El infierno de Pony, la orangután a la que prostituyeron durante años con hombres en un burdel

Fue rescatada y tardó años en recuperarse aunque sigue teniendo secueas

ABC
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La maquillaban, depilaban todo el cuerpo y mantenían atada para poder prostituirla en un burdel. Así estuvo Pony durante años hasta que finalmente fue rescatada de ese infierno que vivió en una aldea de Indonesia.

Esta horrible historia que ocurrió en 2003 salió a la luz en 2014, a través de, entre otros, la veterinaria vasca Karmele Lano, pero ahora se ha hecho viral de nuevo cuando The Sun ha recordado el caso.

Llano denunció en 2014 el hallazgo en Borneo de un orangután hembra de 12 años, a la que habían depilado completamente, lavado y perfumado, y a la que incluso le habían pintado los labios. El animal estaba encadenado a una cama, para permitir que pudieran abusar de ella los clientes del burdel de un pueblo llamado Keremgpangi. Según Karmele Llano eran sobre todo trabajadores de las empresas madereras y de las plantaciones de aceite de palma de la zona quienes abusaban de ella.

La veterinaria contaba en una entrevista el difícil rescate del animal: «Cuando intentamos liberarla hubo una revuelta, nos amenazaron con cuchillos y machetes. Tuvimos que recurrir a la policía estatal, que envió unos 30 agentes para llevarse a Pony».

«El caso de Pony no es aislado -aseguró la veterinaria española-, sabemos que en Tailandia es frecuente que los burdeles usen hembras de orangután como diversión sexual para los clientes».

Michelle Desilets, que fue directora de la Fundación de Supervivencia del Orangután de Borneo en el Reino Unido fue otra de las personas que presenció el rescate de Pony. «Fue horrible. Estaba cubierta de abscesos, debía tener mucho dolor. Era horrible pensar en lo aterrorizada que debía estar».

Los daños físicos no eran nada comparado con los psicológicos. Según explican sus cuidadores, Pony ha tardado diez años en recuperarse. Al principio, únicamente era atendida por mujeres, pues sentía un miedo atroz hacia los hombres, quienes solían violarla durante su reclusión en el burdel.

Hoy, 15 años después de su rescate, Pony vive en cautiverio en el Centro de Rehabilitación Nyaru Menteng. Aunque los responsables señalan que nunca podrá ser liberada y reintegrada a su hábitat por la edad temprana a la que fue separada de su madre, Pony se encuentra plenamente sana.