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ABC - Miguel Ángel Arenas, «Capi», ha sido el productor español más importante del siglo XX

«Capi»: «Las discográficas son fábricas de juguetes rotos que ganan ahora más dinero que nunca»

El productor musical, descubridor de Mecano, Alejandro Sanz, Tequila o Los Pecos, vuelve a la actualidad con un proyecto ajeno a las multinacionales. ¿Será «Bromas Aparte» su nuevo gran hallazgo?

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En un magnífico edificio al borde del Paseo del Prado reside buena parte de la historia de la música en España. Pero nada, salvo un precioso Clavinova vestido con una mantilla, confiesa tal vínculo con el pentagrama en el salón del amplio y llamativo bajo en que reside Miguel Ángel Arenas, el «Capi». «Yo no pongo en mis paredes discos que son una mentira. Los discos de oro son horrorosos, ni decoran ni nada. Yo le regalé a Paco Martín los míos para que decorase un bar por ahí...», dice a ABC quien, a cambio, tiene en sus paredes un Costus «que quiere el Reina Sofía y me ofrece un dineral por él», algo de Picasso, o algún Fabio MacNamara.

«Capi», «metido en la música desde que tenía cuatro años y Manolo Caracol me cantaba sobre sus rodillas», es el responsable de que la memoria colectiva de este país posea a Alaska, Alejandro Sanz, Tequila, Mecano o Los Pecos. «Me faltan los Hombres G, que no son míos», lamenta quien también firmó para Hispavox a Radio Futura y a Nacha Pop o ha trabajado con Vainica Doble o Arturo Pareja Obregón.

«Alejandro Sanz me dijo: 'he hecho unas canciones para Sergio Dalma'... Yo le dije que sería él quien las cantaría»

El gran cazatalentos del siglo XX se ha subido al XXI a bordo de una aventura propia: Los Ángeles de la música, que tiene en «Bromas Aparte» el primero de los frutos de esta «incubadora de música». Un proyecto que pretende ser diametralmente diferente a «las multinacionales que se dedican a nutrirse de artistas, pero no a crear artistas», dice Arenas, comenzando a afilar un discurso que se hará cáustico contra la industria musical, según transcurran las dos horas de verbo incontenible y políticamente incorrecto que concede a ABC.

Con 19 años, después de «una resaca de tablao flamenco» fichó a Javier y a Pedro. «Hijos de una señora que limpiaba casas» que se iban a transformar en el fenómeno fan más importante jamás vivido en España: Los Pecos. Y hasta la mismísima Moncloa llegó, de la mano de la actriz Rosa de Alba, que había ayudado a Adolfo Suárez en la campaña y se creyó acreedora de un favor, para decirle al presidente -que les recibía en el vestíbulo y les despachaba con cajas destempladas- que «en este país hacía falta impulsar a unos héroes del proletariado o iríamos muy mal». Por aquello, o no, Los Pecos ocuparon portadas en las revistas de carácter político más importantes de la época... luego llegó la locura.

Alejandro Sanz

Aquel fue el primero de los éxitos avalando su carrera, el penúltimo, Alejandro Sanz. El artista «tomaba clases de guitarrra con mi tío Antonio, una vez vi su foto y dije: 'este tío tiene un aura'. Luego se quedó conmigo de ayudante. Un día me dijo: 'he hecho unas canciones para Sergio Dalma', y yo le dije: 'No, éstas las cantas tú, que lo haces divinamente», cuenta.

No le hizo falta intervención presidencial, pero sí «la gran Rosa Lagarrigue, Ínigo Zabala y yo...», recuenta Arenas. «En manos de la actual industria, a Alejandro Sanz no le conocería nadie». Y es que Miguel Ángel Arenas asegura que «la apreciación artística de los A&R -responsables de las grandes compañías de los artistas y su repertorio- de este país es nula. Porque los grandes saltan inmediatamente a Miami». En su opinión, «antes había talento en las discográficas, ahora han creado un conjunto de puestecillos de ignorantes con tarjeta de visita obligados a sacar productos uno detrás de otro en tiempo limitado y sacar rendimiento urgente. Es una fábrica de juguetes rotos», afirma.

«Hay una emisora que desde que ha decidido no poner música en español ha perdido un millón de oyentes»

El hombre que tuvo que poner las trompetas de «Bailando» «a escondidas para que Eduardo Benavente no se enfadase», va un poco más lejos al juzgar a una industria de la que «nunca» ha formado parte. «Son tres multinacionales, pero hacen las tres lo mismo, y están en sus despachos llorando continuamente y mintiendo: que si el dinero, que si la crisis… ¡Pero si no han ganado mas dinero en su puñetera vida!», se indigna.

El español como patrimonio

La preocupación de este demostrado creador de éxitos tiene en la radio y en la política, y en su papel en el descuido de «la música en español» los otros dos protagonistas. «El pop es una vía de transmisión de cultura ciudadana rápida, y no puedes basar la cultura de tu país en otra cultura», acusa Arenas. Pone su dardo «en una emisora que desde que ha decidido no poner música en español ha perdido un millón de oyentes», «pero esto ayudan también los políticos, como nuestra alcaldesa [la de Madrid]: ¿cómo se puede tener tan poco sentido común para poner en la Cibeles un letrero que dice 'Welcome' y no 'bienvenidos'?», se pregunta el reconocido productor.

