Un ejemplo de vivienda construida a partir de contenedores por la empresa Custom Home
Un ejemplo de vivienda construida a partir de contenedores por la empresa Custom Home - CUSTOM HOME

El sector de las casas prefabricadas comienza a asentarse en España

Algunas grandes promotoras empieza a poner el foco en una industria incipiente y sin mercado de segunda mano desarrollado

MadridActualizado:

En países como Reino Unido, Alemania y, sobre todo, en los nórdicos, las casas prefabricadas están cada vez más (valga la expresión) asentadas, favorecidas por una de sus ventajas, la de menor tiempo de construcción, en climas más extremos que el nuestro. También llamadas industriales, abarcan un amplio surtido de soluciones, desde las grandes instalaciones de hormigón o acero («steel framing»), a las de madera o las móviles, pasando por las construidas a partir de contenedores, sea para uso unifamiliar, residencial, para oficinas, edificios públicos, etc.

Como señala Javier Méndez, director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid, esta modalidad de construcción debe estar sujeta, por supuesto, a normativa: «Salvo aquellas construcciones de escasa entidad constructiva y sencillez técnica que no tengan carácter residencial ni público, el resto deben satisfacer los requisitos de funcionalidad, seguridad y habitabilidad definidos en la Ley de ordenación de la edificación. El código técnico establece las exigencias de calidad que han de cumplir las edificaciones para satisfacer los requisitos básicos».

Si se habla de seguridad, aspectos como el cumplimiento del Real Decreto 1247/2008, de 18 de Julio (Instrucción de hormigón estructural, EHE-08), para asegurar que el proyecto, ejecución y supervisión de las estructuras garanticen la seguridad, son fundamentales en el caso de la construcción con hormigón. Y de toma de tierra y pararrayos en el caso del hierro y acero, además del ajuste a normativa en la actuación de «cota cero» hacia abajo.

Cuestión de tiempo

En el caso de España, se encuentra en la rampa de lanzamiento: no hay mercado de segunda mano desarrollado y no aparecen, de momento, inscritas como tales en el Registro de la Propiedad (desde esta institución señalan que pueden inscribirse si quieren los interesados y, obligatoriamente, si se compran con una hipoteca). En todo caso, Guillermo Martínez, director de operaciones de Neoblock (grupo Bauen), destaca cómo sus viviendas cumplen la normativa: «Igual que las convencionales: Ley de Ordenación de la Edificicación, código técnico, normativas municipales, licencia de obra, etc».

Martínez destaca las ventajas de este tipo de construcción (creada en su mayor parte en una enorme nave industrial): «Este tipo de trabajo, que se termina de implantar en obra, supone un considerable ahorro en costes indirectos, desplazamientos, dietas, gastos generales, etc, y cumple con los protocolos requeridos en fabricación, de control de calidad, de seguridad…». Un proceso que, ante todo, supone un ahorro en tiempo y mayores posibilidades de personalización. «Una obra -señala Martínez- que duraría 18 meses la hacemos en ocho, incluso menos, con esta modalidad, a un precio medio por metro cuadrado de 900-1200 euros, más alto cuanto mejor sea la calidad».

Más «eco»

En cuanto a la sostenibilidad, se reafirma como una de las ventajas principales de esta modalidad. En opinión de Javier Méndez, que destaca cómo los edificios deben ser cada vez más fieles al espíritu «construir para durar»: «Uno de los objetivos estratégicos de la ruta europea hacia el 2030 es prevenir y reducir los impactos del cambio climático, por lo que la aportación que puede repercutir en el sector desde la industrialización del mismo es considerable. También permitirá mejorar la eficiencia en recursos y la especialización de la mano de obra, además de apuntalar la economía circular en sistemas y materiales que consuman menos recursos naturales y minimicen la producción de residuos». Menos tiempo de obra, menor impacto en el terreno.

Antonio Sánchez, gerente de Custom Home, especializada en construcción a partir de contenedores marítimos, también subraya esta apuesta por la eficiencia y la sostenibilidad: «En construcción tradicional no se alcanzan certificaciones energéticas a un precio razonable, mientras que las construcciones como las nuestras parten de una certificación B (la primera es la A)». El reciclaje de contenedores para convertirlos en viviendas o edificios marca una menor huella contaminante en una variable de esta forma de construcción que, en casos como Inglaterra (con «Container City»), Holanda («Keetwonen», un complejo universitario de 1.000 apartamentos) o Suecia, se han consolidado como soluciones prácticas de vivienda accesible económicamente y que responda a las necesidades que conlleva la movilidad laboral.

En el caso de los contenedores, en Custom Home trabajan a partir de piezas de 20 y 40 pies «que, juntas, pueden oscilar entre los 16 m2 -comenta Sánchez- y los 7.600 de un edificio de seis plantas, a un coste de 575 euros/ m2 en planta baja y 650 euros en dos o más alturas». Otra de las ventajas es su reacción antisísmica o ante movimientos del terreno, ya que se inclinaría, pero no partiría.

Una solución de habitabilidad que, aunque no ha entrado aún en el circuito de las agencias inmobiliarias, tiene aplicaciones con recorrido, como subraya Ramón Riera, presidente de la asociación de profesionales inmobiliarios Fiabci: «Por ejemplo, en Barcelona existen 18 millones de metros cuadrados libres para las denominadas remontas, en casos en los que la normativa concedía mayor construcción en altura, un aspecto en el que se podría tener en cuenta este tipo de edificaciones». Y promotoras del tamaño de Aedas Homes ya cuentan con seis promociones y más de 100 viviendas de este tipo de construcción en la Comunidad de Madrid. Nuevos tiempos para una práctica forma de construir.