Un lustro de crisis «subprime»

Un lustro de crisis «subprime»

Se cumplen cinco años del estallido de la crisis de las hipotecas basura que hizo que la economía mundial se derrumbara como un castillo de naipes

madrid Actualizado:

Hace poco más de cinco años, hablar de crisis económica causaba sonoras carcajadas a uno y otro lado del Atlántico. «¿Crisis, qué crisis?». Tanto EE.UU. como Europa vivían todavía embalsamados por los dulces efectos de una inmensa burbuja financiera que hoy, tras el estallido y el contagio a toda la economía mundial, sin excepción, ha resultado ser la recesión más amarga de la historia económica reciente.

El 9 de agosto de 2007, hace hoy cinco años, marcó el comienzo. Ese día, la Reserva Federal hacía saltar las alarmas con una inyección de 100.000 millones de dólares en el sistema bancario estadounidense. Es la misma cifra que hoy ha solicitado solamente España para poner en orden su banca, pero entonces la larga ristra de ceros asombró al mundo entero. Se trataba de garantizar la liquidez de un sistema que amenazaba con quebrar por las hipotecas «subprime» (o «basura»), una suerte de juguetes financieros que permitieron a los bancos obtener liquidez practicamente ilimitada, a los consumidores créditos desproporcionados con sus ingresos y a las inmobiliarias elevar los precios de las viviendas de manera casi exponencial.

Todo iba bien hasta que elmercado inmobiliario se saturó y, con a paralización del mercado y la morosidad en aumento, la burbuja estalló. Los bancos hipotecarios estadounidenses fueron los primeros en hundirse, arrastrando a grandes entidades como Lehman Brothers, Northern Rock y la aseguradora AIG. Al principio se intentó trasladar la idea de que la crisis «subprime», aunque podía dar la impresión de ser algo dramático, era un problema acotado a las altas finanzas que no afectaría a la economía real. Pero, como un castillo de naipes, las deudas y los impagos fueron ahogando al sistema financiero, a los Estados e incluso obligaron al rescate de economías europeas.

El estallido de la crisis «subprime» coincidió también con un histórico cambio de guardia en la Reserva Federal americana. El veterano Alan Greenspan se retiró justo en el último minuto en que aún podía hacerlo salvando el honor. Greenspan mantuvo los tipos de interés bajos para estimular la economía, lo que fue señalado por muchos economistas como el germen de la situación actual. Sin embargo, cinco años después, tanto el BCE, como la Reserva Federal vuelven a fijar el precio del dinero en sus mínimos históricos.

En Europa, la falta de liquidez destapó las vergüenzas de Grecia, que tuvo que ser rescatada, y puso de manifiesto las deficiencias de una joven Europa que todavía tiene mucho por hacer. Hoy, con Portugal e Irlanda también bajo la tutela de Bruselas, y con España e Italia luchando por mantenerse ajenas a la presión de los mercados, las «subprime» nos han enseñado que las altas finanzas y la economía real van siempre de la mano.