El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a su llegada a la Audiencia Nacional
El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a su llegada a la Audiencia Nacional - EFE

Fernández Ordóñez, sobre su papel en Bankia: «Yo solo tuve que hacer dos cositas»

El exgobernador del Banco de España asegura que no recibió alertas sobre la situación del banco hasta el primer trimestre de 2012 y defiende que el descuento en el precio de la salida a Bolsa fue bueno

El alto cargo desmiente a Olivas, asegura que Bancaja era inviable por sí sola y admite que promovió la reunión con Rato para la fusión con Caja Madrid

MadridActualizado:

Miguel Ángel Fernández Ordóñez limita su protagonismo –y por tanto su responsabilidad– en la fusión, salida a Bolsa y rescate de BFA-Bankia. El exgobernador del Banco de España ha declarado durante su testimonio en el juicio en la Audiencia Nacional por la oferta pública de suscripción (ops) de la entidad que la integración de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco cajas menores fue decisión de sus gestores, así como la salida a Bolsa; que la institución no fue la que autorizó la salida a Bolsa, que la debacle del banco se debió a la recesión económica, y que la intervención y el rescate fue un asunto dirigido personalmente por el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos. «Yo solo tuve que hacer dos cositas: una la entrevista entre Rodrigo Rato y la otra ratificar o no lo que llegaba a la comisión ejectuiva del Banco de España», ha espetado, asegurado que no recibió alertas internas sobre la situación de Bankia hasta 2012.

El exsubgobernador ha relatado que la primera de esas «dos cositas» que hizo en torno a Bankia fue obligar en 2010 a Olivas, entonces presidente de Bancaja, a reunirse con su homólogo en Bankia, Rato, de cara a la integración de la entidad valenciana en la fusión por SIP que la madrileña negociaba ya con otras entidades menores. «La fusión de Bankia es más bien tardía», ha explicado, recordando que ya casi todas las cajas habían encontrado parejas para su integración, salvo Caja Madrid y Bancaja, y que po tanto la solución era que ambas se integrasen.

Fernández Ordóñez ha dicho que Rato excusó entonces que Olivas no atendía sus llamadas telefónicas y, ante esa situación, el exsubgobernador Javier Aríztegui convocó a una reunión en el Banco de España a los dos banqueros, a la que él como gobernador acudió. "Se le dice a Olivas que Bancaja se ha quedado sola y creemos que no puede seguir adelante por sí sola. Bancaja no aguanta, no puede seguir por sí misma, y sorprendentemente Olivas nos decía que sí", ha dicho el también exsecretario de Estado de Hacienda socialista.

Supervisión y comisión ejecutiva

Lo que el máximo responsable de la época del Banco de España parece rechazar es la versión tanto de Rato como de Olivas de que la fusión de Caja Madrid y Bancaja fue una operación pergeñada, forzada y dirigida por el supervisor. Es más, en repetidas ocaciones ha alegado que el seguimiento y supervisión contable de la entidad era algo que llevaban los inspectores y sobre lo que él no estaba encima. «Mi responsabilidad es inmensa porque yo era uno de los cuatro miembros de la comisión ejecutiva del Banco de España, el 25%, pero los detalles técnicos no los conozco, requiere técnicas muy complejas que algunas no entiendo ni cómo se hacen. Entiendo la filosofía, pero no la fórmula", ha dicho. "Eso no va a la comisión ejecutiva», ha insistito, invitando en varias ocasiones a la fiscal del caso, Carmen Launa, que pregunte al respecto a los inspectores y directores generales del Banco de España llamado también a testificar en el juicio.

«Esto se lo pueden decir mejor otros». «Esto lo llevaba la Dirección General de Supervisión». «Estas cosas las suelen llevar los funcionarios del Banco de España». «No lo sé, pregúnteselo a los técnicos». «No sé lo que haría Supervisión». «Que los dos inspectores jefe le den el detalle porque eso ya no es cosa mía». «Del detalle de eso no sé nada, pero sí hay gente que lo conoce y se va a ver en esta sal». «Felizmente no he tenido que entrar en las tripas». Estas son algunas de las frases con las que el exgobernador ha despejado su responsabilidad sobre la supervisión de la entidad financiera.

