Los divorciados portugueses ya pueden volver a casarse al día siguiente de separarse

Una ley en vigor desde los tiempos de la dictadura obligaba a las mujeres a esperar 300 días para un nuevo matrimonio, por 180 para los hombres

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Se dispara la tasa de divorcios en Portugal (son los europeos que más se divorcian) y también el número de casamientos posteriores para rehacer las vidas rotas. Pero solo ahora consiguen zafarse en el país vecino de una ley que databa nada menos que de 1966: la que obligaba a esperar un mínimo de entre seis y 10 meses para poder tocar de nuevo las campanas de boda.

Una norma que los ciudadanos consideraban obsoleta y cuya reforma hace suya el Gobierno socialista en una de sus maniobras para ganarse la confianza de los portugueses a menos de tres meses de las próximas elecciones legislativas.

Lo cierto es que las circunstancias pintaban incluso peores para las mujeres, obligadas a demorarse más tiempo que los hombres en tales menesteres. A saber: un mínimo de 180 días ellos… y de 300 ellas. Una discriminación con tintes claramente machistas que está fuera de lugar en estos tiempos que corren. Mucho más cuando el plazo se igualaba solo al presentar un informe médico que certificara que la mujer en cuestión no estaba embarazada.

Y ahora esa ley salazarista (aprobada en pleno ejercicio de la dictadura más larga de Europa) queda derogada al salir adelante el proyecto que suprime «el plazo internupcial».

De modo que, si se quiere, puede convertirse en realidad la secuencia consecutiva «divorcio-segundo (o tercer o cuarto…) matrimonio», algo que hasta ahora no estaba asegurado por motivos de «orden moral», según se dictaminó durante la concepción de la ley en los años 60.

Los conservadores, en contra

Ha sido la Comisión de Asuntos Constitucionales, Derechos, Libertades y Garantías el contexto en el que se han librado las discusiones al respecto, y ahí han quedado claras todas las posturas. El resultado es que únicamente los conservadores del Centro Democrático e Social (CDS) se posicionaron en contra, mientras que los comunistas fueron fieles a su tradicional «tour de force», pues son expertos en el «sí pero no».

La votación final se celebrará en la Asamblea de la República el próximo 19 de julio, aunque no habrá ninguna sorpresa porque todos los demás partidos se declararon a favor y van a mantenerse en esa línea. De momento, los socialistas han podido respirar tranquilos porque el Partido Comunista y el conservador PSD lograron mantener una cláusula relativa a la «presunción de paternidad». Es decir, el Código Civil va a continuar estableciendo que «el hijo nacido o concebido en el ejercicio del matrimonio tiene como padre al marido de la madre».

La diputada del Bloco de Esquerda Sandra Cunha se mostró entusiasmada con la aprobación y manifestó en este sentido: «Portugal llegó, finalmente, al siglo XXI en este capítulo». De acuerdo con sus palabras, «se trata de una conquista importantísima para la mujer portuguesa porque la eliminación del plazo internupcial representaba una desigualdad de dudosa constitucionalidad».