El euro se prepara para la salida de Grecia tras cinco años de crisis
Monumento al dracma - epa

El euro se prepara para la salida de Grecia tras cinco años de crisis

En el quinto aniversario de la quiebra de las hipotecas subprime, EE.UU. se mantiene a flote mientras Europa todavía no vislumbra una salida clara

enrique serbeto
bruselas Actualizado:

El 9 de agosto de 2007, hace exactamente cinco años, las Bolsas de todo el mundo se precipitaron al abismo como resultado de la quiebra de las hipotecas «subprime». Desde aquel terremoto sin precedentes en las finanzas mundiales, Estados Unidos sigue tratando de mantenerse a flote y cinco años después Europa todavía no vislumbra una salida clara para la crisis más larga conocida en los últimos siglos.

Como una serie de carambolas imprevisibles, algo que empezó en América con la quiebra de Lehman Brothers provocó en la UE graves efectos en los países más vulnerables y aún hoy se analiza si la onda expansiva de aquel espasmo económico no tendrá todavía efectos dramáticos para la zona euro, con la expulsión de Grecia, un país que se ha demostrado incapaz de superar las exigencias que se le imponen para su segundo rescate, después de constatar el fracaso del primero. El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, ha echado leña al fuego de las especulaciones al confesar el martes en una entrevista a una televisión alemana que la eventual salida de Grecia del euro sería «manejable» con las actuales estructuras de la moneda única, aunque «no deseable».

Dudas del FMI

El tiempo corre en contra de Grecia y las señales de alarma más evidentes han venido precisamente de la otra orilla del Atlántico, de las oficinas en Washington del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde donde se ha empezado a dudar sobre las capacidades de Grecia para cumplir los planes que le han sido impuestos para recibir el segundo rescate de 100.000 millones de euros.

La Comisión Europea mantiene formalmente la esperanza de que Grecia será capaz de hacer frente a sus obligaciones y que se mantendrá dentro del euro, pero en realidad, bajo la corriente oficial discurre una marea cada vez menos disimulada que da por hecha la salida del país de la zona euro, incluso a corto plazo.

Si no fuera porque sería un hecho sin precedentes y para el que no están previstos los tratados europeos, probablemente hace tiempo que Grecia habría dejado el espacio de la moneda única. Muchos economistas consideran que es la única opción viable tanto para la economía griega como para la credibilidad del resto de la zona euro y de hecho, se estima que cualquier cálculo sobre las necesidades financieras de Italia o de España frente a los fondos de estabilidad europeos no puede hacerse seriamente sin saber si Grecia seguirá o no en el euro. «El principal obstáculo es la ruptura del tabú, puesto que la salida de un país se podría especular con la de otros, hace tiempo que Grecia habría dejado la moneda única» afirman fuentes del entorno comunitario.

Este miércoles mismo, la agencia de calificación Standard & Poor’s anunció que mantiene la calificación de la deuda griega en «CCC», aunque la sitúa en perspectiva negativa ante la posibilidad de que el Ejecutivo heleno necesite «financiación adicional» este mismo año a causa del «empeoramiento» de su evolución económica. «Debido a los retrasos a la hora de implementar las medidas de consolidación presupuestaria y el empeoramiento de la economía griega, consideramos que Grecia probablemente necesitará financiación adicional en 2012 bajo el programa de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI)», ha señalado S&P en su comunicado en el que se afirma que «la profundización de la contracción del PIB y el subsiguiente empeoramiento de su situación presupuestaria implican una mayor probabilidad de que Grecia necesite ayuda adicional por valor de hasta 7.000 millones de euros en 2012». Según la agencia, la razón por la que ha rebajado la calificación de Grecia es precisamente porque teme que el nuevo gobierno no logre esta financiación adicional.

La «troika» que supervisa la evolución de la economía griega, formada por la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI acaba de regresar de su última misión en Grecia, que ha calificado de «productiva» pero no ha logrado esclarecer con el Ejecutivo de Antonis Samaras cómo va a poder cumplir las exigencias de reducción de gasto públicos. Grecia aún debe identificar 4.000 de los 11.500 millones de euros de recortes en los Presupuestos de 2013 y 2014.

«Las discusiones sobre la puesta en marcha del programa han sido productivas y se ha alcanzado un consenso sobre la necesidad de que (Grecia) refuerce las medidas para alcanzar sus objetivos» dijo la troika, que según fuentes europeas citadas por varias agencias ha decidido prácticamente instalarse en Atenas a partir del mes de septiembre. Las palabras de Junckerhan sido seguramente escuchadas con agrado por la audiencia alemana, donde hace tiempo que los sectores más rígidos de la economía vienen afirmando que es imposible que ese país llegue a poner en práctica los planes de reforma.

Administración ineficiente

En efecto, el verdadero problema para Grecia es la práctica inexistencia de una administración eficiente para llevar a cabo las reformas necesarias con las que mantenerse en la perspectiva de una competitividad razonable, dentro de la zona euro. Para la Comisión, los objetivos de reducir la deuda pública a un umbral del 120% del PIB tal como se acordó en el segundo rescate siguen siendo «factibles», aunque no es difícil encontrar expertos que advierten que si se mantiene el estancamiento de la actividad esa meta es muy difícil y que, en todo caso, de alcanzarse supondría una situación insostenible en sí misma. Para el portavoz económico de la Comisión Olivier Bailly, se trata de «una meta ambiciosa para Grecia y seguimos aferrados a ese objetivo».