En todo caso, Fernández Ordóñez, que ha limitado su papel a valorar en comisión ejecutiva los informes que la Dirección General de Supervisión elevaba al órgano de máxima dirección del banco central, ha defendido el papel de los inspectores del organismo recordando que todos sus informes incluían tanto las fortalezas como las debilidades de la fusión de BFA-Bankia. Además, ha negado recibir los correos electrónicos en los que el inspector José Antonio Casaus ya advertía de la futura debacle de Bankia. «Esos correos no me llegaron nunca. Me he enterado dos años después, en un programa de Antena 3 de Susanna Griso. El señor Casaus acertó con que era inviable, pero no en las razones», ha dicho, invalidando la tesis del inspector.

«Bankia ha terminado bien»

«El Banco de España muestra su no oposición, pero no autoriza la salida a Bolsa, quien la autoriza es la CNMV», ha dicho sobre la oferta pública de suscripción de julio de 2011, recordando que fue la decisión que tomó Bankia, al igual de que Banca Cívica, para cumplir con el decreto que obligaba a las entidades a reforzar su capital. «Banca Cívica acabó absorbida por Caixabank, por lo que el tema acabó bien; bueno, y el de Bankia en mi opinión también ha terminado bien», ha llegado a valorar, asegurando que el descuento con que Bankia salió a Bolsa resultó bueno para los accionistas que no fueron engañados durante la comercialización.

A juicio del exgobernador lo que se acabó llevando por delante a Bankia y otras entidades, pese a que habían salido bien en los test de estrés europeos, fue la recaída en 2011 de la economía española en recesión. «La realidad no fue un estrés, sino un hundimiento monstruoso», ha explicado, detallando que «los cambios tremendos en el escenario económico», como la valoración de activos inmobilarios y el aumento del paro afectaron a las cuentas de las entidades.

Primeras dudas sobre Bankia

Fernández Ordóñez ha razonado que es a raíz de ese cambio radical en la economía cuando le empiezan a llegar advertencias del departamento de supervisión sobre la situación de Bankia y la necesidad de tomar medidas. En concreto, el exgobernador dice que es en el informe de seguimiento de Bankia de diciembre de 2011 cuando se detectan los problemas y los supervisores empiezan a hablar con Bankia de tomar medidas. «Es más, no me llegan hasta el primer trimestre de 2012», ha detallado.

El Banco de España, según el testimonio del entonces gobernador, no tumbó el plan de viabilidad que en los primeros meses de 2012 le presentó Rato, pero sí incluyó toda una serie de exigencias –cambio en la gestión y desinversiones, entre otras cosas– que en la práctica era rechazarlo. Así, Fernández Ordóñez ha desvelado que el Banco de España era partidario de que Rato cediese sus funciones ejectuvias al consejero delegado y se fichase para el cargo a José Ignacio Goirigolzarri, lo que coincide con el testimonio del actual presidente de la entidad, que admitió que antes de ofrecerle la presidencia antes del rescate, Rato le llamó para ofrecerle ser su consejero delegado.

De Guindos y el rescate

La versión de Fernández Ordóñez siempre ha sido, y hoy la ha vuelto a defender, es que a partir de abril de 2012 el Banco de España perdió el control sobre Bankia porque el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, tomó las riendas de la situación, insinuando prácticamente que le arrebató sus funciones. Por ejemplo, el exgobernador ha detallado que no fue convocado a las reuniones entre De Guindos y los principales banqueros del país en que se decidió al dimisión de Rato, y que fue Economía quien trazó a partir de ahí la hoja de ruta a seguir.

«Quien había cogido la gestión del tema era el señor De Guindos; entonces ya vimos que a partir de entonces teníamos que ponernos a disposición del ministro. Al Banco de España no le gustó lo que hacía, pero no podíamos salir al mercado a decir lo contrario, hubiese sido un dislate total. La visión del Banco de España era que se había hecho mal, pero nos pusimos a su disposición», ha dicho.