El Vaticano reitera la prohibición de venta de reliquias o de exhibirlas sin certificado

Refuerza el respeto a los herederos y las leyes locales

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Aunque los abusos de hoy no son tan clamorosos como los de siglos pasados, el Vaticano ha publicado el sábado nuevas normas sobre reliquias de santos y beatos que refuerzan la prohibición de venderlas, el protocolo de reconocimiento, los certificados de autenticidad y el respeto a la voluntad de los herederos legítimos.

La instrucción «Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación», publicada por la Congregación para las Causas de los Santos, recuerda que en ningún caso «pueden exponerse a la veneración de los fieles sin un certificado de autenticidad» firmado por el postulador de la causa o el obispo, lo mismo que no pueden exponerse «en lugares profanos».

En términos muy vigorosos, la nueva norma reafirma la «prohibición absoluta del comercio y venta de reliquias», desautorizando no solo los trueques sino especialmente las compraventas que hoy tiene lugar sobre todo en Internet.

Buena parte de las reliquias que se pueden comprar en Internet son falsas, pero otras son verdaderas y las ponen a la venta los hijos o nietos de los propietarios originales como un elemento más de liquidación de la herencia. También aparecen en ese mercado reliquias procedentes de iglesias abandonadas o que se presentan falsamente como tales sin que sea posible hacer ninguna comprobación.

Aunque ya no se dan las guerras medievales por la propiedad de reliquias de santos, sí que continúan los robos, muchos de ellos con la intención de venderlas a coleccionistas particulares.

Las nuevas normas establecen de modo más detallado el protocolo de reconocimiento de los restos mortales de personas objeto de procesos de beatificación y canonización.

Se requiere la presencia de médicos expertos en anatomía o medicina legal, así como de testigos, que pueden ser fieles laicos. Las actas deberán ser detalladas. Se prohíbe a los participantes la divulgación de imágenes o de información por cuenta propia.

Naturalmente, se recuerda a los obispos y a los postuladores de las causas la obligación de respetar los derechos de los herederos civiles de la persona santa, así como las leyes del lugar.

Corrigiendo los excesos de algunos desmembramientos en siglos anteriores, se prohíbe separar partes relevantes del cuerpo –para confeccionar reliquias- sin permiso explícito de la Congregación en Roma.