Muere a los 58 años el cantautor Daniel Johnston, titán de los sentimientos puros

El estadounidense, que tenía problemas mentales como ataques de esquizofrenia y trastorno bipolar, fue hospitalizado después de padecer una parada cardíaca

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Esta madrugada hemos conocido que ha muerto el cantautor y dibujante Daniel Johnston a los 58 años por un ataque al corazón. Lo ha hecho en la ciudad de Austin, en donde residía desde hace décadas. Muy querido y admirado, el músico de culto estadounidense fue un maestro de la canción llana y directa, imbatible provocador de lágrimas.

Nacido en Sacramento en 1961, Johnston logró cierta fama en los 80 con el lanzamiento de tropecientos discos de sonido a veces chatarrero pero de una pureza e inocencia que no fueron obviados por los buscadores del corazón, como Kurt Cobain, que en 1992 nos dio a conocer en el resto del mundo a su admirado Daniel al vestir en la gala de los MTV Awards una camiseta con la carátula del «Hi, how are you», icónica desde entonces con ese marcianito dibujado por el propio Johnston, con solía hacer en sus portadas.

«Grievances» (1980), «The story of an artist» (1982), «Walking the Cow» (1983), «Casper the friendly ghost» (1983) o «True Love Will Find You in the End» (1985) son algunas de las canciones más conocidas y representativas de este artista fan loco de los Beatles y que fue reverenciado por los más grandes de la música alternativa, como el propio líder de Nirvana, Yo La Tengo, Eddie Vedder de Pearl Jam, Sonic Youth o David Bowie, que le homenajeó en la canción «Wood Jackson». Jason Pierce de Spiritualized dijo de él: «Cuando un niño toca el piano hace música sin contaminar, y eso está en Daniel». Matt Groening, creador de los Simpsons y Futurama, era otro de sus famosos devotos.

Con aura de excéntrico, el cantante sufría problemas mentales como ataques de esquizofrenia y trastorno bipolar. El documental de 2005 «The devil and Daniel Johnston», dirigido por Jeff Feuerzeig, se adentra en los dolorosos recovecos psicológicos del artista y su familia en una dura cinta que le hizo trascender al ámbito musical. En la misma asistimos a una impactante escena en la que casi se suicida junto a su padre al quitar las llaves de una avioneta en pleno vuelo, lo que obligó a su progenitor a hacer un aterrizaje milagroso. O también nos enteramos que se negó a fichar por el sello Elektra porque allí estaba Metallica, a los que relacionaba con Satán.

Pero Johnston, como hemos dicho, no solo era compositor sino que también pintaba. Creador de un universo propio, con personajes recurrentes como el amigable fantasma Casper, Joe el boxeador, la rana Jeremiah (trasunto del propio autor), el Hombre Bombilla o el Capitán América, todo eso lo pudimos ver en la retrospectiva que le dedicó en 2012 La Casa Encendida en Madrid.

Además de esta muestra con sus dibujos, el cantautor indie, acompañado de un grupo local, ofició un concierto en el lugar, lleno hasta la trancas para la ocasión. Temblando y con un lamparón en la camiseta, Johnston interpretó las canciones más emblemáticas de su repertorio, con esa emotiva manera de cantar nasal, ese quejío indie, que tan altas cimas de intensidad lacrimógena conlleva. Al término, sobre el escenario, intentó marcharse de allí por el lado donde solo había pared, quedándose muy confundido durante unos incómodos segundos hasta que le ayudaron a encontrar la visible salida. Siete años después, el mundo de la música alternativa llora a uno de sus más estimados antihéroes, quizá el más grande de ellos.