90 años de Tintín: el icono del cómic que nació de un encargo anticomunista

Se conmemora la publicación de «Tintín en el país de los soviets», el primer volumen de este famoso personaje de cómic belga

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El celebérrimo reportero Tintín, uno de los grandes iconos de la historia del cómic, cumple 90 añazos. Y bien llevados, ojo, porque sigue siendo el joven rubio de insolente flequillo y pantalones bombachos que siempre va acompañado de su fiel perro Milú.

Fue un 10 de enero de 1929 cuando Tintín apareció por primera vez de la mano del dibujante belga Georges Remi, más conocido como «Hergé». Con un espíritu profundamente anticomunista, Tintín va desenmascarando una por una todas las argucias del «malévolo» régimen de Stalin para mostrar una imagen idílica de la dictadura comunista a periodistas afines.

Años después el propio «Hergè» reconocería que esta primera obra de Tintín tenía un fuerte componente propagandístico contra el régimen bolchevique. Publicado inicialmente como un suplemento juvenil «Le Petit Vingtième», fue un encargo inicial de Norbert Wallez, director del periódico católico belga, con el objetivo de influenciar en los más jóvenes con mensajes claramente anticomunistas.

Como vemos en algunas de las viñetas que hemos seleccionado de este primer volumen, «Hergé», a través de Tintín, hace un retrato mordaz de la sociedad bolchevique y es un tomo en el que vemos al joven reportero tomando notas en su cuadernillo de periodista y la escena merece la pena ser subrayada, puesto que el gran reportero... ¡solo escribirá una crónica en toda su trayectoria!

Esta historia fue el inicio de una saga de decenas aventuras alrededor del mundo de la que ya se han vendido más de 250 millones de ejemplares y que han sido traducida a más de 120 idiomas, e incluso fue adaptada a las pantallas en dibujos animados e incluso llegó a la gran pantalla de la mano de Steven Spielberg.

La denuncia del régimen soviético efectuada por «Hergé» fue aclamada y motivó a su autor para lanzar a su personaje a una serie de viajes que le llevarían hasta algunos de los rincones más soñados por los amantes de la aventura: desde los pasadizos de las pirámides de Egipto a las frondosas selvas suramericanas, pasando por los fumaderos de opio en China y, ¿por qué no?, la Luna.

Nació de Titaÿna

El origen, la inspiración para la creación de este personaje, tiene una curiosa historia llena de vasos comunicantes. Retrocedamos a la primavera de 1928 y conozcamos a Elisabeth Sauvy, de pseudónimo Titaÿna, que se puso un traje de cuero y se montó en el avión de sus crónicas cosmopolitas. No era la primera vez. En 1925 sobrevoló Europa central, en una serie de reportajes para el diario L'Intransigeant y con un arrojo que entusiasmó a Saint-Exupéry, se apuntó scoops como las entrevistas a Mustapha Kemal y Abd-el-Krim e incluso se plantó en Camboya y volvió con un Buda para demostrar la vulnerabilidad del patrimonio colonial.

El signo de aquellos tiempos era el «Vive peligrosamente». La aventura es la aventura. Y a eso se dedicaba la intrépida Titaÿna, los reporteros Henry Beraud y Albert Londres, o el aviador Saint-Exupéry. Y en la revista Vu apareció aquel mismo 1928 un reportaje espeluznante sobre los niños indigentes de Moscú y que ponía en cuestión la redención social del comunismo. La información pudo inspirarla un libro que fue un éxito de ventas: Moscú sans voiles (Moscú al desnudo). Lo firmaba Joseph Douillet, ex cónsul de Bélgica en Rusia durante treinta y cinco años. Publicado en francés por Spes se traducirá en España por Razón y Fe con el título de. ¡Así es Moscú!

Hergé leyó los reportajes

Así, Hergé se lee el libro de su compatriota Douillet y conoce los reportajes de Vu. En esta primera historieta del nuevo héroe, el burgués católico y sentimental adopta la indumentaria cosmopolita. Como Titaÿna, Tintín conduce bólidos y aviones; se mete donde no le llaman y pasea su desvergüenza etnocéntrica por los parajes exóticos de la cultura popular de entreguerras. No es casualidad que sus tres primeras aventuras transcurran en la URSS (1929), el Congo belga (1930) y Estados Unidos (1931).

Y si Titaÿna aporta la fonética sonora de un nombre y el modus operandi del periodismo-espectáculo que encandila a la burguesía liberal, Douillet inspira el story-board de Hergé. La hambruna del comunismo la clava Milú en una viñeta: «¿No queda ni un hueso en Rusia?». O cuando, como vemos en la viñeta que ilustra este artículo, Tintín topa con una delegación de comunistas ingleses a quienes un guía malencarado muestra «las bellezas bolcheviques»: «¡Y al contrario de las habladurías de los países burgueses, nuestras fábricas funcionan a todo vapor!», exclama el guía. «Beautiful. very nice», responden dócilmente los turistas.

Tintín husmea en las fábricas. El humo de las chimeneas no proviene de ninguna actividad: «Sólo son decorados de teatro. y detrás queman paja para hacer humear las símil-chimeneas», constata. En otra viñeta observa una cola de niños miserables que esperan su ración de pan duro. La escena se corresponde con el reportaje de Vu y el capítulo de Douillet sobre los niños de la calle. En Rostov, escribe el ex cónsul, «pululan docenas de infelices de doce a trece años, que asedian a los transeúntes haciendo mercancía de sus débiles cuerpecillos a cambio de unos céntimos, de un trozo de pan.» Tintín destaca esa «plaga de la Rusia actual: bandas de niños abandonados vagabundeando por las ciudades y los campos viviendo del robo y de la mendicidad».

El terror de la policía soviética, la GPU, atraviesa la historieta de Hergé. Tintín descubre tesoros robados al pueblo y las exportaciones de trigo y vodka que consolidan en el extranjero el mito del «paraíso proletario». Huirá del país de los soviets al modo de Titaÿna: volando; tras diversas peripecias, será recibido en loores de multitud como si hubiera culminado un heroico raid de los años veinte. Pero la alegría se esfuma entre burbujas de champán; el reportero belga es capturado por agentes de la GPU disfrazados de shupos berlineses. Y Tintín da con sus huesos en una cheka donde le proponen integrarse a la red bolchevique...