Emma posa con el fósil de mamut y la reconstrucción de la tibia
Emma posa con el fósil de mamut y la reconstrucción de la tibia - ABC

Emma, la niña paleóntologa que descubrió un hueso de mamut

En la localidad italiana de Po halló semienterrado los restos de una tibia que habían pasado desapercibidos para su padre, palobiólogo de formación

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El sueño de cualquier niño es lanzarse a una aventura a la caza del tesoro. Emma Persico, una niña que cumplirá 8 años en agosto, alumna de tercera elemental en la escuela de San Daniele Po, un pueblo de 1.500 habitantes de la provincia de Cremona (Lombadía), en el norte de Italia, ha visto realizado ese sueño. En un banco de arena en la ribera del Po encontró un hueso de un mamut que pastaba en aquellos parajes, hace al menos 12.000 años, una zona en la que dominaban también bisontes y grandes ciervos.

Como una pepita de oro

Los expertos consideran que tal descubrimiento equivale a una pepita de oro. El hueso –un trozo de tibia de un mamut joven- fue estudiado en laboratorio y confrontado con fotografías de partes similares del «Naturalis museum» de Leiden (Holanda), de donde ha llegado la confirmación de la autenticidad, siendo posible además establecer la especie: un joven «Mammuthus primigenius».

Emma vive rodeada de naturaleza prehistórica. Su padre, Daniele, es profesor de paleobiología en la universidad de Parma. De él ha aprendido los trucos del investigador: «Emma ha sido bravísima al encontrar el hueso, que ni yo ni un amigo habíamos visto cuando pasamos por allí mismo. Del terreno sobresalía solo la punta de un hueso ennegrecido, que podía ser confundido con una piedra. Ella se percató y lo sacó sola. Nos quedamos boquiabiertos. La niña ya no paró, loca de alegría», manifestó el padre al Corriere della Sera.

Un hallazgo difícil

Emma participaba desde hace tiempo con entusiasmo en este tipo de caza al tesoro, pero, según el padre, es una tarea que requiere habilidad: «Encontrar huesos de estos animales no es fácil. Hay que buscarlos después de las inundaciones del río, cuando las aguas remueven las aguas más profundas».

Emma tendrá ahora la satisfacción de ver el hueso en el museo paleontológico de San Daniele (Cremona), donde se expondrá junto a una cartulina en el que figurará su nombre. Emma disfruta de su pequeño triunfo: paleontóloga a los 8 años, aunque de mayor sueña con ser veterinaria, «para seguir trabajando con los animales».