Desde 2003, se han realizado ocho operaciones policiales contra la yihad en España
Desde 2003, se han realizado ocho operaciones policiales contra la yihad en España - ABC

El retorno de yihadistas a Marruecos desde Siria amenaza a Ceuta y Melilla

Más de 1.500 radicales del país magrebí combaten junto a los terroristas del EI

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La amenaza yihadista contra Occidente, también contra España, se incrementa e incluso se concreta. Agentes de la lucha antiterrorista han detectado que los principales grupos que operan en zonas en conflicto, Daesh (Estado Islámico -EI- o Califato Terrorista) y Al-Nusrah, estarían modificando su actual estrategia de captación: Ya no tendrían tanto interés en reclutar combatientes para que luchen en Siria e Irak, como en convencer a sus partidarios extranjeros para que cometan atentados terroristas en sus países de origen. Y esto concierne a España, donde, pese a los golpes policiales, varias redes, sobre todo en Ceuta y Melilla, mantienen su capacidad de reclutamiento de yihadistas.

Los agentes de la lucha antiterrorista han comprobado que los principales líderes islamistas están pasando de transmitir mensajes generales de implicación en la yihad a llevar a cabo llamamientos individualizados para que perpetren ataques en sus lugares de origen. La transmisión de estas consignas en zonas en conflicto entraña dificultades añadidas a la hora de detectar y neutralizar a estos potenciales terroristas. Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC subrayan que este cambio de estrategia por parte de los principales grupos yihadistas puede obedecer, entre otros motivos, a que han perdido capacidad para acoger nuevos voluntarios como consecuencia de los bombardeos que han sufrido sus instalaciones y campamentos por parte de la aviación de la coalición internacional. El problema es complejo: debilitamiento de las estructuras del llamado Estado Islámico en Siria e Irak, pero al mismo tiempo riesgo de que su potencial yihadista se desvíe antes de lo previsible a Occidente. A ello se añade la realidad, ya constatada, de los retornados. A Túnez han retornado 400 combatientes, unos 120 a Marruecos y cerca de un millar a Libia. Son frontera con Europa, a las puertas de España. Según los datos más recientes, cada mes se incrementa una decena el número de retornados, que en el primer trimestre de 2014 se había cuadruplicado respecto al año anterior.

Los últimos informes de la lucha antiterrorista alertan del peligro real, inmediato y creciente de los llamados retornados. Combatientes extranjeros que luchan en Afganistán, Paquistán, Cuerno de África, Sahel (principalmente Mali) y fundamentalmente en Siria e Irak. «Tanto por el potencial terrorista que poseen tras esta experiencia y formación en combate real, como por los contactos que establecen en la zona con otros combatientes», convierte a estos retornados en «la mayor amenaza contra la seguridad nacional de Occidente», advierten los expertos. Además, el conocimiento de rutas y facilitadores (que les ayudan a cruzar fronteras y asentarse en terceros países) añade envergadura a la amenaza porque son conocimientos que pueden transmitir a futuros correligionarios.

La experiencia en conflictos anteriores ha demostrado la influencia que los retornados ejercen en el seno de la comunidad en la que se integran, incrementándose de esta manera los procesos de radicalización y reclutamiento terrorista entre sus miembros. Así, se ha comprobado que la mayor parte de los atentados terroristas o las células desarticuladas en los últimos años en Europa, también en España, han contado con la participación de algún combatiente extranjero.

Conexiones marroquíes

Desde un primer momento, los yihadistas procedentes de España han sido enviados a campamentos de entrenamiento de la cordillera de Latakia, en Siria, donde reciben formación religiosa y militar y posteriormente participan en combates. En este periodo se integraban mayoritariamente en el frente Al-Nusrah, aunque poco a poco la mayoría acababan en el Califato Terrorista. Los integrantes de ambos grupos de nacionalidad española o marroquí han seguido manteniendo contactos permanentes con individuos de ambos países para captar voluntarios, conseguir apoyo logístico y planificar acciones terroristas. Todo ello se ha sabido, entre otros motivos, gracias a las ocho operaciones llevadas a cabo en España, con la colaboración del país alauí, contra redes de reclutamiento. Una colaboración crucial. La nutrida presencia de marroquíes combatiendo en el conflicto sirio, más de 1.500, hace que esta amenaza tenga una especial incidencia en nuestro país dada la relativa permeabilidad de la frontera hispano marroquí. También afecta la persistencia en el norte de Marruecos y en Ceuta y Melilla de estructuras de captación de células yihadistas con destino a Siria y la presencia de una numerosa colonia de inmigrantes marroquíes en España.

En el escenario sirio, la mayoría de los combatientes extranjeros reciben una formación militar y religiosa previa a su entrada en combate, en lugar de serles asignada de inmediato la ejecución de una acción suicida. Ello, según fuentes de la lucha antiterrorista, podría responder a la intención de los líderes terroristas de proporcionar una capacitación a los voluntarios yihadistas para la posterior comisión de atentados en sus países de origen.

Según recuerdan los mismos medios, con el inicio del envío de voluntarios desde Occidente a Siria para combatir el régimen de Al Assad, a finales de 2011, se detectó también la partida desde España. Según un documento fechado el pasado 3 de septiembre, hasta esa fecha los agentes antiterroristas tenían detectados en Siria 61 yihadistas con nacionalidad española o residentes en nuestro país. De ellos, 17 habrían fallecido, 36 permanecerían en Siria y se tiene conocimiento de que han retornado a España ocho. Se sabe, también, que dos se han desplazado a Mali y uno a Costa de Marfil.

Otro informe fechado en diciembre, cifra en 70 el número de combatientes españoles o residentes en nuestro país desplazados a zonas en conflicto. La mayoría son varones, aunque en los últimos meses se ha detectado un incremento de mujeres y de menores procedentes de España, aproximadamente una docena. El pasado agosto la Policía detenía a dos mujeres, una de ellas menor, en la frontera de Melilla cuando intentaban desplazarse a Siria. Hace unas semanas desmanteló una red dedicada a reclutar muchachas con el objetivo de convertirlas en exclavas sexuales o en «guerreras yihadistas».