Jennifer Hudson - EFE

Adele triunfa en los Grammy 2012

Los galardones premian la portentosa voz de la británica como hicieron con Whitney Houston y Amy Winehouse

MADRID Actualizado:

Todo apuntaba a que iban a ser los Grammy de Adele. Hasta el sábado casi nadie se atrevía a discutirlo. Pero entonces saltó la noticia. Whitney Houston, 'La voz', la mujer que reinó en los ochenta y los noventa, la que acaparó más premios que nadie, había sido hallada muerta en una suite del hotel Beverly Hilton de Los Ángeles.

La había reservado al objeto de acudir a una fiesta que se celebra todos los años de forma previa a la gala de los Grammy y que no quería perderse. Encontrarse con sus compañeros de profesión, recibir una caricia de ellos, demostrar que aún podía regresar. Todos esos anhelos quedaron truncados. Pero ella era ahora la protagonista, su imagen, la que estaba en la mente de todos.

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Esta noche ha seguido estándolo. Prueba de ello, el sentido homenaje que le han rendido quienes como ella saben lo dura que puede ser a veces la fama. El momento culminante: cuando Jennifer Hudson ha saltado al escenario del Staples Center, donde se ha desarrollado la gala de la 54ª edición de los premios Grammy.

Una actriz que fue capaz de ganar el Oscar cuando era casi una desconocida, lo que le abrió las puertas del cine y de la música de par en par, pese a cometer la 'herejía' de robarle protagonismo en la cinta en cuestión 'Dreamgirls' (Bill Condon, 2006) a la mismísima Beyoncé.

Sin embargo, el guión tenía que seguir como estaba previsto, encumbrando a una nueva diva, una mujer que ha asombrado con lo mismo que en su día Whitney Houston, su extraordinaria voz, sin aditivos. Ha conseguido devolver la esperanza a una industria en profunda crisis. Cuando nadie parece ser capaz de vender discos de verdad -en grandes cantidades, se entiende-, ella ha reventado las listas con '21', su segundo álbum, cuyo título, como el primero -'19'- da fe de la precocidad con la que ha desembarcado.

Triunfo incontestable

Adele es, finalmente, la gran triunfadora de los Grammy de este año. Ha conseguido un total de seis, incluyendo el más importante que tenía a su alcance, el de mejor álbum. Ha hecho pleno con sus seis gramófonos. Junto al de mejor álbum, Adele se ha quedado con los reconocimientos a la mejor canción y a la mejor letra de 2011 -merced a 'Rolling in the deep'-, a la mejor actuación solista en pop -por 'Someone like you'-, al mejor álbum vocal pop -'21'-, y al mejor vídeo musical de corta duración -una vez más, 'Rolling in the deep'. Una victoria abrumadora, solo al alcance de las más grandes.

Así se lo ha reconocido el conjunto de los congregados en el Staples Center de Los Ángeles. Maravillados, entregados de antemano, se han puesto en pie para aplaudir a rabiar su interpretación de 'Rolling in the deep', con la que volvía a ejercitar sus cuerdas vocales después de un parón obligado debido a una afección en las mismas. Paul McCartney, Rihanna... Daba igual adonde se mirase.

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La reacción era unánime. Ella no pudo contener la emoción. Sollozó, demostró su nerviosismo en tiempos de divas glaciales, se acordó de su madre, de sus amigos y también de los médicos que trataron sus cuerdas vocales. "Ha sido un año que me ha cambiado la vida". A otro les ha devuelto la esperanza de que la voz vuelva a imponerse sobre el márketing, de que comience a escucharse una canción sin pensar en la apariencia de quien la canta, aunque solo sea por un momento.

La ley del 'boss' y el regreso de los surferos

La noche ha tenido otros muchos protagonistas. Es el caso de Bruce Springsteen, quien con su inseparable The E Street Band, abría los fastos al ritmo de ' We take care of our town', el primer single de su nuevo y esperado trabajo, 'Wrecking ball', que verá la luz a comienzos de marzo.

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También de The Beach Boys, que han puesto fin a más de 20 años de silencio en los escenarios entonando el imperecedero 'Good vibrations'. El espíritu surfero se adueñaba de los Grammy y ellos no paraban de sonreír, de agradecer el tributo previo de Maroon 5 y Foster the People, que versionaron temas como 'Surfer Girl' y 'Wouldn't It Be Nice'.

En el plano de los galardones, otro nombre sobresaliente, el de los Foo Fighters, a los que nadie ha podido toser en el apartado de rock y que se llevan a casa cinco galardones. Kanye West ha obtenido cuatro gramófonos dorados, marcando terreno en el rap, pese a no asomar por allí. DJ Skrillex se ha quedado tres trofeos en el apartado del dance. Y Taylor Swift sigue confirmandose como la nueva reina del country con su barniz azucarado, que tiene rendido a sus pies al público más jóven.

Todo ello ha servido para adornar una gala que ha servido para rendir un sentido adiós a una diva que se fue el sábado, Whitney, y otra que acaba prácticamente de llegar pero que, con suerte, puede marcar época. Su nombre, Adele, ya es el de la 54ª edición de los Grammy.