La rápida expansión de la aerolínea indonesia ha provocado recelos
La rápida expansión de la aerolínea indonesia ha provocado recelos - AFP

Lion Air, el Ícaro de Indonesia que voló demasiado alto

Con 189 muertos, el último siniestro revela la falta de seguridad en la expansión de las compañías orientales

Corresponsal en AsiaActualizado:

Ícaro quería volar tan alto que intentó llegar hasta el sol con sus alas de cera, pero se le derritieron en cuanto se acercó. Con su caída, la mitología griega nos enseña los riesgos de volar demasiado alto. Lo mismo le ha pasado a la aerolínea indonesia de bajo coste Lion Air, que ha protagonizado el último gran accidente de la aviación.

Con 189 ocupantes, su vuelo JT610 se estrelló el lunes en el Mar de Java a los pocos minutos de haber despegado de Yakarta rumbo a la isla de Bangka, al este de Sumatra. A la espera de que la caja negra ya localizada arroje luz sobre las causas del siniestro, la propia compañía ha reconocido que el avión, un Boeing 737 MAX 8 estrenado en agosto y con solo 800 horas de vuelo, tuvo un «problema técnico» el día anterior. Aunque en teoría había sido solucionado, el aparato se estrelló en el siguiente trayecto. Sospechando una negligencia, el Ministerio de Transportes de Indonesia ha suspendido al director técnico de Lion Air y al ingeniero que revisó el avión.

Problemas recurrentes

Por desgracia, no es la primera vez que un problema así sacude a esta compañía, que en menos de dos décadas ha liderado el mercado aéreo indonesio gracias a su agresiva política de expansión y a sus bajos precios. Fundado en 1999 por los hermanos Rusdi y Kusnan Kirana con 900.000 dólares (787.000 euros) y un solo avión, el Grupo Lion ha crecido abriendo aerolíneas subsidiarias como Wings Air y Batik Air, así como Thai Lion Air en Tailandia y Malindo Air en Malasia. Con más de 40 millones de pasajeros y unos ingresos superiores a los 1.600 millones de dólares (1.400 millones de euros), el Grupo Lion copaba en 2015 la mitad del mercado aéreo en Indonesia, muy por delante de la aerolínea estatal Garuda y sus subsidiarias, que sumaban el 37%.

Bajo el lema «Hacemos que la gente vuele», la compañía se ha beneficiado del crecimiento económico del gigantesco archipiélago indonesio abaratando los costes. «Tenemos una población de 250 millones de personas y 17.000 islas con 8.000 kilómetros en línea recta de este a oeste, pero pocos asientos disponibles en comparación con otros países asiáticos. Todavía tenemos un margen enorme para crecer», explicaba Rusdi Kirana a la revista «Forbes» en 2015.

En dos décadas, Lion firmó pedidos récord a Boeing y Airbus, pero suma media docena de percances

Demostrando su ambición, Kirana ha batido dos récords mundiales de compras de aviones. En 2011, y aprovechando la visita del presidente Obama a Bali, encargó 230 Boeing 737, con opción de otros 150 más, por unos 22.000 millones de dólares (19.242 millones de euros). Solo dos años después, firmó un pedido de 234 Airbus A320 por valor de 24.000 millones de dólares (20.100 millones de euros) en el Palacio del Elíseo, con el presidente francés, François Hollande, como padrino. Convertido en el segundo mayor cliente de Boeing, ha adquirido otros 50 737 MAX 10, que cuestan 6.240 millones de dólares (5.457 millones de euros).

Con 25.000 empleados, de los que 3.500 forman parte de las tripulaciones de los aviones y un millar son ingenieros, Lion Air vuela a más de 120 destinos, algunos internacionales como Singapur, Filipinas, Tailandia, Malasia, China, la India y Australia.

Descuidos y drogas

Pero esta expansión tan frenética se ha visto empañada por una docena de accidentes, dos de ellos mortales. Junto al último siniestro en el Mar de Java, otro avión suyo se estrelló en 2004 en la ciudad de Solo y fallecieron 25 de sus 163 ocupantes. En abril de 2013, un Boeing 737-800 también recién estrenado acabó flotando en el mar al pasarse de la pista mientras aterrizaba en el aeropuerto de Bali. Milagrosamente, sus 108 ocupantes sobrevivieron y no hubo heridos graves, pero era el séptimo accidente de Lion Air desde 2002. Más escandalosa aún fue la detención en 2012 de varios pilotos que dieron positivo por metanfetamina, una droga estimulante.

Con pobres controles de control y mantenimiento, las aerolíneas indonesias acumulan en dos décadas 40 accidentes que se han cobrado un millar de vidas. En 2007, Estados Unidos y la Unión Europea prohibieron que volaran a sus territorios. Pero el veto ha sido levantado para todas ellas en los dos últimos años, empezado por Lion Air. Como Ícaro, corre el riesgo de quemarse al volar demasiado alto.