Biblioteca Británica

Así eran los deberes escolares en el Antiguo Egipto

El clima seco de la zona ayudó a proteger esta tableta con la «torpe» escritura de un alumno de hace dos mil años

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Los deberes escolares ya existían en el Antiguo Egipto. Así lo pone de manifiesto una tabla de madera con un encerado en el que puede leerse: «Debes aceptar solo los consejos de un hombre sabio» y «No puedes confiar en todos tus amigos»

La pieza, que fue adquirida por la Biblioteca Británica en 1892 y no se había expuesto al público desde los años setenta, es una de las estrellas de su próxima exposición «Escritura: Dejando tu huella», que recoge la evolución de la escritura a lo largo de 5.000 años de historia de la Humanidad.

La tabla recoge una lección en dos partes en griego, que proporciona una instantánea de la vida cotidiana de un alumno de la escuela primaria en Egipto hace 1.800 años. Así lo ha explicado Peter Toth, uno de los comisarios de la muestra y también de manuscritos antiguos y medievales en la Biblioteca Británica a l portal Live Science.

Uno de los capítulos es un ejercicio de escritura. El encerado muestra un ejemplo escrito del profesor en la primera línea y las dos siguientes contienen las mismas palabras copiadas más «más bien torpemente por la mano del estudiante, tal y como los alumnos de primaria actuales copian el texto de sus profesores», ha indicado Toth. La otra parte incluye una tabla de multiplicar y ejercicios de lectura.

A pesar de que el nombre y el sexo del propietario de la tabla se desconoce, todo parece indicar que se tratase de un chico de una familia acomodada, ya que la educación en el Antiguo Egipto estaba reservada al sexo masculino de clase privilegiada, de acuerdo con el Museo Real de Ontario.

Las letras que tenía que copiar este estudiante no eran solo para practicar caligrafía, también impartían lecciones morales. «No son solamente las manos y los dedos los que eran instruidos, también lo era la mente», ha aseverado Toth.

Las tablas destinadas a las tareas escolares eran fabricadas vertiendo cera derretida ennegrecida en una hendidura rectangular en el centro de una tabla de madera. Cuando la cera se enfriaba, los profesores y los estudiantes usaban una aguja de metal para las letras que aparecían como un color más claro contra el fondo oscuro.

La cera se descompone cuando existe humedad, así que el clima seco de la zona ayudó a proteger la tableta, «preservando la torpe escritura de un alumno de hace dos milenios», ha afirmado Toth.

Junto con esta tabla de deberes, la exposición mostrará cerca de cien artefactos de la colección de la Biblioteca Británica con ejemplos de escritura que van desde las civilizaciones antiguas a las culturas modernas, como jegloríficos egipcios; una copia del «Ulises» con anotaciones de su autor, James Joyce; notas musicales escritas por Mozart y instrumentos actuales para tatuar.