Qué hacer si tu hijo tiene dificultades para dormir

Los problemas para conciliar el sueño son muy frecuentes en la infancia y la mayoría se deben a malos hábitos

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El verano es una de las épocas del año en las que más cuesta conciliar el sueño, especialmente para quienes son padres de niños pequeños. Los cambios de rutina y entorno, a los que los niños suelen adaptarse peor, pueden afectar a su descanso y, por consiguiente, al de sus padres.

«En torno al 20-30% de los niños con edades comprendidas entre los seis meses y los cinco años presenta frecuentes despertares durante la noche y dificultades para conciliar el sueño por sí solos. Cuando los pequeños despiertan suelen buscar elementos que les sean familiares, lo que hace más sencillo que vuelvan a dormirse. Si están en la habitación de un hotel o en la de un apartamento vacacional, ese entorno, distinto al que están acostumbrados, puede afectar a su sueño», explican los expertos de Somnisa, un tratamiento online para solucionar el insomnio.

Los problemas para dormir son muy frecuentes en la infancia y la mayoría se deben a malos hábitos. Por otra parte, solo un pequeño porcentaje sufre insomnio por causas médicas como enfermedades crónicas o alteraciones del neurodesarrollo.

«Como padres hay que intentar cambiar los hábitos que impiden el correcto descanso de los hijos»
Cristina Zunzunegui , Directora del Área Clínica de Somnisa y especialista en Psiquiatría y Medicina del Sueño

«Como padres, no hay que preocuparse en exceso, pero sí intentar cambiar los hábitos que impiden el correcto descanso de los hijos, educándoles en una correcta higiene del sueño», aclara la doctora Cristina Zunzunegui, directora del Área Clínica de Somnisa y especialista en Psiquiatría y Medicina del Sueño. «Los trastornos del sueño, o que este sea insuficiente, tienen efectos negativos en el desarrollo cognitivo de los niños y en su calidad de vida. Además, están asociados a problemas de conducta desarrollados a posteriori», añade la doctora.

Para evitar este tipo de complicaciones, los expertos recomiendan realizar rituales alrededor de la acción de acostarse que favorezcan la aparición del sueño. «El niño aprenderá que esas rutinas anticipan el sueño. Algunas ideas son tomar un baño, charlar sobre lo que ha ocurrido durante el día o beber un vaso de leche caliente», explica la doctora Zunzunegui.

Otro de los consejos es que el niño se levante y se acueste siempre a la misma hora. «Es cierto que los fines de semana hay que ser algo más flexible, siempre y cuando no haya más de una o dos horas de diferencia con respecto a los días lectivos», explica la directora del Área Clínica de Somnisa. Asimismo, es fundamental cortar con las asociaciones inadecuadas como tumbarse con el niño hasta que se duerma. «Para solucionarlo, los padres pueden dejar al alcance del pequeño un peluche u otro objeto que le ayude a dormirse. Todos los niños despiertan entre dos y seis veces a lo largo de la noche. Para volver a dormirse, suelen necesitar elementos externos que les aporten confianza y seguridad y que asocien con el sueño», prosigue.

Además de seguir todas estas recomendaciones, los padres también deben saber si sus problemas del sueño están asociados a los de sus hijos o si, por el contrario, están causados por otros motivos. «Muchos pacientes achacan su mal sueño a los despertares de sus hijos, pero, una vez los especialistas estudian su caso, detectan que hay otro problema de trasfondo como el estrés del trabajo o los malos hábitos en torno al sueño», concluye la doctora Zunzunegui.

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