El tenor madrileño, durante el ensayo general de «Macbeth» en el MET el pasado fin de semana - ABC

Plácido Domingo revela al renunciar al Met su tristeza y abatimiento

El tenor cancela su participación en «Macbeth» 24 horas antes del estreno: «Mi aparición restará atención al duro trabajo de mis colegas»

Nueva YorkActualizado:

«Giorno non vidi mai si fiero e bello!», dice Macbeth en su primera línea de la ópera de Giuseppe Verdi. «¡Jamás vi un día tan horrible y bello a la vez!». Lo tenía que haber cantado Plácido Domingo ayer en la Metropolitan Opera, la casa de sus mayores éxitos. De verdad fue bello y horrible a la vez para el genio operístico español. Un día delicioso de finales de septiembre para darse un paseo por Central Park y llegar al Met silbando un aria con la chaqueta sobre el hombro. Pero horrible también, por ser el día de un adiós abrupto y dramático. Domingo no se vistió ayer de Macbeth y dio a entender que nunca más saldrá al escenario del teatro neoyorquino. Él fue su favorito, el mimado de la ópera de la Gran Manzana. Las acusaciones de acoso sexual que le persiguen desde este verano han roto el idilio, en un cambio de guión trágico y de última hora.

La ausencia de Domingo en las tablas del Met se conoció en la víspera. Su llegada a Nueva York venía acompañada del runrún de las informaciones en las que varias mujeres le acusan de acoso sexual, que él niega. Iba a ser su primera actuación en EE.UU. desde que estallara el escándalo. La Orquesta de Filadelfia y la Ópera de San Francisco ya le habían cerrado las puertas y cancelaron las actuaciones previstas para esta temporada.

Parecía que el Met tendría más paciencia, mientras las investigaciones a Domingo se cumplimentan –por ejemplo, la que le ha abierto la Ópera de Los Ángeles, donde el español es director general– y se comprobaba su sustancia. Domingo llegó a vestirse de Macbeth para el ensayo general, el pasado fin de semana. Pero el martes anunció que no cantaría.

51 años consecutivos

«Debuté en la Metropolitan Opera con 27 años y he cantado en este magnífico teatro durante 51 años consecutivos y gloriosos», dijo Domingo en un comunicado. «Aunque rebato firmemente las recientes alegaciones en mi contra, y estoy preocupado por un clima en el que se condena a la gente sin el debido proceso, tras una reflexión creo que mi aparición en esta producción de “Macbeth” restará atención al duro trabajo de mis colegas sobre el escenario y detrás de él. Como resultado, he pedido mi salida y agradezco a la dirección del Met que haya aceptado mi petición».

Al parecer, la salida de Domingo se fraguó en una reunión del director general del Met, Peter Gelb, con representantes del coro y orquesta del teatro. Muchos de ellos protestaron por la presencia de Domingo y por lo que afectaba al compromiso de la institución con la erradicación del acoso sexual. En otro comunicado, el Met dio a entender que la decisión era de la institución, más que de Domingo. «La Metropolitan Opera confirma que Plácido Domingo ha aceptado la cancelación de todas sus actuaciones futuras con el Met, con efectividad inmediata. El Met y Domingo estaban de acuerdo en que él tenía que salir».

Amarga despedida

El futuro de las acusaciones contra el cantante es incierto, pero Domingo apuntó a que ya no volverá a poner el pie en las tablas del Met, después de cientos de actuaciones. «Estoy feliz de que, a la edad de 78 años, pude cantar el maravilloso papel principal en el ensayo general de Macbeth, que considero mi última actuación en el escenario del Met». Estaba previsto que cantara el mes próximo allí «Madama Butterfly», pero también ha sido cancelada su presencia en esta ópera.

Aunque en público Plácido Domingo trata de mostrar su mejor cara –como se pudo ver durante los saludos tras el ensayo general, en que apareció sonriente–, fuentes cercanas al tenor madrileño aseguran que está profundamente triste y abatido. Aunque durante los últimos días ha recibido el afecto de sus compañeros de reparto –la soprano Anna Netrebko declaró su felicidad por cantar con él hace ya varias semanas–, la actitud hostil de parte de los trabajadores del Met descorazonó a Domingo y le hizo renunciar a cantar en un teatro que lleva muy dentro –ha participado en veintidós noches inaugurales de temporada–.

El calendario próximo del cantante madrileño no prevé ninguna plaza estadounidense hasta febrero; será precisamente en Los Ángeles, donde ha de interpretar «Roberto Devereux». Es de esperar que para entonces los resultados de la investigación abierta por ese coliseo hayan salido ya a la luz.