Guillermo Navarro

Autónomos digitales, la propuesta de ATA para regular a los «riders» de Glovo y Deliveroo

Esta nueva figura sería parecida a la de un trade, pero en vez de a una empresa estaría ligado a un sector

MadridActualizado:

La problemática regulación de los empleos encuadrados en la economía digital está provocando numerosos casos en los tribunales con sentencias dispares. El caso más evidente es el de los repartidores de las plataformas de comida a domicilio, como Glovo o Deliveroo. Estas compañías están en el centro de la diana de la Inspección de Trabajo, acusadas de emplear a sus repartidores, también conocidos como «riders», con un contrato de autónomo en vez de uno laboral por cuenta ajena. Así, a falta de unas leyes claras sobre el asunto, la Justicia ha dictado varias sentencias donde dictamina que los repartidores son autónomos y otras que son falsos autónomos. Ante esta disparidad, en una de las últimas sentencias el juez explicaba que hacía falta una solución para esta situación. Es por ello que el Ministerio de Trabajo anunció recientemente su intención de modificar el Estatuto de los Trabajadores para abordar este problema, siempre y cuando el PSOE gobierne tras las elecciones del 28 de abril.

Ante la inexistencia de una regulación en la actualidad, la asociación de autónomos ATA y las asociaciones Adigital, Marcas de Restauración y la asociación española de Startups han pedido hoy la creación de una nueva figura laboral que solucione esta problemática. Se trataría del autónomo «trade digital», una figura parecida a la ya existente del autónomo trade (es decir, económicamente dependiente) pero ajustada a las necesidades del sistema laboral de hoy en día. Esta medida está incluida en las 35 medidas que ATA pidió al Gobierno de Pedro Sánchez. Un autónomo es considerado trade si el 75% o más de sus ingresos dependen de una compañía. En el caso de los trade digitales, serán considerados así si al menos el 75% de los ingresos provienen de las plataformas digitales.

Pero la figura del trade digital que piden las asociaciones tendría modificaciones para adaptarlo a los nuevos modelos de trabajo. En concreto, el cambio más importante sería que su actividad no estaría ligada a una empresa, sino a un sector. En el caso de los «riders» sería al de los repartidores. De este modo, podrían trabajar para varias empresas siempre y cuando pertenezcan al mismo sector.

A su vez, otro de los cambios sería que los propios trabajadores serían los que comunicaran su condición de trade a la administración, una competencia que en la actualidad recae sobre las empresas. De hecho, en palabras de Celia Ferrero, vicepresidente ejecutiva de ATA, ahora mismo de los 120.000 autónomos que en nuestro país trabajan para una empresa, solo 9.000 son trade, cuando ATA sospecha que esa cifra en realidad asciende a 60.000.

Un hecho que ocurre porque «cuando los trabajadores comunican a las empresas que quieren ser registrados como trade, estas les rescinden el contrato». Es por ello que para el director general de Adigital, José Luis Zimmermann, hace falta desarrollar la figura del trade en España porque «tiene mucho recorrido aún por delante». Además, ha denunciado la inactividad del Gobierno, que aunque anunció una mesa de trabajo para aboradar este asunto, aún no se ha convocado.

A las nuevas condiciones para los trade digital se unirían otras características en los contratos que sí serían iguales a la de los autónomos trade corrientes. Esto es que tendrían derecho a percibir el salario mínimo interprofesional, que para los autónomos asciende a 1.050 euros al no estar divididos en 14 pagas, descansos y vacaciones pactadas e indemnización si hay ruptura unilateral del contrato.

Para Zimmermann esta propuesta es importante porque responde a las necesidades de los repartidores, que valoran su trabajo porque les permite tener «flexibilidad y capacidad de elegir dónde trabajar, además de una oportunidad de entrar en el mundo laboral». Además, Ferrero cree que esta opción permitirá «acercar el sector digital al tradicional», y más en un sector como el del comercio, el cual se está quedando atrás ante los avances tecnológicos.