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¿Por qué los perros pueden llegar a atacar a una persona?

Los motivos varían entre la falta de socialización, hasta la enfermedad o estrés

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Un trágico suceso sacudió ayer en Colmenar de Oreja. Una mujer y su hija fueron halladas muertas después de que dos de sus perros las atacaran en su vivienda. Los animales, dogo de Burdeos, no se encuentran en el listado oficial de las consideradas ocho razas potencialmente peligrosas. Aunque dadas sus características reúnen las particularidades para ser catalogados como tales de manera genérica.

Mientras que la Guardia Civil estudia las circunstancias en que se desarrollaron los hechos el tema de la tenencia o no tenencia de este tipo de perros vuelve a la mesa de debate. En la mayoría de los casos como el sucedido en Colmenar de Oreja los veterinarios coinciden en que se debe «a una serie de fallos que casi siempre son achacables a las personas». Todos tienen un denominador común: un perro potencialmente peligroso... y aunque los protagonistas de la noticia esta vez no están en esa lista que utilizan algunas legislaciones, entre ellas la española, para alertar sobre la posible agresividad de algunas razas, como los Akita Inu, Tosa Inu, Rottweiler, Pitbull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Dogo Argentino y Fila brasileño. Esta lista puede variar ligeramente en función de cada comunidad autónoma. «A ella también hay que añadir que tienen historial de agresividad o posean característica física compatibles con potenciales acciones lesivas», detallan desde la Real Sociedad Canina de España.

El origen de estas razas es muy antiguo y la mayoría de ellos fueron creados para la lucha. En todos estos casos se trata de perros potentes, muy ágiles, impulsivos y su mordida es desproporcionada. Estas características impulsaron a los legisladores a promulgar en 1999 la Ley de Perros Potencialmente Peligrosos. El objetivo de dicha norma era disminuir los riesgos lesivos y favorecer la convivencia entre perros y ciudadanos en los espacios públicos. La ley obliga a sus propietarios a pasearlos bajo control y siempre atados. La correa debe ser segura y corta y además deben llevar bozal. Su dueño debe contar además con una licencia específica e intransferible que garantice su aptitud para ser propietario de uno de estos animales.

Estas estrictas medidas de seguridad despiertan no pocas protestas por parte de algunos sectores animalistas que lo consideran «estigmatizar» al animal. Aseguran que esta norma es injusta ya que provoca que la sociedad vea mal a unas determinadas razas cuando en la mayoría de los casos los problemas surgen como resultado de una mala educación impartida a los canes por sus propietarios.

Desde la Real Sociedad Canina de España aseguran que dicha lista pone en el disparadero a una serie de razas sin tener en cuenta el temperamento de cada animal. A pesar de la polémica de plena actualidad, los veterinarios recuerdan que «alentadoramente hay un gran número de propietarios que han decidido inclinarse por un PPT (perro potencialmente peligroso) y que aceptan gustosos dichas reglas», comenta Javier Álvarez de la Villa del Centro Veterinario Víctor de la Serna de Madrid. Agresivos o no, todos los perros deben cumplir normas de convivencia amparadas legalmente.

Así, todos los canes han de estar vacunados, desparasitados, identificados y en los lugares públicos y solo pueden ser liberados de sus correas en determinadas franjas horarias. Como vemos, todos han de cumplir normas de convivencia. Solo que en el caso de los perros potencialmente peligrosos estas normas son de un carácter más exigente, explica el veterinario. Sin embargo, estas razas agresivas no siempre están en manos de dueños que cumplen con la normativa. Es decir, «no existen» hasta que se produce la desgracia. «Es necesario perseguir hasta el límite máximo las conductas humanas delictivas. Cuando el pasado enero sucedió un ataque de un perro en la localidad madrileña de El Molar, el portavoz de la Real Sociedad Canina de España señalaba que estos y otros hechos se debían en la mayoría de los casos a «una serie de fallos que casi siempre son achacables a las personas. El verdadero problema es que los perros deben siempre estar convenientemente seleccionados por el propietario según el temperamento del animal y luego recibir una educación adecuada que no potencie la agresividad».

