El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri - JAIME GARCÍA

Goirigolzarri achaca las pérdidas millonarias de Bankia en 2011 a la dureza imprevista de la crisis

El presidente del banco afirma que la reformulación de las cuentas estuvo afectados por "auntos sobrevenidos y ajenos a la salida a Bolsa"

MadridActualizado:

El testimonio de José Ignacio Goirigolzarri en el juicio por la salida a Bolsa de BFA-Bankia ha dado alas a la defensa de la treintena de exconsejeros y exdirectivos de la entidad, entre ellos Rodrigo Rato, acusados de falsedad contable y estafa a los inversores por las acusaciones popular y particular. El actual presidente del grupo, que sucedió a Rato en el cargo tras la nacionalización y reformuló las cuentas de Bankia de 2011 aflorando unas pérdidas de 3.000 millones de euros, frente a los beneficios de más de 300 millones anunciados unos meses antes, ha achacado esa reformulación al impacto que la imprevista recaída de la economía española en recesión tuvo en el sector inmobiliario y en Bolsa y por tanto en los estados contables del banco.

El equipo directivo de Bankia formuló elaboró en febrero de 2012 unas cuentas de resultados con unos beneficios de algo más de 300 millones de euros, finalmente formuladas en marzo, pero que se entregaron a la CNMV sin el correspondiente informe de auditoría, ya que Deloitte se negó a hacerlo al faltarle determinada información. Esa negativa del auditor fue lo que precipitó el rescate y nacionalización de BFA-Bankia y la dimisión de Rato al frente de Bankia el 7 de mayo de ese año. A partir del 9 de mayo, cuando Goirigolzarri asume la presidencia, esas cuentas son reformuladas.

"Las cuentas de marzo se cierran con información de febrero, y entre febrero y marzo no hay grandes cambios. Es de febrero a mayo cuando hay un cambio extraordinario en el entorno económico", ha defendido el banquero en referencia a la segunda recesión sufrida por la economía desde finales de 2011. "Hay que ser conscientes del cambio extraordinario que sufrió la economía española y europea en la segunda mitad de 2011. Todo el mundo pensaba que se iba a salir de la crisis, y la prueba es que el BCE subió los tipos de interés en abril y junio de 2011; es decir, su opinión era que la economía estaba despegando de una manera extraordinaria", ha recordado. "Y luego resulta que hay un crack extraordinario, con un impacto sobre todo en el mercado inmobiliario", ha explicado.

Goirigolzarri ha descrito que esa crisis inesperada tuvo un impacto enorme en la valoración de los activos inmobiliarios, lo que afectó a las cuentas de Bankia junto con las nuevas necesidades de saneamientos exigidas por un segundo decreto de provisiones bancarias aprobado unas semanas antes por el Gobierno. Además, ha añadido que la recesión provocó un hundimiento de los valores bancarios en Bolsa que dañó la valoración de Bankia en los libros de su matriz, BFA, e hizo irrecuperable sus créditos fiscales.

"Ajustes sobrevenidos"

"En la reformulación de las cuentas hubo ajustes importantes por asuntos sobrevenidos y ajenos a la salida a Bolsa", ha dicho Goirigolzarri, lo que demontaría la acusación de falsedad contable que hacen las acusaciones particulares y popular contra los procesados, mientras que el Ministerio Público, que por ahora solo acusa a Rato, José Luis Olivas, Francisco Verdú y José Manuel Fernández Norniella, pero por estafa a inversores y no por falsedad contable. De hecho, la fiscal del caso ha llegado a preguntar a Goirigolzarri si con esa explicación trata de suavizar la responsabilidad de sus antecesores. "Definitivamente no, en absoluto", ha zanjado.

El letrado de la acusación popular ejercida por la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), Andrs Herzog, ha insistido en esta línea preguntando si esa cambio en las condiciones macroeconómicas justifica al completo esa reformulación. "No estábamos en unas condiciones normales. En 40 años de actividad nunca vivimos una situación como la que vivimos entonces, fueron condiciones excepcionales", ha confirmado el banquero, quien en todo caso ha matizado que la revisión de activos solo afectó al 1% del balance.

Reformulación y plan de capitalización

Ahora bien, en distintos momentos de su declaración Goirigolzarri ha recordado que era de sobra conocido por todos que en mayo, a su llegada a la entidad, "Bankia tenía una situación delicada en un entorno muy complejo", recordando por ejemplo que Deloitte se había negado a firmar las cuentas de Rato, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) había manifestado en un informe en abril su preocupación por el banco y que en el mercado había un constante runrún sobre la entidad.

Goirigolzarri, que declara como testigo y según su versión llegó a la presidencia de BFA-Bankia el 9 de mayo después de que Rato le propusiese dos días antes relevarle al frente, ha explicado también que el Banco de España brindó su ayuda al nuevo equipo directivo para reformulas las cuentas, pero ni obligó a ello ni hizo indicaciones, sino solo ayuda en cuanto a criterios técnicos contables. "Nos brindó un gran apoyo", ha dicho, negando también indicaciones del Ministerio de Economía ni que él y su equipo llegasen a la entidad con un plan preconcebido. Sus objetivos inmeditos, según ha resaltado, era contar con unas cuentas auditadas, de ahí la reformulación, presentar un plan de saneamiento y capitalización y evitar una fuga de depósitos por parte de la clientela.