Pérez Llorca será propuesto como próximo presidente del Patronato del Prado
imagen de José Pedro Pérez Llorca - abc

Pérez Llorca será propuesto como próximo presidente del Patronato del Prado

Rajoy apuesta por un perfil no artístico, como pretendían algunos responsables del museo, para sustituir a Plácido Arango

jesús garcía calero
madrid Actualizado:

Mañana se celebra uno de los plenos del Real Patronato del Prado más importantes de los últimos años. El órgano rector de nuestra primera pinacoteca lleva a la espera de nombrar presidente desde el anuncio de Plácido Arango de que no pensaba continuar al frente después de su mandato de cinco años, algo que se supo el pasado 24 de mayo. Según ha podido saber ABC, el Gobierno llevará a esa reunión un único candidato, el abogado gaditano José Pedro Pérez Llorca.

Fue uno de los siete ponentes de la Constitución Española. Nacido en 1940, Pérez Llorca es conocido por su protagonismo en la vida política española durante los gobiernos de UCD, cuando ocupó tres ministerios –Presidencia, Administración Territorial y Exteriores–. Pero, tras su retirada de la política, ha desarrollado una prestigiosa carrera como abogado y árbitro que le ha llevado a presidir organizaciones internacionales.

Opiniones desde el Prado

En los últimos días, desde el Museo del Prado se expresaron opiniones poco favorables al candidato, o incluso favorables a otro, que poco menos que exigían al Gobierno nombrar a alguien de dentro de la pinacoteca o con el visto bueno de sus actuales responsables. Ello ha causado no poca indignación, tanto en algunos miembros del Patronato consultados por ABC como en el entorno político del museo.

La filtración de opiniones contrarias ha indignado a varios patronos

Primero, porque a los patronos consultados les parece intolerable enterarse en los medios de comunicación de las inclinaciones de voto de algunos responsables del Prado –«que no nos han consultado»– antes de conocer en la sesión plenaria de mañana a quién les proponen. «Da la impresión de que han tenido la intención de manipular la candidatura y hay que recordarles que, si un acuerdo político protege al Prado, lo peor que puede hacer un responsable de la pinacoteca es meterse en política», comenta uno de los miembros del Patronato.

En efecto, el Prado está protegido por un acuerdo parlamentario que le otorga estabilidad, pero que se basa en reconocer que la iniciativa siempre la tiene quien está en el poder y que los temas relativos al museo no serán causa de pendencia política. Además, el nombramiento de presidente del Patronato del Prado es tradicionalmente potestad del inquilino de la Moncloa, debido a la alta representación que supone y la importancia de aportar prestigio a nuestra primera institución cultural.

No se han leído la Ley

Quienes han pretendido proponer al presidente de la Fundación Amigos del Prado, Carlos Zurita, duque de Soria, ni siquiera se han leído la Ley del Prado, que dice en su artículo 7 que el presidente y vicepresidente del órgano rector sólo puede ser elegido de entre los vocales designados, mientras que Zurita es vocal nato, así que tendría que dimitir de la Fundación, ser designado por el Gobierno y luego ser presentado como candidato. Ello tendría al Prado sin presidente durante meses.

Una fuente política del mundo cultural cree que, «más que falta de conocimiento de la Ley, lo que mostraba ese intento es la desesperación de algunas personas que temen perder la influencia que ejercen sobre el Prado».

Se aplazó el Pleno

Cuando en mayo pasado Plácido Arango expresó su deseo de no renovar como presidente, desde el propio museo se trató de promover al exministro Javier Solana para sustituirle, candidato que contaba en 2011 con el apoyo total de Ángeles González-Sinde desde el Gobierno de Zapatero. De hecho, Arango adelantó su anuncio (su mandato acababa en julio) para tratar de provocar la reacción positiva del Gobierno del PP al candidato anteriormente postulado. Solana contaba también con el apoyo tácito de la dirección del museo, según algunas fuentes.

Pero, tras las elecciones, el pacto parlamentario posibilitaba el cambio de candidato. Para complicar más las cosas, también se rumoreó en mayo que José María Aznar podría postularse y, para evitar polémicas, la secretaría de Estado de Cultura aplazó el pleno del Patronato previsto a finales de mayo para después del verano, sin dar muchas explicaciones.

Es el que tendrá lugar mañana. Ni Javier Solana ni Rodrigo Uría, Eduardo Serra, o José Antonio Fernández Ordóñez, cuando llegaron al Prado, eran hombres principalmente del mundo del arte, aunque todos ellos eran personas cultísimas y excelentes gestores. Todos ellos han hecho posible la ampliación y modernización de la pinacoteca.

Además, en la más reciente ampliación del Patronato se buscó integrar a responsables de las Academias y de grandes corporaciones que aportarán 12,5 millones en cuatro años y ayudarán al Prado a cumplir sus fines como miembros benefactores, para involucrarles a todos ellos en la gestión de la pinacoteca.

Excelente candidato

Por ello, quienes conocen a José Pedro Pérez Llorca, un hombre al que definen como «de gran cultura y sensibilidad, buen conocedor de la pintura, independiente y con enorme prestigio internacional por su brillante carrera de abogado» dan por seguro que será un «excelente candidato» –«indiscutible», remacha uno de los patronos consultados–, que inaugurará una nueva etapa en el Prado, digna continuadora de la de Plácido Arango.

Por otra parte, en el otro gran museo español, el Reina Sofía, ya se ha consolidado con una nueva ley como la del Prado, una etapa de gran proyección internacional que ha reforzando la labor del equipo directivo, gracias a la incorporación como presidente del Patronato de Guillermo de la Dehesa, cuyo perfil económico ha sido una bendición en los tiempos de crisis y cuya continuidad con el nuevo Gobierno no deja de hablar de la buena salud del pacto parlamentario para las grandes instituciones culturales.

Aquel pacto que, por cierto, se firmó en un VIPS -cadena propiedad de Plácido Arango- entre la entonces ministra de Cultura Carmen Alborch y el secretario de Cultura del PP, Miguel Ángel Cortés, se ha convertido en el más duradero acuerdo de nuestra democracia.