«España ha tenido que llegar hasta este extremo para que ustedes admitan la graveda de la crisis y vean necesaria la reforma laboral». Así ha comenzado la retahíla de acusaciones con las que el Grupo Parlamentario Popular ha denostado una propuesta de reforma del mercado de trabajo que «llega tarde» pese a la importancia del proyecto, por lo que Soraya Sáenz de Santamaría ha anticipado la abstención de su grupo.
Sáenz de Santamaría ha echado mano de la hemeroteca, que se ha convertido en los últimos tiempos en el mayor descrédito para el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, para reprochar las palabras pronunciadas por el titular de Trabajo de que en España «no se abarataría el empleo». «¿Cómo vamos a apoyar una reforma en la que usted mismo, señor Corbacho, no cree?», se ha preguntado la dirigente popular. «El Ejecutivo no hace esta reforma ni por motivos económicos, ni mucho menos sociales», ha agregado la portavoz parlamentaria, sino que «han sido la Unión Europea y las circunstancias quienes les han exigido una reforma laboral». Esta alusión a las «presiones externas» que han motivado esta propuesta de reforma estructural por el Gobierno ha sido constante en las intervenciones de los distintos grupos.
Sáenz de Santamaría ha echado mano de la hemeroteca, que se ha convertido en los últimos tiempos en el mayor descrédito para el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, para reprochar las palabras pronunciadas por el titular de Trabajo de que en España «no se abarataría el empleo». «¿Cómo vamos a apoyar una reforma en la que usted mismo, señor Corbacho, no cree?», se ha preguntado la dirigente popular. «El Ejecutivo no hace esta reforma ni por motivos económicos, ni mucho menos sociales», ha agregado la portavoz parlamentaria, sino que «han sido la Unión Europea y las circunstancias quienes les han exigido una reforma laboral». Esta alusión a las «presiones externas» que han motivado esta propuesta de reforma estructural por el Gobierno ha sido constante en las intervenciones de los distintos grupos.
EFE
Corbacho, hoy en el Congreso
Sáenz de Santamaría ha contrapuesto el caso del PP, que entonces y ahora ha pedido una reforma laboral y ha reivindicado su importancia. El Gobierno, ha dicho, hacía oídos sordos hace dos años mientras el PP reclamaba la reforma del mercado de trabajo y hoy aceptan su trascendencia. «Las cosas salen como salen, y hoy saldrá adelante a golpe de improvisación, por la mínima y en la más absoluta soledad del Gobierno», ha indicado la portavoz del Grupo Popular, quien ha afirmado que se abstendrán para evitar que se prolongue un modelo cuyo coste ha sido el despido de dos millones de personas y el cierre de 300.000 empresas.
«La reforma del Gobierno obvia los problemas reales del mercado de trabajo»
«¿Quién pagará los ocho días de indemnización en los contratos de fomento, cuando el Fogasa (Fondo de Garantía Salarial) ya no pueda asumirlo?», ha sido una de las preguntas que ha lanzado al hemiciclo la portavoz parlamentaria, que ha confiado en que la tramitación de la reforma como proyecto de ley suponga la mejora de la misma e introduzca factores como la «estabilidad» y coloque a la «negociación colectiva» en el centro de la reforma. Pero esta ni es justa en lo social ni eficaz en lo económico. «Hace pocas seamanas se ha liquidado el Pacto de Toledo -con la congelación de las pensiones aprobada por el Ejecutivo de Zapatero- y con esta reforma el Gobierno pone la puntilla al diálogo social».
Y, matizando la intervención de Celestino Corbacho momentos antes, ha apostillado: «El Decreto del Gobierno no está planteado para contratar, sino para despedir. Y lo que necesita España es facilitar la entrada en el mercado de trabajo, no fomentar la salida». Así que apoyan el fondo -la urgencia de una reforma- y no el enfoque que le ha dado el Ejecutivo. De ahí nace la abstención del PP en la votación ulterior.




