Restos del avión accidentado de la compañía Lion Air
Restos del avión accidentado de la compañía Lion Air - REUTERS

Un nuevo accidente aéreo revela la peligrosidad de volar en Indonesia

En las dos últimas décadas, más de 750 personas han perecido en siniestros aéreos en este caótico y superpoblado archipiélago

Corresponsal en AsiaActualizado:

Un mes después del tsunami en la isla de Célebes, que dejó más de 2.000 muertos y cientos de desaparecidos, otra catástrofe sacude a Indonesia. Un avión con casi 200 personas se estrelló ayer poco después de partir de Yakarta rumbo a la isla de Bangka, al este de Sumatra. El aparato, un Boeing 737 MAX 8 de la compañía de bajo coste Lion Air, despegó a las 06:20 hora local (00:20, hora peninsular española) y tenía previsto aterrizar una hora después en la ciudad de Pangkal Pinang. Pero, por motivos que se desconocían al cierre de esta edición, cayó al Mar de Java, donde se hundió a entre 30 y 35 metros de profundidad en la bahía de Karawang.

Según informa el periódico «The Jakarta Post», el piloto solicitó a la torre de control regresar al aeropuerto solo dos o tres minutos después de partir, pero no emitió ninguna señal de emergencia. Aunque recibió permiso para volver, se perdió el rastro del vuelo en el radar a los trece minutos, cuando se precipitó sobre el mar a unos 13 kilómetros de la costa norte de Java. Con un robot submarino, allí está siendo buscado por un dispositivo de 300 miembros de los equipos de rescate (Basarnas), la Policía y el Ejército, que ayer encontraron los primeros cadáveres y restos del siniestro. En la operación participan 40 buzos para localizar el fuselaje, donde se sospecha que estarán la mayoría de los cadáveres.

Sin supervivientes

Bajo el código JT610, en el avión viajaban 178 pasajeros adultos, un niño, dos bebés y los miembros de la tripulación: dos pilotos y seis azafatas. Uno de los pasajeros era italiano, pero no hay constancia de víctimas españolas. «Mi predicción es que nadie ha sobrevivido», anunció el jefe del rescate, Bambang Suryo Aji, según recoge «The Jakarta Post». Entre los pasajeros había una treintena de funcionarios del Gobierno y empleados de las minas estatales de Bangka. Milagrosamente, un funcionario que tomaba este avión cada semana, Sony Setiawan, se libró de una muerte segura al perderlo por un atasco, informa France Presse.

A la espera de hallar la caja negra para determinar sus causas, el accidente ha causado una enorme sorpresa porque el avión era prácticamente nuevo. Operativo desde mayo, solo tenía 800 horas de vuelo, mientras que el piloto, de nacionalidad india, y el copiloto acumulaban unas 11.000 y habían pasado todas las pruebas médicas.

Pero, tal y como reconoció el consejero delegado de la aerolínea, Edward Sirait, el aparato había tenido un «problema técnico» durante el vuelo anterior, que fue el domingo entre la isla turística de Bali y Yakarta. Aunque Sirait no quiso detallar de qué se trataba, aseguró que «los ingenieros fueron avisados y lo repararon antes de despegar», informa France Presse. «No podemos presuponer nada antes de encontrar las cajas negras y analizar la grabación de la torre», razonó el responsable del Comité de Seguridad en el Transporte, Soerjanto Tjahjono, recoge Efe.

Dos décadas, 750 muertos

Bajo la sombra de esta sospecha, el accidente vuelve a poner de manifiesto la inseguridad aérea en Indonesia. Con más de 17.000 islas y 260 millones de habitantes, este caótico archipiélago es uno de los países con más terremotos, tsunamis, naufragios y siniestros aéreos. A finales de diciembre de 2014, un vuelo de Air Asia se estrelló también sobre el Mar de Java con 162 ocupantes mientras hacía la ruta entre la ciudad de Surabaya y Singapur.

Sin contar este último siniestro de ayer, más de 750 personas han perecido en las dos últimas décadas en los principales accidentes ocurridos en Indonesia, donde la proliferación de las compañías aéreas no ha sido pareja a la preparación de los pilotos y controladores ni a la modernización de sus infraestructuras aeroportuarias para garantizar la seguridad de los viajes.

En abril de 2013, otro Boeing 737-800 recién estrenado de esta misma compañía, Lion Air, acabó flotando en el mar al pasarse de la pista mientras aterrizaba en el aeropuerto de Bali. Milagrosamente, sus 108 ocupantes sobrevivieron y no hubo heridos graves, pero supuso el séptimo accidente de Lion Air desde 2002. En uno de ellos, acaecido en 2004, perecieron 25 de los 163 ocupantes de un avión que se estrelló en la ciudad de Solo. Y, en 2012, 45 responsables de aerolíneas y periodistas murieron en un vuelo de prueba de un avión ruso, el colmo del infortunio.