Nacho Vegas brilla en Madrid, fiel a sí mismo
Nacho Vegas en la sala Price de Madrid - J. T.

Nacho Vegas brilla en Madrid, fiel a sí mismo

El asturiano presentó «La zona sucia» en el Teatro Circo Price con un concierto memorable, tras dos noches de lleno absoluto en la sala «Joy Eslava»

MADRID Actualizado:

Después de dos noches con lleno absoluto en la sala Joy Eslava, Nacho Vegas tenía ayer la tarea de despedirse de Madrid hasta nuevo aviso. No decepcionó en esta tercera fecha. Será difícil que la capital olvide el impecable recital que el asturiano dio ayer en el Teatro Circo Price. Con un sonido impecable que arropó la desnudez de sus letras, Nacho Vegas desplegó un directo donde profesionalidad y emoción se confundieron sobre el escenario.

Gira tras gira, Vegas amplía el tamaño de su auditorio y a cada disco incrementa el número de sus ventas. La entrada al número 3 en las listas españolas de «La zona sucia» durante su primera semana explica bastante bien la fidelidad del público del asturiano. No es casualidad. Tras una carrera en solitario de más de diez años con discos como Cajas de Música Difíciles de Parar (2003) o El Manifiesto Desastre (2008), Vegas ha ido construyendo una de las discografías más consistentes del panorama patrio a través de la confidencia de sus letras, protagonistas absolutas de su éxito.

El recital del gijonés vino precedido por la actuación de los catalanes Refree. El grupo presentó su fórmula de pop fusionada con toques jazz ligeramente progresivos en un concierto que mezcló momentos de bizarrez con suaves estribillos envueltos en armonías vocales. A pesar de sus buenas intenciones, quizás la mezcla se perdiera un poco entre ambos extremos, permaneciendo en tierra de nadie.

Disco hecho para el directo

Con puntualidad inglesa, un traje impoluto y sobrio escenario de fondo, apareció Vegas rodeado de su banda y abrió con la primera canción de «La zona sucia»: «Cuando te canses de mí». El repertorio coincidió con el de sus últimas fechas, compuesto casi por completo de su último disco. «La zona sucia» demuestra ser un álbum hecho para el directo, con profusión de estribillos y una intensidad oculta que surge en muchos temas. Su tradicional banda acompañó a Vegas, con Abraham Boba al piano y Xel Pereda a la guitarra como principales baluartes.

Entre las canciones más celebradas hay que destacar la intensidad desplegada en «Maldición», con un magnífico acordeón de Boba. «Perplejidad» y «Lo que comen las brujas» lanzaron estribillos acogidos con entusiasmo por el público. Vegas también incluyó un par de canciones de antiguos EP como «Hablando de Marlén» y «Canción de Palacio #7», presentada con sorna como una «crítica al neoliberalismo». No faltaron algunos clásicos como «Me he perdido», con un sensacional banjo de Pereda, o «Dry Martini S.A.», puntos altos en el recital.

Sin embargo, el asturiano guardó el plato fuerte para después del bis. Ante los murmuros y el nerviosismo del auditorio, que veía como se acercaba el final del concierto, Vegas comenzó a recitar los primeros versos de «El hombre que conoció a Michi Panero». El efecto fue inmediato y la incertidumbre del respetable dio paso a un estado de comunión colectiva. Tras este punto alto, Vegas se despidió con «El mercado de Sonora», cierre de su último disco que degeneró en un maremágnum de guitarras golpeadas contra el suelo y teclados violados hasta la extenuación en una clausura apoteósica.

Ayer por la noche Nacho Vegas tocó con la seguridad del que tiene a su público ganado de antemano. El hecho de que el repertorio del asturiano obviase grandes clásicos como «Gang-Bang» o «El ángel Simón» sólo expresa la enorme riqueza de su catálogo. Lejos de los difíciles primeros años, Vegas ha decidido reivindicarse sobre las tablas.