La economía irlandesa fue rescatada en 2010 por la Unión Europea.-
La economía irlandesa fue rescatada en 2010 por la Unión Europea.- - AFP

Irlanda, la víctima colateral del «efecto Brexit»

Tras una recuperación milagrosa, el país teme el impacto económico de la ruptura entre el Reino Unido y la UE

ENVIADO ESPECIAL DUBLÍNActualizado:

Irlanda no votó en el referéndum que determinó la salida del Reino Unido de la Unión Europea, pero pagará una gran factura por el Brexit. La desconexión europea del mayor socio comercial de Dublín puede poner en riesgo una recuperación meteórica, por lo que el país ha reiterado en los últimos meses la importancia de mantener intactos los acuerdos comerciales entre los países de la Isla. Con el plazo marcado en su momento por Cameron para activar el conocido artículo número 50 a punto de vencer, el «Tigre Celta» considera que merece un sillón privilegiado en la mesa de negociación.

Fue uno de los mensajes que quiso transmitir el primer ministro irlandés, Enda Kenny, en la presentación del «All-Island Civic Dialogue», un proyecto gubernamental que ha recogido durante meses las propuestas de representantes empresariales y políticos para afrontar el Brexit. «Es necesario proteger el crecimiento de nuestra economía y mantener una relación comercial cercana tanto con la Unión Europea como con el Reino Unido. Incluso si este último abandona el mercado único», afirmó el Taoiseach durante el evento.

El aperturismo ha sido un ingrediente esencial para cocinar el milagro irlandés. El país tuvo que ser rescatado por Europa en 2010 y tardó tres años en saldar el conjunto de su deuda. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante. La austeridad y el capital extranjero han convertido a Irlanda en uno de los países del Viejo Continente que más ha crecido durante los últimos años. En 2015, de hecho, la inversión de grandes empresas provocó que el PIB se disparara hasta el 26% (ver gráfico).

El Brexit puede frenar en seco este avance económico. El Reino Unido es el segundo destino más importante para las exportaciones –allí van el 15% de las ventas del país, según la oficina del Gobierno– y el primer origen de las importaciones irlandesas. Una negociación rígida impondría nuevos aranceles y tumbaría estos datos.

El Gobierno ha vaticinado que un Brexit «duro» en el que Reino Unido abandonara el mercado único podría llegar a lastrar hasta un 1,2% el PIB este año, mientras que el Banco de Irlanda ha rebajado recientemente tres décimas su previsión de crecimiento en 2017 (hasta el 3,3%) por la incertidumbre que generará este acontecimiento. Desde que se produjo la votación, el recorte de la institución acumula nueve décimas.

«La presencia del Reino Unido en el mercado único es fundamental para Irlanda y creemos que ellos no quieren abandonarlo. Es necesario mantener una estrecha colaboración entre todas las partes durante las negociaciones para mantener el crecimiento económico», sostuvo Danny McCoy, el presidente de la Confederación de Empresarios de Irlanda, la patronal del país, durante un encuentro con la prensa organizado por el Gobierno irlandés en el que estuvo presente ABC.

Una empresa, dos países

Energía, transporte o turismo son algunos de los sectores amenazados. Pero por encima de todos ellos está la industria agroalimentaria. Según fuentes gubernamentales, esta industria aportó 8,6% del empleo total y representó el 12,3% de las exportaciones irlandesas en 2014. El año pasado el sector obtuvo un récord de ventas al exterior, de las cuales el 40% se dirigieron al Reino Unido.

«La salida del Reino Unido de la Unión Europea puede llegar a ser una catástrofe para Irlanda. Los políticos no se han dado cuenta de que la Isla funciona como una sola economía y sin divisiones. Si no hay ningún tipo de acuerdo comercial, el impacto va a ser severo», sostuvo en otro encuentro Gabriel D’Arcy, presidente de LacPatrick, una de las mayores empresas de productos lácteos del país.

Su caso refleja la realidad de un gran número de compañías irlandesas. La mitad de su producción se localiza en Irlanda y la otra mitad en Irlanda del Norte, perteneciente al Reino Unido. Con el Brexit, y siempre que no haya algún tipo de acuerdo comercial, LacPatrick se verá abocada a los controles fronterizos. Una situación que, en la región del Úlster, pone en riesgo cientos de puestos de trabajos. «Somos bastante pesimistas», explica D’Arcy. Según un análisis del «Economic and Social Research Institute», el endurecimiento de las fronteras entre Irlanda y Reino Unido podría desplomar hasta un 20% el comercio entre ambos países. Incluso la estabilidad social está amenazada. Las distintas fuentes consultadas para este reportaje han advertido que una frontera rígida entre Irlanda y sus vecinos del Norte. Podría reavivar los conflictos enterrados hace décadas.

Irlanda cuenta con la Unión Europea para evitar esta situación. Así lo destacó el primer ministro en el «All-Island Civic Dialogue». Kenny recordó que el Brexit había sido un proceso aprobado por los británicos, no por los europeos ni los irlandeses. «Se trata de un acontecimiento político, no económico», sentenció.