Dogo de Burdeos

Aunque en la Comunidad de Madrid no está en la lista de los PPT (perros potencialmente peligroso), desde la Consejería de Medio Ambiente aclaran que el listado puede ser ampliable a todos los canes que presenten determinadas características: fuerte musculatura, marcado carácter, complexión fuerte. Con un peso superior a los 20 kilos. En otras comunidades autónomas como Galicia, Catalauña, Extremadura, Cantabria, Comunidad Valenciana y Melilla esta raza está incorporada en sus respectivas listas oficiales. El dogo de Burdeos, es una de las razas más antiguas de Francia. De hecho, desde el siglo XVI aproximadamente a este tipo de perros se les conoce con el nombre de Alan Vaultre, «antiguo dogo de combate y de caza». El dogo de Burdeos fue ampliamente extendido por los alanos, de origen germánico, siglos antes en Europa. Los ejemplares eran utilizados para combatir y antes de su desaparición en el siglo V, en Aquitania y en el norte de España ya se encontraban cruzados con perros autóctonos. Con el paso de los siglos, surgió el actual dogo de Burdeos. Durante largo tiempo, la raza era conocida como «perro de carnicero», ya que este tipo de animales hacían las funciones de guardianes de las tiendas de dicho gremio. En el aspecto físico, se le considera un ejemplar musculoso, de patas cortas y fisonomía compacta y atlética.

¿Por qué atacan?

Dos veterinarios —Javier y Federico Álvarez de la Villa del Centro Veterinario Víctor de la Serna— nos ofrecen un decálogo de algunas de las principales razones por las que un perro puede atacar y como en el caso que nos ocupa segar la vida de dos personas.

1.-Falta de socialización. Los perros necesitan el contacto con sus propietarios y no pueden estar siempre solos. Controlar cualquier comportamiento anómalo y ponerlo en conocimiento con el veterinario.

2.-Hacinamiento y falta de ejercicio. Determinadas razas necesitan una liberación diaria de energía contenida

3.- Enfermedad: Desde un tumor cerebral que le puede afectar en su forma de comportarse al picotazo de un insecto.

4.- Accidente: Paseando con él se encuentra con otro ejemplar intentan pelear y al ponerse usted en medio a mediar puede ser el blanco final de su ataque. Eso se conoce como “Agresividad redirigida”

5.- Dolor: un pequeño accidente doméstico al tratar de ayudarle resulta usted mordido de forma involuntaria o dolores provocados por artrosis, otitis o gingivitis.

6.- Maltrato: el animal trata siempre de defenderse

7.- El dominio territorial. Los perros advierten antes de atacar.

8.- Cuando tienen sensación de estar amenazados ellos atacan. En este caso usted es la parte inteligente y debe comprender el lenguaje canino y el modo de actuar.

9.- Estrés por miedo o pánico ante algo que no es habitual. Fuegos artificiales por ejemplo

10.- Falta de adiestramiento

11- Inestabilidad emocional. Los perros como los humanos también tienen sus traumas singulares y sus inseguridades.

Sin antecedentes y con seguro

Para poder tener un perro potencialmente peligroso hay que reunir una serie de requisitos. Por ejemplo no contar con antecedentes penales, ni estar privado por un juez de tener animales con estas características. Además es necesario aprobar las pruebas de actitud física y psicológica que le permitan obtener la Licencia para la tenencia de perros potencialmente peligrosos.

Otros de los requisitos es contar con un seguro para perros peligrosos con una cobertura no inferior a 120.000 euros por daños a terceros. Esta licencia debe ser renovada cada cinco años y el propietario debe seguir cumpliendo todos los requisitos mencionados anteriormente. Cuando el dueño sale a la calle con un can peligroso siempre deber llevar consigo la licencia y nunca puede llevarlo suelto. Tampoco puede pasear a dos perros de estas características a la vez y si el can se pierde o es robado debe comunicarlo al registro municipal en un plazo máximo de 48 horas.