«En las multinacionales están en sus despachos llorando y mintiendo: que si la crisis… ¡Pero si no han ganado mas dinero en su puñetera vida!»

«Estamos por detrás de los países iberoamericanos a la hora de exportar, de derramar nuestra cultura, a través de nuestro propio idioma», opina Arenas, que cree que la solución es política: «El proteccionismo existe en todos los países desarrollados. Desde el pop, hasta la cultura más elevada», y asegura que no hay que irse tan lejos teniendo un ejemplo en «Cataluña, por otra parte una comunidad autónoma que está dando un espectáculo infumable, que protege en sus emisoras y en su día a día la utilización de un idioma mientras España no protege nada de nada». «Si eso ocurriese en Inglaterra se morirían de risa», añade.

A las consecuencias sociales se añaden las económicas, y aunque Arenas asegura que le duele «hablar de importación o de negocio, porque amo a mis artistas y jamás he trabajado por ganar dinero», también advierte que el 80 por ciento de los derechos de la música emitida en España en radio y televisión va a parar a otros países. «Notas hay siete, pero nuestro idioma es infinito», recuerda. «La industria ha dicho 'España que se dedique al turismo y nosotros ya les implantamos nuestro idioma y ya escuchan la música que nos da la gana», lamenta.

No obstante, «Capi» es optimista con el futuro: «Si España vuelve a tener un sentido exportador, igualitario y de unidad, y llega gente joven que recuerde que los idiomas nacen y crecen a través de la cultura popular, y eso es el pop volveremos a exportar como hicimos hace décadas», recuerda.

Mecano

Hace décadas, cuando no existía «Telecinco, con quien tengo una relación contradictoria pero que es prescriptora de producto barato: Manejan muy bien el espectáculo y el entretenimiento y lanzan productos que se crean y se destruyen», alguien pidió a Arenas que escuchase a un cantautor: un tal José María Cano. «Cantó, y luego dijo: 'en esta me van a acompañar mi hermano y una amiga haciendo unos coros'», narra el productor. «Cuando vi a los tres juntos: Nacho con esa energía en la guitarra; Ana, que era un duende... les dije ¿oye, y por qué no os juntáis?» acababa de nacer Mecano, el grupo español que más discos ha vendido en la historia.

Eran tiempos en que la industria era otra. «El que coloca la música española en el mundo se llama Tomás Muñoz, melómano, de amplia cultura… Luis de Carlos, gente con una gran cultura y que logra hacer lo nuestro muy internacional, precisamente».

Hoy, «las listas de venta, aunque sean pequeñas, son de españoles, pero en la radio no existen artistas españoles, y los españoles tienen que cantar en inglés. La radio ya no es prescriptora de talento, es prescriptora de acuerdos con multinacionales». A este productor que lleva 40 años en la música y que no pisa «Honky Tonk para ver grupos indies, los low cost de la música», le queda la historia, «¿porque qué historia están contando los artistas de hoy?», se pregunta. «Alejandro es un chico que empieza con 17 años a mi lado, y hasta los 22 no saca su primer disco. La inmediatez es contraproducente. 'Sufre Mamón', que es el himno de una generación, son gente que ha luchado por llegar a hacer estas obras durante años. 'Hoy no me puedo levantar' tardó un año y medio en sonar en una radio, y hoy es patrimonio de nuestra cultura», cuenta.

«La inmediatez», dice, «es contraproducente» pero también cree que «hoy un community manager es más importante que el director de la Sony», y que los tiempos están cambiando en favor del talento... «Estamos en un mundo que elige lo que quiere, no lo que le imponen, e internet lo está cambiando todo», sentencia.

Bromas aparte

La nueva apuesta de Arenas se llama «Los Ángeles de la música» y su primera bala «Bromas aparte». Nacieron en la red, donde llamaron la atención del productor. Han crecido en el mismo salón, en de la casa del «Capi», por el que pasó Lady Gaga antes de actuar en la Sala Sol, cuando no era nadie, o Shakira cuando podía pasear por la Gran Vía sin que ningún transeúnte la conociese de nada.

«Nunca hemos tenido acceso a todos los catálogos de música, como ahora. Esto permite que los creadores tengan acceso al beneficio sin tener que pasar por intermediarios», cuenta Arenas sobre su proyecto, una «incubadora» musical para que «los músicos sean sus propios empresarios cuando salgan al mercado».

«Bromas Aparte» se formó «en un garaje: dos amigos que se juntan al salir del colegio, que les gusta la poesía, que tienen inquietudes para contar su mundo, todo lo demás se aprende», y han permitido al veterano productor descubrir a «los milenials, que son jóvenes que parten de una nueva forma de hacer y comunicar».

En ese proyecto está con ellos, y con ellos vuelve «a sentir lo mismo que sentí en su día con aquellos que fueron historia». Y eso que hay quien ve un «montaje» en todo esto, una suerte de intención del «Capi» de volver a primera fila a bordo de una boyband. Él se indigna: «yo soy cazador de talento, no fabricante de mentiras. Y no son un a boyband, son unos artistas que no hay más que verlos para entenderlo. Hoy nadie escucha. Es un problema de nuestro tiempo», se lamenta.

Mientras, sus pupilos vuelan en las redes y son una celebridad en México. Puede que sea su enésimo acierto. Esta vez, contra viento y marea, eso sí.