La poesía erótica de Valente, Hierro y González reviste la música de Nebra
Un momento del ensayo de «Viento (es la dicha de amor)», en el Teatro de la Zarzuela - isabel permuy

La poesía erótica de Valente, Hierro y González reviste la música de Nebra

La Zarzuela presenta este viernes la obra barroca «Viento (es la dicha de amor)», con dirección musical de Alan Curtis y escénica de Andrés Lima

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El teatro de la Zarzuela estrena este viernes quizá el título más arriesgado de la primera temporada como director de Paolo Pinamonti. Se trata de la zarzuela barroca «Viento (es la dicha de amor)» de José de Nebra (1702-1768), estrenada en 1743, y que desde el siglo XVIII no había vuelto a subir a un escenario hasta hace veinte años (en el Teatro de Madrid en 1992). Ahora regresa en un proyecto que Pinamonti ha puesto en manos de una gran batuta, Alan Curtis, especialista en el repertorio barroco, y de Andrés Lima (Animalario), preocupado siempre por darle una vuelta de tuerca a la dramaturgia.

Poema lírico sobre el deseo, con libreto de Antonio Zamora, Lima –que ya dirigió en este teatro «El bateo» y «De Madrid a París»– ha prescindido de parte del texto sustituyéndolo por versos de Valente, Ángel González, Félix Grande y José Hierro, entre otros poetas. «Pinamonti me permitó hacer esta obra mía. De hecho, solo he dejado los textos de las canciones, para que se pueda seguir la historia, pero no los versos de Zamora que me parecieron que no llegaban a la altura de Calderón. Ahora tenemos una poesía contemporánea con ecos del barroco español maravillosa. Una poesía amorosa, erótica... de poetas enormes que encajaban perfectamente en la estructura», explica Lima.

Un balneario en Suiza

Cuando empezó a estudiar esta zarzuela barroca, Lima se imaginó un viaje sensorial. «Es una historia de Arcadia, típica de la novela pastoril: faunos, ninfas, dioses que persiguen a ninfas... Todo en un ambiente muy bucólico». Vio en ella «una metáfora de la buena vida, del placer. Eso me conectó con toda esta poesía, con Epicuro y con un espectáculo donde cupiera, al mismo nivel de importancia, la danza, la música, la poesía y la representación». Un reto que parece haber logrado. «Creo que es un espectáculo maravilloso, en el que, si te dejas llevar, la historia –veleidades amorosas– es casi lo de menos».

Sobre el escenario, dos elencos –uno vocal y otro actoral, con la participación de Alberto San Juan– representarán la historia que se desarrolla en tres planos distintos. «Vocalmente está escrito para mujeres, algo que sirve para que se te dispare la teatralidad».

Lima ha trasladado la acción a un balneario de Suiza, a principios del siglo XX. «Me gusta hablar del mundo que me rodea, e intento tener una visión contemporánea. Yo veía que las ideas de Arcadia estaban muy lejos de la sociedad de hoy, dominada por el consumo. Sin embargo, hay un sueño actual que es el balneario como lugar alejado de los problemas. El Barroco fue un momento álgido de la estética y del arte, y los años 20 del siglo XX también. Aquí hacemos un salto entre una época y otra, y al final resulta algo atemporal, como es el viento, el deseo y también la música», subraya.

Original e impredecible

El responsable de la dirección musical, Alan Curtis, confiesa que es la primera vez que se acerca a esta partitura, firmada por uno de los compositores más relevantes del siglo XVIII. «De Nebra, muy influenciado por el estilo italiano, compuso una música poco convencional y muy original. Cada vez que profundizaba en su estudio –explica Curtis– encontraba más y más cosas interesantes, y muy teatrales, que funcionan muy bien con las ideas de Andrés Lima». Uno de los problemas que tuvo que resolver el director de orquesta estadounidense fue la falta de obertura de la zarzuela, optando por incorporar una partitura del sobrino del compositor, Manuel de Nebra, «que tiene la misma melancolía y sensualidad».

Prestigioso clavinicista, José de Nebra compuso óperas y zarzuelas «con recitativos y arias muy originales, nada mecánicos y muy expresivos con una duración que puede ir desde los ocho compases a los ocho minutos de duración. Comparada con la ópera napolitana, su música es muy variada e impredecible –matiza–. Esto hace que sea difícil montar la orquesta. También porque hay que introducir los ornamentos y las cadencias ya que no hay indicaciones», añade Curtis, que se pondrá al frente de la Orquesta Barroca de Sevilla.

«Viento (es la dicha de amor)» se puede ver en el teatro de la Zarzuela hasta el 31 de mayo.