Fografía facilitada por la Asociación de Conservadores Restauradores de España de la escultura de San Jorge, de la iglesia de Estella, tras su «restauración»
Fografía facilitada por la Asociación de Conservadores Restauradores de España de la escultura de San Jorge, de la iglesia de Estella, tras su «restauración» - Efe

El párroco pretendía limpiar la capilla de San Jorge, según el Arzobispado de Pamplona

La autora de la «restauración» permaneció en silencio, aunque no descarta hablar más adelante

EstellaActualizado:

Nadie duda de las buenas intenciones del párroco de la iglesia de San Miguel de Estella, el padre José Miguel, a la hora de restaurar la estatua de San Jorge. De hecho, según el Arzobispado de Pamplona, el sacerdote «pretendía limpiar, dignificar un poco un lugar de culto». De hecho, el resto de la capilla de San Jorge, del siglo XIV fue limpiada. Pero eso, no se hizo más que quitar suciedad.

Desde el Arzobispado se reconoció que «es un espacio que la parroquia decidió arreglar sin hablar con la delegación de Patrimonio del Arzobispado», algo que debería haber hecho, puesto que todo el patrimonio de la Iglesia navarra pertenece a esta delegación. Por eso, desde que tuvieron conocimiento de los hechos, hace una semana, se paralizó la «restauración» y se pusieron en contacto con Príncipe de Viana, institución del Gobierno de Navarra encargada de velar por el patrimonio artístico de la Comunidad Foral para tratar de solucionar el problema. «Estamos en contacto con Príncipe de Viana para ver la situación, comprobar qué es lo que se ha hecho, a qué ha afectado y ver cómo se puede hacer una restauración bien hecha».

Desde el primer momento, el Arzobispado de Pamplona se ha puesto en manos del Gobierno de Navarra para tratar de salvar en la medida de lo posible la estatua de San Jorgey en colaboración encontrar la mejor solución. «Lo que diga el informe de Príncipe de Viana será lo que se haga», explicaron.

Silencio

La tienda Karmacolor, la encargada de la «restauración», era ayer un hervidero de periodistas en busca de la autora de la obra. Pero ayer no pasó por la tienda. Eso sí, el responsable que estaba al frente del negocio por la mañana atendió muy amable a todo el que se acercó aunque sin decir nada sobre la estatua. No obstante, comprensivo con la alarma creada, explicó que «quizá más adelante decimos algo. No os preocupéis que os avisamos».

Tampoco los vecinos se mostraron molestos con la presencia de medios de comunicación poco habituales en una localidad como Estella de algo más de 13.500 habitantes. De hecho, más de uno se mostró comprensivo porque «el desquicio que han hecho ha sido importante», reconocía uno. Los estelleses siempre se han mostrado muy preocupados por sus iglesias, sean creyentes o no, ya que la ciudad cuenta con un amplio y rico patrimonio artístico que atrae a numerosos turistas. Es una de las paradas obligatorias del Camino de Santiago.

Tampoco el párroco dio señales en la iglesia de San Miguel, aunque ayer tampoco había misa en el templo. Las voluntarias de la parroquia abrieron el templo para los fieles aunque, al contrario que el sábado, no abrieron el paseo que rodea el templo y donde se sitúa la capilla después de la polémica suscitada.

Grave actuación

Ni tan siquiera el alcalde de la localidad, Koldo Leoz, había podido hablar con el párroco. «No pongo en duda que se ha hecho de buena fe, pero desde luego la actuación es grave», explicaba ayer a ABC. En su opinión, «el procedimiento ha sido completamente erróneo. No se puede ir a una academia y de manualidades, por muy buena que sea. Esta talla tenía que haber pasado por manos muy expertas, por personas que hubieran hecho muchísimo trabajo de estudio y de práctica en restauración de elementos de estas características».

Por ello, el Ayuntamiento de Estella ha abierto ya un expediente informativo. «Veremos si de ahí se puede derivar algún tipo de acción sancionadora, aunque no sé si como ciudad podemos hacerlo. Pero lo trasladaremos al Gobierno de Navarra para que sepa las informaciones que hemos podido recopilar».

Koldo Leoz también solicitó al Gobierno de Navarra «que tome cartas en el asunto. Que todo este patrimonio de la ciudadanía navarra, que pase ya a manos de la Administración. No puede ser que iglesias, ermitas, retablos, esculturas, que sea el párroco de la iglesia el que tenga la capacidad de encargar un trabajo de estas características a una academia de manualidades saltándose al Gobierno de Navarra. Hay que intentar que sea el Gobierno de Navarra el que vele por todo el patrimonio de los navarros y las navarras».