El peor escenario político posible para la desaceleración económica que se avecina

Los expertos avisan de que la parálisis política lastrará la actividad y la Airef constata que el PIB se ralentizará con más fuerza en el tercer trimestre

MadridActualizado:

Mientras que el Congreso de los Diputados votaba en contra de la investidura de Pedro Sánchez, prolongándose hasta después de agosto la ausencia de un Ejecutivo, el presidente del BCE, Mario Draghi, alertaba en Fráncfort del escenario económico por venir: «El horizonte cada vez es peor y peor, y está empeorando en la industria y en aquellos países donde esta es muy importante», dijo el italiano, que decidirá si adoptará más medidas de estímulo a la vuelta del verano, una vez se confirme la gravedad de riesgos como el Brexit, el proteccionismo y el bajón de los países emergentes, con China a la cabeza. Una andanada de peligros que amenazan con caer sobre la economía española que, según economistas y organismos, agravará su desaceleración en el tercer trimestre.

Ante este riesgo a la vuelta de la esquina, España seguirá dos meses más, al menos, sin Ejecutivo y con la amenaza perenne de nuevas elecciones en noviembre. «No nos gusta lo que vemos», sentenció Draghi sobre el escenario económico que enfrenta Europa.

Pese a que España resiste mejor el escenario de guerra comercial al depender más de los servicios, nuestro país no será una excepción a la pérdida de fuelle de la actividad. La Autoridad Fiscal pronostica con los datos existentes por el momento que el crecimiento de España será del 0,53% en el tercer trimestre, por debajo del 0,61% que augura para el segundo y del 0,7% que se consiguió en el primer trimestre.

Precisamente, este sorprendente buen arranque de año de la actividad en Europa y en España es lo que explica la revisión al alza de las previsiones de crecimiento de organismos como el FMI (la elevó hace unos días al 2,3%) y el Banco de España (al 2,4%), junto a una mayor inversión empresarial y una mayor contribución de la demanda externa al PIB ante el menor crecimiento de las importaciones. El propio Gobierno ha anunciado que mejorará su estimación del 2,2% pero, curiosamente cuando llegan en cascada esta mejoría de las estimaciones de la economía española, el próximo escenario parece que será peor.

«La incertidumbre nunca es buena para la economía, especialmente en un entorno global afectado por la multiplicación de conatos de guerra comercial, la desaceleración de China y la anemia que parece haber ganado la industria», reflexiona el director de coyuntura de Funcas, Raymond Torres, quien apostilla que «una parálisis política prolongada acabaría por pesar sobre la inversión empresarial y la moral de los consumidores».

EE.UU. y China

El deterioro del entorno internacional se añade a este cóctel: el FMI empeoró una décima su previsión de crecimiento global, al 3,2% este año. «Puede haber un cambio de ciclo en el 2020 y que lo provoque Estados Unidos, ya que no la tiene todas consigo porque a pesar de tener la inflación controlada y el paro en una cifras extraordinarias, está pensando en bajar los tipos de interés ahora ya que no se fía de la coyuntura internacional», incide el presidente de la comisión financiera del Consejo General de Economistas, Antonio Pedraza.

A esto hay que añadir las consecuencias que pueden tener las medidas propuestas por PSOE y Unidas Podemos y que estas sean aplicadas en un hipotético gobierno de coalición entre las dos formaciones de izquierdas. Según Pedraza, las recetas planeadas por estas formaciones son «anticíclicas».

Es decir, según el economista, lo que habría que hacer sería «incentivar la contratación, mejorando las condiciones laborales en el sentido de ayudar al empleador facilitándole que los impuestos sociales sean más bajos». Así, para Pedraza la inversión pública que quieren incentivar estos partidos no es «productiva», por lo que a su juicio habría que incentivar la «inversión privada». Y avisa: «las subidas de impuestos y el gasto público propuesto van a favor de la desaceleración».

«Lo que importa es un horizonte político estable, con un consenso en torno a reformas clave», apunta Torres. Rafael Pampillón, profesor en el IE Bussines, también se mantiene en esta línea. Según el economista, aunque habría que esperar a ver qué hacen con las subidas de impuesto prometidas, destaca que a los empresarios y a los consumidores «no les va a gustar pagar más impuestos». Por ello, según Pampillón, «eso va a retraer el consumo».

Vuelta al bipartidismo

Así, el profesor afirma que «sería mejor» una repetición electoral para la economía, ya que supondría la vuelta «a un sistema mucho más estable de mayorías, más bipartidismo», porque lo que se perderían «serían los extremos».

Por otro lado, Miguel Cardoso, economista jefe para España en BBVA Research, apunta que si no hubiera habido un ciclo electoral en España, el PIB podría haber crecido entre dos y tres décimas más y se podrían haber conseguido entre 150.000 y 200.000 empleos adicionales. Sin embargo, valora que en esta ocasión «no hemos visto un aumento de la prima de riesgo ni que la incertidumbre haya crecido tanto como en 2015 y 2016», ya que «lo que está primando son las acciones del BCE» con unas medidas para «mantener los tipos de interés más bajos».

Precisamente, Draghi pidió el pasado jueves a los países que actúen y aprueben reformas estructurales. Reformas que, incluso si hay Gobierno, parecen que brillarán por su ausencia en España, ante la debilidad de apoyos con los que parece contar el Ejecutivo.

Torres reclama reducir «el déficit de la Seguridad Social mediante medidas estructurales que mejoren la sostenibilidad financiera del sistema» y «la reducción de la temporalidad, que es un factor de paro, desigualdades y baja productividad».

El mismo día que se prolongó el desgobierno en el Congreso, la EPA constató el freno en la creación de empleo y la reducción del paro. El desempleo, de hecho, aumentó un 0,51% en términos desestacionalizados en el segundo trimestre, un alza que no se producía desde 2013, cuando la tasa de paro rozaba el 27% de la población activa y España estaba en recesión. La desaceleración ya ha llegado al empleo y el entorno internacional se oscurece mientras España prolonga su parálisis política.