Batalla del rio Berezina, que anticipó el desastre de Waterloo
Batalla del rio Berezina, que anticipó el desastre de Waterloo - Peter von Hess
exposición

La batalla de Waterloo a través del arte y las colecciones de sus protagonistas

El Hermitage de Ámsterdam recrea en una exposición las vidas de Napoleón, Alejandro I y Josefina

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El museo Hermitage de Amsterdam conmemora el bicentenario de la batalla de Waterloo con una exposición dedicada a tres personajes fundamentales de aquellos momentos históricos: Napoleón Bonaparte; Josefina, el gran amor del «pequeño emperador»; y el Zar Alejandro I, enemigo del emperador francés.

Más de doscientas pinturas, esculturas, uniformes, objetos de arte y armas contarán la historia de dos gobernantes poderosos y una mujer de gran personalidad que siempre vivió en lo aledaños del poder. Los temas centrales son la amistad, la guerra y la política. Los dos emperadores llegán a estar fisicamente cerca a través de la máscara mortuoria de Napoleón y del medallón con un mechón de pelo del Zar Alejandro.

Además, tiene una importante presencia en la exposición la gran colección de arte de Josfina, que incluye maestros holandeses e italianos como Potter, Van der Werff, Luini y Canova.

Cuatro escenas para contar una historia

La exposición cuenta la historia a través de cuatro momentos de la vida de estos personajes: El primero de ellos comienza en 1807. Napoleón y Josefina no se encontraban debido a las muchas guerras que Napoleón estaba librando en todo el continente europeo. Josefina se refugia sola en su nido de amor, el Castillo de Malmaison, a las afueras de París. Ese mismo año, Napoleón y el Zar concluyeron el Tratado de Tilsit, donde establecían una alianza por la paz destinada a cambiar la balanza de poder de la política en Europa y Asia. En el proceso, ellos formaron una amistad que parecía genuina y duradera. Después de quince días, se despidieron, y en los años que siguieron intercambiaron muchos regalos diplomáticos. Los tratados fueron pensados como un sello eterno en su paz y su amistad. Pero resultó imposible de hacer cumplir, y una nueva guerra estalló.

El punto de inflexión fue la desastrosa campaña rusa de Napoleón de 1812. Es el segundo episodio de la historia. Pocos acontecimientos en la historia han causado una impresión tan fuerte, como la retirada francesa de Moscú del año doce. Sin emabargo, el episodio más catastrófico para el ejército de Napoleón fue el cruce del río Berezina, como de costumbre helado.

El «General Invierno» comenzaba a hacer de las suyas en las estepas rusas. En sólo unos pocos días, decenas de miles de soldados murieron en la batalla: congelados, ahogados o muertos de hambre. Muchos de ellos procedían de los Países Bajos, un hecho que todavía es bien conocido hoy, gracias a una ilustración de Jan Hoynck van Papendrecht utilizado en las escuelas holandesas durante muchos años y que se incluye en la exposición. El drama de la campaña se muestra en cuatro grandes pinturas dedicadas a la batalla por Peter Hess. La campaña de Rusia puso fin a muchos años de éxito de Napoleón y su Grande Armée. El ejército francés fue masacrado: de 600.000 soldados, menos de 100.000 sobrevivieron.

La mujer del derrotado se entrega al vencedor

El tercer episodio comienza con un Napoleón completamente derrotado y obligado a tomar el camino del exilio. En París, el Zar conoce a la ex emperatriz Josefina que lo recibe en el Malmaison. El Zar, victorioso y en la cumbre del su poder, conquista el imperio y a la emperatriz Josefina. Fue ella quién entrego a Alejandro uno de los mejores regalos que podía pedir: el antiguo camafeo Gonzaga, una pieza del siglo tercero antes de Cristo que representa a Alejandro Magno. La obra se guarda hoy en el Hermitage de San Petersburgo.

En la escena final, el zar vencedor compró la famosa colección de arte de Josefina. En el momento de su muerte, se componía de más de cuatrocientas obras de maestros como Potter, Metsu, Van der Werff, Rembrandt, Claudio de Lorena, Luini, Schidone, David Teniers el Joven, Terborch y Canova... Muchas de estas obras eran regalos de Napoleón, trofeos de guerra de los territorios conquistados. Alejandro compró un gran número de pinturas y esculturas en 1815 por la suma astronómica de 940.000 francos franceses. La hija de Josefina quedó bajo la protección de Alejandro, y una generación más tarde su nieto se casó con una princesa Romanov, creando un lazo de sangre entre las dos familias.