CAMINO LEBANIEGO El Año Jubilar Lebaniego descubre los paisajes y la historia de Palencia

Una ruta de peregrinación de cerca de 200 kilómetros conduce al viajero de Palencia a Cantabria

Peregrinos junto al Canal de Castilla
Peregrinos junto al Canal de Castilla - ABC
ALBA MÍGUEZ Palencia - Actualizado: Guardado en: Actualidad España

La celebración del Año Santo Lebaniego rescata en este 2017 el antiguo pero casi inédito camino de peregrinación por tierras castellanas, una ruta recientemente mejorada que cuenta con más de 500 años de historia y que brinda 200 kilómetros de senderos entre la capital palentina y el corazón de Cantabria a los «crucenos» que se dirigen hasta Santo Toribio de Liébana para venerar las reliquias del Santo y su famoso Lignum Crucis.

La ruta entre los campos meseteros y la brañas cántabras tiene su punto de partida en la Catedral de Palencia y pasa por localidades como Frómista, Osorno, Herrera, Alar del Rey, Cervera de Pisuerga, San Salvador de Cantamuda y Camasobres hasta llegar a Cantabria a través de Piedrasluengas. Además, el Camino Lebaniego Castellano conecta con el Sendero GR-1 que recorre la zona norte palentina.

El camino Lebaniego a su paso por Frómista
El camino Lebaniego a su paso por Frómista- ABC

Son, en total, 183 kilómetros los que discurren por la provincia de Palencia y repartidos en once etapas, pensadas tanto para quienes se dirigen a pie como para los que opten por recorrer la ruta en bicicleta. Un recorrido hacia a un norte cargado de historias y de leyendas a través de variados paisajes donde confluyen la razón, representada por el Canal de Castilla; la naturaleza del Parque Natural de la Montaña Palentina; y el arte de la zona norte en la que se da una altísima concentración de templos románicos. En definitiva, un Camino de culto, cultura y medioambiente, en el que cada peregrino tiene su propio motivo para recorrerlo.

Se trata de una ruta cómoda y accesible como resultado de muchos meses de trabajo impulsados por la Diputación de Palencia que se marcó como objetivo el recuperar la peregrinación Lebaniega desde la Meseta a su paso por la provincia para acoger a peregrinos y turistas y así impulsar una tradición que nació hace más de 500 años.

La celebración del Año Santo Lebaniego se inicia en el siglo XVI, tras la bula del Papa Julio II del 23 de Septiembre de 1512 por la presencia, en el Monasterio de Santo Toribio, del Lignum Crucis, la reliquia que Toribio de Astorga había traído de Tierra Santa, el trozo de la Cruz de Cristo más grande que aún perdura. El privilegio de la celebración del Año Jubilar hizo del lugar un importante centro de peregrinación, siendo, ya para entonces, uno de los lugares santos más importantes de Europa.

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