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Coca-Cola fusiona su imperio español

Las siete embotelladoras que dominan el mercado nacional suman fuerzas en una sola compañía para competir en europa

Día 07/02/2012 - 12.50h
Coca-Cola fusiona su imperio español
abc
Coca-Cola, un producto presente en casi todos los países del mundo

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Coca-Cola España quiere seguir creciendo. Para ello, ha embarcado a las siete embotelladoras que disfrutan de la concesión de la multinacional estadounidense en suelo español en un ambicioso proceso de fusión, que permitirá a la compañía resultante ganar en eficacia y en competitividad dentro y fuera de nuestras fronteras. Este proyecto de internalización –que ya se ha llevado a cabo en otros países– persigue un espejismo que empieza a perfilarse en el horizonte empresarial como una imagen tangible: la concesión del suculento mercado alemán –el primero de toda Europa (15%)–, una tarta a la que parece posible hincarle el diente, ante el manifiesto descontento de la casa matriz de Coca-Cola Atlanta (Estados Unidos) con el actual modelo de gestión.

La apuesta por «una sola cabeza visible» no desbaratará el fructífero modelo español, ya que «la clave de su éxito reside precisamente en el reparto territorial de las siete embotelladoras y de sus plantas de producción, que permiten mantener una estrecha relación con el cliente y, en última instancia, con el consumidor: Coca-Cola está presente en la fiesta menos conocida del último pueblo de España», explican con un improvisado eslogan fuentes de la compañía. «Pero, de cara al exterior –puntualizan–, es mucho más fácil entenderse con un único interlocutor».

Consumidores natos

Las cifras confirman que el negocio es solvente y que las perspectivas de expansión son reales: Coca-Cola España es una de las filiales más importantes del mundo y una de las que ofrece mayor variedad de bebidas. En Europa, la División Ibérica de la «marca comercial más famosa del planeta» es la tercera en volumen de ventas (14%), solo por detrás de los países de Europa oriental (22%) y de la ambición alemana (15%). Los españoles, además, estamos entre los primeros puestos en el consumo de productos Coca-Cola, con 284 bebidas per cápita en 2010.

El grupo Coca-Cola obtuvo en el tercer trimestre de 2011 un beneficio neto de 1.621 millones de euros en todo el mundo, un 8,1% más que los 1.500 millones que ganó en el mismo periodo del año anterior. En el mercado español, donde cuenta con 450.000 clientes, la compañía factura alrededor de 3.000 millones de euros. En los últimos meses ha conseguido ganar cuota de mercado en España y aumentar su volumen de negocio un 2%.

La «fórmula» perfecta

Con la buena voluntad de los accionistas de las siete embotelladoras sobre la mesa y el visto bueno de la multinacional americana –que ni tiene acciones en el entramado actual español ni ha decidido reservarse un paquete en la futura compañía–, la parte más delicada del proceso es ahora la valoración del accionariado cien por cien español –con la complicación que entraña comparar unas concesionarias con otras–, y la búsqueda de una «fórmula perfecta» que permita culminar con éxito la esperada fusión. Para muchos expertos, la solución más lógica sería la concentración en una sociedad de todos los activos y pasivos de las franquicias, que además controlaría el 100% de las plantas embotelladoras, posibilidad sobre la que la filial española no se ha pronunciado al respecto.

Tras un largo proceso de selección, los departamentos de fusiones y adquisiciones de Barclays y Rothschild ya han empezado a trabajar para asesorar a las distintas familias de accionistas españoles y perfilar el andamiaje legal sobre el que se levantará la que será una de las sociedades más grandes del mundo dentro del lucrativo universo de las embotelladoras de Coca-Cola.

De momento, las entidades bancarias se han enfrascado en la minuciosa valoración de cada una de las siete empresas. El hecho de que existan numerosos accionistas comunes con participaciones cruzadas; que las ecuaciones y valoraciones de canje de las acciones de cada embotelladora deban ser aceptadas por todas las sociedades en proceso de fusión, y la presencia de segundas y terceras generaciones de herederos con pequeñas participaciones entre los propietarios, aumenta la dificultad del proceso. Del resultado de esta valoración dependerá en gran medida el peso futuro que cada embotelladora tendrá en la «gran» Coca-Cola España.

Con un improvisado calendario en la mano, los equipos de ambas entidades no podrán tener lista una primera propuesta hasta mediados de 2012. Coca-Cola avanzó hace unos meses que aunque el proceso de fusión sería «largo», no afectaría al área productiva ni plantearía un nuevo modelo de negocio. Por su parte, algunas de las embotelladoras han convocado juntas extraordinarias para informar a sus accionistas de la evolución de los estudios y ratificar acuerdos relacionados con la operación.

Una cuestión que queda pendiente es la del mercado portugués, en el que ya tienen participación las siete embotelladoras españolas a través de Lusobega, por lo que no se descarta que acabe también fusionado en una compañía que representaría entonces a toda la Península Ibérica. Diferente es el caso de África: según fuentes de Coca-Cola, el negocio que Cobega tiene en el continente vecino no formará parte del acuerdo de fusión.

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