Poesía y algo más

Poesía y algo más

El poeta chileno Nicanor Parra ha sido galardonado con el Premio Cervantes 2011

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Si hay alguien que mereciera el Premio Cervantes ese era Nicanor Parra. Su nombre se barajaba en los últimos tiempos cada vez que rondábamos las fechas en que se otorgaba el premio, pero éste parecía resistírsele.

Ya no, y en cierta manera la alegría de muchos que esperábamos que el galardón recayera en él ha sido un modo extraño de ver cumplir cierta justicia poética. Porque antes, mucho antes de que el papá de la crítica anglosajona, Harold Bloom, nos descubriese que Nicanor Parra era uno de los mejores poetas de Occidente, más de una generación de poetas latinoamericanos había sucumbido al hechizo y magisterio de sus antipoemas.

También los Beats, los Ferlinguetti, Ginsberg y demás le tradujeron, encantados de conocer a un hermano de la otra América que dinamitaba la tradición poética desde presupuestos nada solemnes, mas bien todo lo contrario, y quizá fuese esa proyección en su propio país por poetas tan excelentes lo que decidiera al parroquiano Bloom a proferir tan insustancial frase.

El legado de Nicanor Parra es enorme, pero su importancia crece con el tiempo: hay en él, en su poesía, ese algo más que en cierta manera define lo que quiso realizar con una obra que, incluso, es vasta. Todo gran poeta enaltece y justifica el lenguaje en el que escribe. Parra tuvo la delicadeza, la intuición genial, la astucia de dar brillo al lenguaje poético utilizando la lengua de todos los días. Si a ello añadimos la especial disposición del humor, de la ironía, del sarcasmo, en una palabra, de la inteligencia, el resultado es de una excelencia notable.

El secreto de la misma quizá radique en algo tan sencillo como el hecho de que siempre fue un periférico. Todavía, muchos, al día de hoy no sabemos cómo agradecérselo.