Referéndum CataluñaLa mujer que aseguró que le habían roto los dedos de una mano dice ahora que solo tiene una inflamación

Pese a que la Generalitat denuncia que 893 personas tuvieron que ser atendidas, sólo cuatro requirieron hospitalización

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La «brutal acción violenta» de la Policía Nacional y la Guardia Civil en Cataluña durante el 1-O dejó un balance real muy lejos de los datos inflados que la Generalitat esgrimió para atacar el operativo puesto en marcha ante la inacción de los Mossos en los centros de votación. Tal como confirmó ayer el propio Departamento de Salud del gobierno catalán, sólo cuatro personas pasaron la madrugada del domingo al lunes hospitalizadas a consecuencias de las heridas sufridas durante los incidentes.

Una de esas cuatro personas fue atendida en el hospital de Sant Pau de Barcelona debido a una herida en un ojo producto posiblemente del impacto de una pelota de goma. Otro de los heridos es el hombre de unos 70 años que sufrió un paro cardiorrespiratorio cuando la Policía desalojó un colegio electoral en el barrio de La Mariola, en Lérida. Sin embargo, fuentes policiales confirmaron a ABC que esta persona no formaba parte del grupo de personas que protestaban por la ocupación de los centros y que fue la propia Policía quien atendió al anciano al poco de sufrir el infarto. Las otras dos personas hospitalizadas están en estado menos grave en los hospitales de Calella y de Manresa, en Barcelona. Pese a estos datos, la Generalitat asegura que hasta 893 que resultaron heridas o contusionadas tras las cargas e intervenciones policiales.

La exageración de las consecuencias de la intervención policial se ven reflejadas en el propio testimonio de una mujer, que pasó de contar el 1-O de forma muy nerviosa y agitada que le habían roto todos los dedos de una mano a asegurar esta noche en un programa de Tv3 que sólo sufre capsulitis en un dedo.

Marta Torrecillas envió un mensaje a una amiga en el que aseguraba que la Policía le había desalojado de un colegio electoral tirándola por las escaleras, arrojándole cosas y rompiéndole los dedos de la mano expresamente uno a uno. Sin embargo, en las imágenes del desalojo del citado colegio se ve cómo Torrecillas se tira al suelo cuando los agentes la invitan a abandonar el lugar y la agarran para que lo haga.

"Cuando estas en esa situación, lo primero que piensas es, bueno, me han roto el dedo", precisó anoche en la televisión catalana, en cuyas imágenes se puede apreciar que tiene un dedo inmovilizado de la mano izquierda. Pero acto seguido aclara que ahora se lo han "explicado bien" y que tiene una capsulitis; es decir, una inflamación de la cápsula articular.

La misma mujer acusó también a la Policía de haber sido víctima de abusos sexuales, una denuncia que la propia Colau utilizó para atacar a la Policía y la Guardia Civil. «¡Me han tocado las tetas!», señala la joven en un vídeo colgado en redes sociales instantes después del supuesto incidente. Interior ya ha confirmado que remitirá a la Fiscalía las acusaciones de la alcaldesa derivadas del testimonio de la mujer.

El testimonio de Marta Torrecillas sirvió también para que el entrenador del Manchester City y expreparador del FC Barcelona, Pep Guardiola, denunciara las cargas policiales durante el referéndum. "Tenemos que parar lo de hoy porque ha sido muy gordo. La gente que ha ido a votar no iba con pistolas con balas de goma, que están prohibidas. ¡A una chica le han roto los dedos!", expresó indignado en declaraciones a Rac1.

Montajes y mentiras

Tal como denuncia hoy también ABC, el secesionismo difundió el domingo imágenes de heridos en otros eventos de hace cinco años para magnificar la actuación policial del 1-O. Sucedió con la fotografía de un chico joven que exhibía una brecha en la cabeza, con la sangre corriéndole por el pelo largo moreno. La imagen del herido, que fue difundida por militantes independentistas en plena jornada, no tuvo nada que ver con el proceso independentista. El chico, de 13 años, fue golpeado precisamente por los Mossos d’Esquadra –la policía autonómica que ayer se abstuvo de impedir la votación ilegal– el 14 de noviembre de 2012, en la huelga general convocada en Cataluña. El entonces consejero de Interior, Felipe Puig, calificó de «fortuito» el incidente del chico, que necesitó cuatro puntos de sutura. La imagen era de Tarragona.