Carga de un coche eléctrico de Volkswagen
Carga de un coche eléctrico de Volkswagen - REUTERS

Volkswagen cambia el diésel por el gas

La compañía se ha fijado como objetivo que los alrededor de 100.0000 coches gas que circulan actualmente en Alemania hayan pasado a superar el millón en 2025

ROSALÍA SÁNCHEZ
CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

“Nos lo tomamos completamente en serio”, ha dicho el portavoz de Innovación de Volkswagen, Adnreas Brozart, sobre el impulso a la generalización de los automóviles de motor gas en Alemania, en sustitución del defenestrado diésel. La compañía se ha lanzado a un programa en el que intervienen también empresas energéticas y que se ha fijado como objetivo que los alrededor de 100.0000 coches gas que circulan actualmente en Alemania hayan pasado a superar el millón en 2025. “Sabemos que no es suficiente con el dominio de la tecnología, sino que además hay que llevarla a la gente, especialmente en el contexto de los acontecimientos”, dice, aludiendo sin citar, con esta última referencia, la última condena en Alemania, que obligará a la empresa a recomprar coches diésel afectados por el escándalo de los motores trucados, al igual que ha sido obligada a hacer en EE.UU. Volkswagen no interpondrá recurso y prefiere centrarse en una gigantesca campaña de rectificación técnica y en un cambio de estrategia de producción que va dejando de lado discretamente al diésel.

Varias ciudades alemanas están legislando ya la exclusión de vehículos diésel en sus centros urbanos. A la cabeza de este movimiento se encuentran Stuttgart y Múnich, bajo la presión de Bruselas, que tiene potestad para abrir expedientes o llevar ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea a aquellos países o ciudades que superen los niveles máximos permitidos de contaminación. Las primeras restricciones entrarán en vigor en 2018 y hay partidos dispuestos incluso a incluir en ellas a los vehículos gasolina en un futuro próximo, por lo que el sector se prepara a toda prisa. Y Volkswagen ha encontrado el empujón final para este proyecto en el exitoso lanzamiento de su best-seller renovado, el nuevo Polo con motores más eficientes y disponible por primera vez en versión gas, que ha gustado especialmente a la crítica. Concretamente, se trata de un motor de gas natural 1.0 TGI, con una entrega de 90 CV. También hay dos motores diésel disponibles, pero los diferentes niveles de contaminación de unos y otros permiten prever a la empresa que el motor gas cuenta con más futuro por delante. Tanto el GLP o Gas Licuado de Petróleo como el GNC o Gas Natural Comprimido, presentan niveles de NOx muy bajos aunque sí expulsan CO2 y partículas. Estos últimos, dependiendo del vehículo, emiten entre un 50% y un 20% menos CO2 que sus equivalentes en gasolina, diésel y GLP.

Los responsables de Volkswagen son conscientes de que tan importante como el correcto y eficiente desarrollo del motor gas es la disponibilidad de una red de repostaje y por ello colabora con empresas del sector energético con el objetivo de aumentar la cifra de estaciones de servicio, que actualmente es de unas 900, hasta los 2 millones de ubicaciones. Pero aunque la red lograse semejante desarrollo a tiempo, el motor gas se encuentra además con un problema de mentalidad de los conductores. De acuerdo al Ministerio Federal de Transporte, solamente 848 vehículos con motor de gas natural fueron registrados en los primeros 5 meses de 2017, un 42,2% menos que en el mismo periodo del año anterior, seguramente debido a los grandes esfuerzos estatales por promover la compra de coches eléctricos. Entre enero y mayo de este año, los coches eléctricos registrados en Alemania fueron 7.993, un 126,8% por encima de los registrados en esos mismos meses de 2016.

Estos datos no desaniman a los responsables de la empresa, volcada en el cumplimiento de la nueva regulación que entra en vigor en 2020. “El consorcio pondrá en marcha todas las palancas necesarias para poder cumplir con el límite de 95 gramos de emisión de CO2 por kilómetro recorrido a partir de esa fecha, y una de esas palancas es sin duda el motor gas”, resume Stefan Bratzel, experto del centro de gestión de Bergisch Gladbach al semanario Der Spiegel.

Pero seguramente el mayor reto de Volkswgen no es limpiar el aire de emisiones de CO2, sino limpiar su propia imagen como fabricante tras el escándalo. La semana pasada, la Justicia de Estados Unidos cursó una orden internacional de captura contra cinco ex ejecutivos de la automotriz alemana, después de que el Departamento de Justicia en Washington publicase en enero un llamado statement of facts (constatación de hechos) en base a pesquisas del FBI. El documento desgranaba los cargos civiles, que costarán miles de millones en multas y compensaciones a Volkswagen, y también puntos sobre responsabilidad penal. Los acusados no pueden ser extraditados por Alemania por ser ciudadanos alemanes, pero si salen del país podrían ser detenidos de inmediato. Los cargos rezan conspiración para cometer fraude y violación de la reglamentación ambiental de Estados Unidos y ya a principios de año fue detenido en el aeropuerto de Miami un ex gerente de Volkswagen encargado de cuestiones ambientales estadounidenses que no ha sido puesto todavía en libertad bajo fianza y cuyo juicio está previsto para enero de 2018.