Un bosque en llamas en los incendios de Portugal
Un bosque en llamas en los incendios de Portugal - EFE

Esta es la herramienta que podría haber evitado las 62 muertes del incendio de Portugal

Investigadores de la UCM han desarrollado una técnica para gestionar mejor la realidad actual y que en el momento del fuego haya la menor pérdidas humanas y ecológicas posible

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Cristina Montiel, catedrática de Geografía en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha desarrollado junto a un equipo de 6 personas una herramienta que identifica los territorios con más riesgo de incendios. Según la investigadora, «podría haber evitado la gravedad de las consecuencias de fuegos como el de Portugal», que dejó en 2017 62 víctimas y más de 300.000 hectáreas quemadas.

Para demostrar su eficacia la han testado en la región natural del Sistema Central, compuesto por 91 piezas territoriales, algunas «con unas condiciones de vulnerabilidad terrible en las que como haya un gran incendio vamos a tener muertes y pérdidas ecológicas muy importantes», explica.

La técnica que han utilizado los investigadores es la de cartografiar y caracterizar la realidad actual para gestionarla mejor y que en el momento del incendio haya la menor pérdidas humanas y ecológicas posible. Esto hace que la herramienta sea la más precisa en el mundo hasta la fecha. «Sobre los escenarios del fuego siempre se ha trabajado de una forma prospectiva, es decir, se hacen simulaciones de lo que puede pasar en el futuro», añade.

La principal conclusión de este estudio es que «en el Sistema Central hay lugares en unas condiciones de vulnerabilidad terrible»

Este trabajo, desarrollado por el grupo de investigación en Geografía, Política y Socioeconomía Forestal de la UCM y difundido por «Journal of Environmental Management», «no es un ensayo científico para publicar solo en una revista científica. Tiene una utilidad práctica y sería interesante que las comunidades autónomas lo valorasen», declara Montiel.

Ante la «escasa voluntad política de las Comunidades Autónomas», que no han apostado por la herramienta, decidieron testarla en la región natural del Sistema Central que pertenece a Extremadura, de Castilla y León, de Madrid y de Castilla-La Mancha.

La principal conclusión de este estudio es que «en el Sistema Central hay lugares en unas condiciones de vulnerabilidad terrible en los que como haya un gran incendio vamos a tener muertes y pérdidas ecológicas muy importantes», señala la catedrática de Geografía. Además, el equipo de investigadores ha distinguido hasta 91 piezas territoriales con tipos de incendio distintos que se están tratando igual. Montiel destaca que «tenemos un problema de eficacia terrible en los dos sentidos: en algunos territorios se está invirtiendo más dinero del necesario y en otros no se está haciendo lo que hace falta para evitar el riesgo».

Imagen del estudio realizado en el Sistema Central
Imagen del estudio realizado en el Sistema Central - UCM

A nivel nacional el estudio determina que no se manejan los datos adecuados para establecer colaboraciones cuando son necesarias. Cuando ocurren grandes incendios como los de Galicia, Doñana o Valencia los medios de extinción de la zona se desbordan y piden ayuda a comunidades cercanas. No obstante, «esta petición se realiza -según Montiel- sin manejar los datos necesarios para saber si el que va a venir les puede ayudar. Si no conoce ese tipo de incendio, vendrán muchos efectivos, pero no saben actuar. No es lo mismo traer 200 personas que no te sirven que a 20 que sí te valen».

Pasar de ser reactivo a proactivo

La experta asegura que «con las políticas y con los sistemas de gestión que teníamos no estábamos mejorando, al revés, cada vez teníamos más pérdidas ecológicas y humanas», por lo que plantearon un sistema distinto. La clave era pasar de ser reactivo a ser proactivo, es decir, estar preparado para cuando el incendio ocurra.

El cambio no es cuantitativo, sino cualitativo. Los investigadores proponen llevar a un equipo de bomberos y otros efectivos donde van a ser más eficaces. Para ello es necesaria la información que permita decidir la distribución adecuada y eso es justo lo que hace la herramienta: «Te dice qué tipo de fuego vas a tener en qué lugar para que estés preparado», explica.

«Si aplicamos las mismas políticascontra los incendios que en el pasado estamos haciendo el tonto»
Cristina Montiel , Catedrática de Geografía en la Universidad Complutense de Madrid

La profesora Montiel declara que «la decisión de extenderlo a otros espacios está sujeta a la voluntad política de las administraciones competentes en la materia en cada Comunidad Autónoma». Sin embargo, lamenta que hay una inercia de seguir haciendo las cosas igual y de no asumir responsabilidades políticas: «Cuando ocurre un gran incendio es mucho más fácil decir que es una catástrofe porque había una situación de riesgo meteorológico extremo y que no se ha podido hacer nada que decir: voy a hacer un cambio, a adoptar una estrategia diferente».

La investigadora de la UCM considera «preocupante» la situación de España y de cualquier otro país del mundo. «En el marco del cambio climático la situación de incertidumbre es extrema. De acuerdo con la evolución del paisaje, cuando tú tienes ahora un incendio ya no es como los de antes. Los nuevos se propagan de forma convectiva, respiran ellos mismos, son tormentas de fuego y entonces vas a tener una situación de extrema gravedad. Te enfrentas a una situación nueva con un comportamiento absolutamente incierto. Hay que asumir que tenemos un problema diferente al que teníamos hace 30 añosy si aplicamos las mismas políticas contra los incendios que en el pasado estamos haciendo el tonto», advierte.

Los factores que influyen en la virulencia del fuego han cambiado, el campo no se trabaja igual que hace 50 años y la ocupación del suelo es distinta. Esta evolución del escenario provoca, según Montiel, que nos enfrentemos a «incendios monstruosos».