CUMBRE DEL CLIMA¿Es la cita de París la última oportunidad?

Tras el solemne fiasco de Copenhague en 2009, si concluyese sin un acuerdo clave la Cumbre del Clima en la capital francesa sería demasiado tarde para el mundo, advirtió el presidente del país anfitrión, François Hollande

MadridActualizado:

Un acuerdo sobre cambio climático en la cumbre de París «es la última oportunidad de salvar el planeta». Lo dijo el presidente del país anfitrión, François Hollande, en su intervención ante la Asamblea General de la ONU el pasado mes de septiembre. Sin esta decisión en París «será demasiado tarde para el mundo», añadió el mandatario. La sensación de que París 2015 es la última oportunidad también se tenía ante l a cita de Copenhague en 2009 -que acabó en un rotundo fracaso-, solo que esta vez el cierre de la ventana de oportunidad es casi inminente.

Para tener una oportunidad probable de contener el aumento de temperatura en 2ºC, las emisiones deben caer un 15% en 2030 sobre el nivel de 2010, y hasta un 50% en 2050, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Por tanto, los recortes tienen que empezar cuanto antes. La experiencia ha demostrado que tras el fracaso de una cumbre se tardan años en volver a reconducir las negociaciones. Desde el fiasco de Copenhague han pasado ya seis años, y de estar buscando en 2007 en la cumbre de Bali (Indonesia) un protocolo que sustituyera a Kioto a partir de 2013, el objetivo pasó a ser 2020, cuando en 2007 el IPCC decía que las emisiones de gases de efecto invernadero debían tocar techo en 2015. Estos años perdidos nos dejan una ventana de oportunidad para actuar realmente pequeña.

«No hay manual de instrucciones para hacer una transformación de tan amplio calado, pero todos los países coinciden en que podrán realizarse ajustes a medida que las tecnologías vayan avanzando, pero el cambio debe empezar ya con la tecnología disponible actualmente, pues las decisiones de hoy fijarán el perfil de emisiones de los próximos 30 o 40 años», explica Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI) y ex secretaria de Estado de Cambio Climático.

En cualquier caso, si París fracasa o alumbra un acuerdo poco ambicioso esto no significa que la lucha contra el cambio climático se pare, pues ya casi todos los grandes emisores, con sus más y sus menos, tienen fijadas sendas de descarbonización más o menos ambiciosas y han empezado a invertir en ello. Muchos de esos compromisos voluntarios de reducción de emisiones presentados ante la ONU ya están recogidos en la legislación nacional, por lo que seguirían adelante. Más difícil sería asegurar la financiación para que los países en desarrollo puedan adaptarse a los impactos que el cambio climático va a tener se cumpla o no la meta de los 2ºC.

En este contexto habría que preguntarse que, si París fracasa, ¿tendría sentido seguir celebrando nuevas cumbres del Clima? El director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, opina que «aún siendo incapaces de adoptar ciertas decisiones en estas reuniones, el mundo está actuando hoy contra el cambio climático y en parte es gracias a ellas. Estamos viviendo una revolución de las energías renovables, y a quienes piensan que solo son un puñado de turbinas y paneles fotovoltaicos les quiero decir que en 2013 el 50% de toda la nueva electricidad generada en el mundo fue renovable. ¿De verdad hay alguien que piensa que esto hubiera sucedido sin que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático reuniera a los países en un marco común todos los años? Es una plataforma esencial para acordar objetivos a largo plazo».