Walter Neves - ABC / Vídeo: Un fuerte incendio arrasa el Museo Nacional de Brasil

Walter Neves: «Brasil ha cometido un crimen contra el patrimonio de la humanidad»

El arqueólogo, uno de los más populares en Brasil, ha perdido sus estudios del cráneo de Luzia en el incendio del Museo de Río de Janeiro

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Uno de los científicos más populares de Brasil, el arqueólogo y antropólogo Walter Neves, de 60 años, sorprendió meses atrás al cambiar una tranquila jubilación por una candidatura a diputado en las elecciones de octubre. El incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro ha inflamado su deseo de no acomodarse y de actuar políticamente por la ciencia de su país. Neves concedió a ABC una entrevista emocionada, con la voz temblorosa, abatido por la catástrofe que sepultó para siempre años de investigaciones. Neves es reconocido como el padre de Luzia, el esqueleto más antiguo de Sudamérica, considerada la principal pérdida del museo. Fue él quien presentó al mundo hace 20 años el célebre cráneo y quien condujo las investigaciones de Lagoa Santa, el sitio arqueológico más importante de Brasil, cuyo legado puede haberse perdido con el fuego.

—¿Cuál fue su reacción cuando se enteró del incendio? ¿Cómo se enteró de lo sucedido?

—Lo supe el domingo, justo cuando estábamos en una reunión de nuestra campaña electoral. Nos quedamos absolutamente sorprendidos, en absoluto estado de shock. Fui al médico y estoy a base de calmantes. No estoy en condiciones emocionales para absorber esta catástrofe, porque hay las inevitables, pero esta era evitable. Bastaba con que el Estado cumpliera su obligación con los museos.

—¿Cómo se llegó a este punto?

—El Museo Nacional lleva abandonado décadas por el poder público. No es una crisis reciente. Recibía un presupuesto que no le permitía funcionar. Funcionaba muy precariamente y ni debería abrir en el estado de deterioro en que se encontraba. Eran necesarios más recursos para que desempeñase el importante papel que debía tener, de ser nuestro gran museo de historia natural.

—¿Era una tragedia anunciada?

—Sí, desafortunadamente. Para quien conoció el museo lo era. La cuestión no era si iba a suceder, sino cuándo. Ha sido un crimen del estado brasileño, que debe ser criminalizado. Es un crimen contra el patrimonio brasileño y contra el patrimonio de la humanidad.

—Usted ha perdido a Luzia... ¿Cómo quedan sus estudios?

—Las colecciones en los museos son fundamentales en las investigaciones de científicos en todas las áreas: geología, paleontología, zoología, botánica, arqueología o antropología biológica, que es mi área específica. Además de Luzia, se ha perdido la mayor colección de investigación de esqueletos de Lagoa Santa, donde concentré mi investigación los últimos 20 años. No podremos, por ejemplo, extraer el ADN de Luzia cuando se está abriendo todo un campo de paleogenética. Además de Luzia deben haber sido destruidos más de 200 esqueletos de Lagoa Santa.

—¿Que más se perdió?

—La gran pérdida fueron las colecciones. Teníamos colecciones y estudios hechos en los últimos 200 años. Muestras de animales extintos, artes plumarias de grupos indígenas que ya no existen. No tendremos nunca más la colección de arte egipcio y griego. Una parte llegó con la familia real portuguesa en 1808, la otra fue comprada por Don Pedro II. Si organizásemos hoy una expedición a Egipto no encontraríamos ni un pedazo de cerámica, porque ya se excavó todo. El Museo Nacional de Río de Janeiro era el único de Brasil, y quizás de América Latina, donde se podrían conducir estudios significativos sobre Egipto y Grecia, y eso acabó, para siempre. Es una extinción. Era nuestro único museo de historia natural, con una importancia enorme para la educación científica del pueblo. Brasil debería ser internacionalmente criminalizado por eso.

—Me imagino que por eso entró en la política. ¿Qué propone?

—Exactamente. Propongo no sólo la inversión en los pocos museos que tienen ese perfil, sino la creación de otros cinco museos de historia natural en el país. Pero mientras luchábamos por eso, el Estado brasileño se dio el lujo de perder lo único que teníamos.

—¿Cuándo comenzó el abandono?

—Viene de décadas. Pero los últimos años fueron extremadamente trágicos para todas las instituciones de investigación. Por ejemplo, el museo paraense Emilio Goeldi no está trabajando los viernes, para ahorrar luz, porque no tiene ni siquiera para pagar la cuenta... Brasil invirtió cerca del 1% del PIB en ciencia y tecnología, en los últimos cuatro, cinco años. Lo mínimo ideal sería el 2,5%. En mi candidatura, proponemos aumentar 0,5% al año hasta llegar a 2024 con más o menos 3% del PIB.

—¿Por qué es candidato?

—Creamos un grupo llamado «científicos comprometidos». De inicio no pensábamos en ninguna acción política directa, pero analizamos que de los 500 parlamentarios ninguno defiende la bandera de la ciencia ni de la tecnología. Concluimos entonces que necesitábamos científicos en el Congreso, y fui escogido por el grupo como candidato a diputado federal, por ser, probablemente, uno de los científicos más populares de Brasil.

—¿Cree que tiene oportunidades?

—Está siendo muy difícil porque no tenemos dinero. Creamos un crowdfunding, pero no tuvimos éxito. Nuestra campaña es artesanal y el éxito dependerá del nivel de compromiso de nuestra comunidad científica, que reconozca la importancia de tener científicos en el parlamento. No tenemos ni para imprimir un panfleto.

—¿Cómo ve el anuncio del Gobierno sobre la reconstrucción del museo?

—Es de un cinismo absoluto. ¡Pero si dejó que se destruyera el museo! ¿Y quién va a reconstruir las colecciones? ¿Quién va a darle al museo 200 años de colecciones hechas por generaciones y generaciones de naturalistas y científicos? Es un cinismo absolutamente oportunista.

—¿Cree que pueden llegar a ocurrir otras tragedias?

—Todos los museos brasileños trabajan precariamente. Lamento profundamente el cinismo del Ministerio de Cultura, de Educación y del Gobierno Federal, diciendo que ahora tienen recursos para la reconstrucción.