El derrumbamiento del puente Morandi, producido el pasado martes, ha dejado por el momento 39 víctimas
El derrumbamiento del puente Morandi, producido el pasado martes, ha dejado por el momento 39 víctimas - EFE

La tragedia de Génova hunde en Bolsa a Atlantia y salpica a ACS

El Gobierno italiano amenazó este jueves con revocar todas concesiones del grupo

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La investigación que esclarecerá las causas del desplome del puente Morandise demorará varios meses. El mercado, sin embargo, parece haber encontrado al culpable de la tragedia que se ha llevado la vida de 39 personas: Atlantia, una de las grandes concesionarias de Italia.

La matriz de Autostrade per l´Italia, la empresa que se encargaba del mantenimiento de la infraestructura, se desangra en Bolsa. El martes tuvo que ser suspendida de cotización en varias ocasiones, mientras que ayer -el miércoles no hubo jornada bursátil en Italia- cayó un 22,26%. Un desplome que le hizo perder unos 5.000 millones de euros.

La evolución de la cotización del grupo controlado por la familia Benetton es un fiel reflejo de la incertidumbre que se ha generado en torno al futuro de la compañía en las últimas horas. El Gobierno italiano no solo ha responsabilizado completamente a Atlantia del derrumbe del viaducto, sino que ha anunciado que tomará medidas contra la concesionaria. En principio, estas pasarán fundamentalmente por retirar a Autostrade la concesión de la autopista en la que se encontraba el puente siniestrado, la A-10. Sin embargo, no se descarta que Roma tome decisiones más drásticas, como revertir los 3.000 kilómetros de autopistas que gestiona la concesionaria o imponer una sanción millonaria a la compañía.

Este jueves, el ministro de Transportes italiano, Danilo Toninelli, evidenció el descontento del Ejecutivo italiano con la compañía reclamando la dimisión de la cúpula de Autostrade per l’Italia. «Los responsables tienen nombre y apellido y son Autostrade per l’Italia», indicó por su parte el viceprimer ministro y líder del M5S, Luigi di Maio, que señaló que el derrumbe «se podía evitar» puesto que «no se realizó el mantenimiento».

La respuesta del grupo no se hizo esperar. Edizione, accionista mayoritario de Atlantia, señaló en un comunicado que la compañía ha invertido «más de 10.000 millones en los diez últimos años en la expansión y modernización de la red de autopistas italiana». Además, el grupo dirigido por Giovanni Castellucci advirtió que en caso de revocación de la concesión «se debe pagar al concesionario una indemnización igual al valor residual» de la infraestructura.

La delicada situación de Atlantia y su filial acabó salpicando el jueves a la cotización de ACS, que se ha convertido en uno de los principales socios de la concesionaria italiana después que ambos compraran conjuntamente Abertis esta primavera. El grupo presidido por Florentino Pérez llegó a perder un 5% al comienzo de la sesión, para finalmente cerrar con un descenso del 1,97%, hasta los 34,75 euros por acción. El resto de constructoras también se vieron penalizadas: Ferrovial perdió un 1,20%, mientras que Acciona se dejó un 0,84%. El selectivo español, por su parte, cerró con una ligera subida, del 0,43%, hasta los 9.386 puntos básicos. Una mejora que le permitió romper la racha de cuatro sesiones a la baja que había acumulado. Joaquín Robles, analista del bróker online XTB, explica que «los inversores suelen sobrereaccionar cuando sucede un acontecimiento de estas características», por lo que «lo peor podría ya haber pasado». Eso sí, la cotización de Atlantia (y por extensión la de ACS) estarán muy condicionadas en las próximas sesiones «por las sanciones que finalmente tome el Gobierno italiano», según el experto.

Alianza estratégica

Hay que tener en cuenta que el pacto alcanzado por ACS y Atlantia va más allá de Abertis. De hecho, en virtud de este acuerdo, la italiana, que pretendía con esta operación diversificar su actividad, se ha convertido en el segundo máximo accionista de Hochtief, la filial alemana de ACS. Es decir, ambos grupos habían planteando una estrategia de crecimiento a largo plazo.

Curiosamente, el folleto de la opa sobre Abertis, que presentaron ambas empresas de forma conjunta, incluía «con base en acuerdos con la autoridad concedente», una inversión estimada de 4.300 millones de euros precisamente en la circunvalación de Génova.

Fuentes del mercado aseguran que, en principio, las posibles sanciones a las que se enfrenta Atlantia no tienen que variar necesariamente la hoja de ruta planteada. Hay que tener en cuenta que la autopista en la que se ha producido la catástrofe representaba un notable gasto para el grupo italiano, por lo que perderla también le daría cierto alivio financiero.

Únicamente en el hipotético caso de que el Gobierno italiano revoque todas las infraestructuras que gestiona la concesionaria en el país podría haber cambios reseñables. Fundamentalmente porque esta medida dejaría al grupo en una situación insostenible. La compañía, que es el mayor gestor europeo de autopistas y ganó 1.172 millones de euros el año pasado, perdería de esta forma más de la mitad de su negocio.

Si este extremo se produjera, la alianza entre Atlantia y ACS para adquirir Abertis se podría ver afectada, quedándose el grupo español como único oferente. Un supuesto que según estas mismas fuentes tampoco supondría un problema demasiado notable para la cotizada, que ya inició una puja en solitario por la concesionaria y que ha reducido su deuda un 96% en el último año, hasta los 58 millones de euros.

Esta improbable posibilidad, que ha sido mencionada por el Gobierno italiano, casi abocaría a la quiebra a Atlantia. El responsable de la catástrofe parece haber sido señalado. Ahora falta saber qué castigo tendrá.