La comandante Gil ingresó en la Academia en el 96 y hoy reconoce ser una «afortunada»
La comandante Gil ingresó en la Academia en el 96 y hoy reconoce ser una «afortunada» - MAYA BALANYA
Mujeres al mando

La comandante Silvia Gil: «Quería ser guardia civil incluso cuando las mujeres no podían»

Fue la primera mujer en superar el curso de especialistas de montaña del Cuerpo. Hoy está destinada en el Área de Mujeres e Igualdad a las órdenes de la teniente coronel María Dolores Gimeno, una de las dos mujeres de mayor rango de la institución

MadridActualizado:

El pasado 2018 fue el año de las mujeres y alrededor del globo se sucedieron las reivindicaciones en las calles para reclamar un mundo igualitario. En España, la Guardia Civil cerró el año celebrando su propia efeméride: el 30 aniversario de la incorporación de la mujer al Cuerpo. Una conmemoración que coincidió con la puesta en marcha del Área de Mujeres e Igualdad, que tiene al frente a una de las dos mujeres de mayor rango del Cuerpo: la teniente coronel María Dolores Gimeno.

En ese área se encuentra destinada la comandante Silvia Gil, que, curtida primero en la Academia Militar de Zaragoza y después a temperaturas extremas en el norte del país, acumula años de experiencia y formación dentro y fuera de la institución. Fue la primera oficial en superar el curso de especialistas de montaña, y dirigió el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña en Cangas de Onís. También fue la primera al frente de un Subsector de Tráfico. Su trayectoria la catapultó al Top 100 Mujeres Líderes 2018 y fue galardonada con el Premio Mujer Líder en su pasada edición. A pesar de ello, reconoce vivir con «normalidad» y «responsabilidad» sus logros profesionales.

Entró en el Cuerpo cuando no era algo común. ¿Por qué?

Siempre me gustó, y además tengo dos hermanos que ingresaron antes que yo. Desde los ocho años decía que quería ser guardia civil, incluso cuando las mujeres no podían.

¿Qué es lo que ha cambiado en estas tres décadas?

Ingresé en la Academia en el 96 y no conozco los primeros años, pero sí que es verdad que a nivel normativo hemos evolucionado muchísimo. Creo que la forma en la que se ve a hombres y mujeres, dentro y fuera de la institución, ha cambiado. Ya nadie se plantea si una mujer puede o no hacer determinada profesión.

¿Y qué falta por hacer?

Igual poner luz en las dificultades que afrontamos de forma inconsciente. A los prejuicios que puedan tener quienes creen que no podemos hacer las mismas cosas y por ello a lo mejor no se nos ofrecen las mismas oportunidades. O cuando se piensa que las mujeres tienen que dejar de trabajar al ser madres.

Solo hay un 7 por ciento de mujeres en la plantilla, ¿a qué se debe?

Hay muchos factores que han influido. Por una parte, su tardía incorporación y los estereotipos. Además, que la población esté mayoritariamente en las ciudades hace que seamos menos visibles y es más difícil que te guste algo que no ves.

Hablando de estereotipos, aún llama la atención ver mujeres en los desfiles. ¿Por qué?

Porque todavía nos ven como un Cuerpo muy masculino y los estereotipos pesan, no es fácil romperlos.

En ese sentido, ¿es machista la Guardia Civil?

Es una institución muy moderna y hemos avanzado muchísimo, el problema es que no nos damos a conocer. Creo que por ahí vienen los prejuicios de que es una institución arcaica o pasada de moda cuando, en realidad, vamos avanzando.

Usted, como otras, consiguió ser la primera en algo. ¿Qué le supuso alcanzar esos logros?

Lo llevo con normalidad porque donde llegábamos siempre éramos la primera oficial. Pero no solo me ha pasado a mí, nos ha pasado a casi todas. Yo lo llevo con mucha responsabilidad e intento hacer todo muy bien para que, si hago algo mal, no sea una carga para el resto.

También ha ocupado puestos de mando, ¿le han tratado diferente por ser mujer?

Soy muy afortunada porque siempre he tenido personal a mi cargo tan bien formado y tan profesional que no he tenido ningún problema.

Y, en su opinión, ¿qué cree que aportan las mujeres al cuerpo?

Aportamos nuestra visión. ¿Quiere decir que representamos a todas? No, pero creo que la visión femenina de las cosas no es evidente y es importante la sensibilidad de quien sabe que la vida es de otra manera cuando eres mujer.

Este último año se ha hablado mucho de usted. ¿Hace falta que existan rostros femeninos como ejemplo?

Es importante que haya referentes. Es decir, si no sabemos que hay mujeres que pueden mandar unidades como cualquier hombre en la Guardia Civil, pues a lo mejor no nos planteamos que nos gusta. Es importante que se sepa que pueden hacer lo mismo.

Ahora trabaja en el área de mujeres e igualdad, ¿qué es lo que hacen?

Entre otras cosas, hemos hecho un documento previo al Plan de Igualdad que es una fotografía de cómo está la institución para prestar un mejor servicio. Se estudia cuántos hombres y mujeres se presentan, cuántos aprueban, en qué han fallado o a qué especialidades se presentan. O si ascienden en la misma medida o si se presentan para ello. Se trata de ver la imagen fija y estudiar por qué hay menos mujeres.

Habla de políticas y formación pero, ¿qué ocurre con cuestiones diarias, como chalecos o instalaciones?

Seguimos trabajando en ello. Hasta ahora parecía que todo lo que se hacía para los hombres valía para todo el mundo, y no es que haya que adaptarlo a las mujeres, sino que todo está adaptado a ellos. Hay cosas que como están socializadas damos por sentado que son naturales. Ahora tenemos dos uniformidades, por ejemplo, y también más vestuarios femeninos. Avanzamos poco a poco porque no en todos lados hay mujeres. Aún así, creo que no es cosa solo de chalecos o de uniformidad. Hay que repensar todo.