Varios cochecitos de bebés, frente al consulado de España en Kiev
Varios cochecitos de bebés, frente al consulado de España en Kiev - FOTO CEDIDA A ABC

Así operan las agencias de gestación subrogada en España

Quienes conocen el tema insisten en diferenciar bien a las agencias auténticas de las que cobran comisiones de las clínicas por llevar a clientes

MadridActualizado:

Las agencias de gestación subrogada siguen en el punto de mira. El Gobierno de Sánchez ha advertido en varias ocasiones, la última esta semana, que va a «perseguirlas» al considerar que «se lucran mediante esta actividad ilegal que realizan en terceros países». Pero quienes conocen de cerca los procesos de gestación subrogada insisten en la importancia de diferenciar a unas empresas de otras: mientras unas cuentan con experiencia demostrable y la transparencia es uno de sus máximas, en otras, las prácticas que se llevan a cabo pueden no ser las esperadas.

Pese a ser una actividad «lícita», dice Marcos Jornet, portavoz de Son Nuestros Hijo», la principal asociación de familias de gestación subrogada en España, porque «ninguna norma prohíbe asesorar sobre una práctica que es legal en el extranjero», reconoce la importancia de saber diferenciar unas agencias de otras: «No todas tienen una actividad ética, a nuestro juicio».

Con comisiones

La principal diferencia, dice Jornet, reside en labor que la realizan. «Hay que diferenciar a las agencias auténticas, que prestan un servicio de asesoramiento, intermediación y acompañamiento durante todo el proceso, de las agencias comisionistas que se limitan a una labor meramente comercial y que trabajan con clínicas de dudosa práctica ética», sentencia.

Alicia Medina (nombre ficticio) tuvo una mala experiencia con una de estas agencias comisionistas. «Fue un desastre. Me di cuenta de todo cuando la gestante ya estaba embarazada. Al principio fue todo bien, pero cuando llegamos a Ucrania, vi que la clínica que el representante de la agencia proponía había tenido problemas legales. Quería cambiar, pero él me dijo que esta era la que más me convenía. Luego me enteré que cobraba más comisión de esta clínica que de la otra con la que trabajaba», relata, aún enfadada y decepcionada.

Generalmente, explican otras personas en la misma situación que Medina que también prefieren mantenerse en el anonimato, los propietarios de estas agencias comisionistas son españoles que, tras haber sido padres por medio de la gestación por sustitución, llegan a acuerdos con las clínicas, en este caso ucranianas, para traer a otras parejas españolas que, al contarles su experiencia, se decidan a llevar a cabo el proceso. «Algunas veces no tienen ni oficina, lo hacen desde sus propias casas, pero al contarte su experiencia y ver que les ha ido todo bien, te convencen», cuenta un español que asegura que, tras la experiencia, no volvería a sumergirse en el proceso con la misma agencia.

Relación con la gestante

«No hay que confiar en las que no te permiten contactar con la gestante», sentencia Jornet, que recuerda que Son Nuestros Hijos dispone de un código ético que puede servir como guía a la hora de decantarse por una agencia u otra. De las aproximadamente veinte que hay en España, entre grandes y pequeñas, tanto familias que han pasado por el proceso como personas vinculadas a la gestación subrogada coinciden en cuáles son las más fiables, las que siguen prácticas éticas. Interfertility, dicen, es una de ellas.

«Somos una consultora», explica Santiago Agustín, representante de esta empresa. Insiste en que su labor es la de asesorar, y en ningún caso cobrar por algo más que no sea la orientación y la ayuda con la documentación necesaria. «Los servicios verdaderamente sustanciales de este proceso se contratan en el país de destino», asegura Agustín. A las personas que acuden a Interfertility, cuya oficina se encuentra en una de las principales calles de Madrid, se les informa sobre las posibilidades que tienen para ser padres en distintos lugares del mundo. Ucrania y Georgia son por los que más se decantan las parejas heterosexuales españolas, por el coste. En el primero el proceso completo puede costar desde l os 34.000 hasta los 46.500 euros; y en el segundo, desde los 36.000 hasta los 50.000. Los costes son mucho más altos en lugares como California —se necesita un mínimo de 95.000 euros—, en el interior de Estados Unidos —desde 80.000 hasta 110.000 euros— o en Canadá —entre 60.000 y 90.000 euros—.

«Mis honorarios son solo por el asesoramiento», explica Agustín, aunque reconoce que en ocasiones también reciben «comisiones para márketing»: «Es algo que no ocultamos a los futuros padres, y les insistimos en que escojan la opción que mejor se ajuste a ellos, independientemente de si son entidades que ya conocíamos o no». En el caso de esta empresa, no importa el país que se elija para comenzar un proceso de gestación por sustitución, pues el pago a la agencia siempre es el mismo: 3.500 euros más IVA. En otras agencias, sin embargo, la cantidad puede ascender hasta los 6.000 euros al contratar extras como la presencia de un traductor en el país de destino, un servicio médico disponible durante la estancia o el alquiler de la vivienda en la ciudad extranjera.

«Necesarias para ayudar»

En el caso de las comisionistas, se embolsan, además del pago de los clientes, que son unos 3.000 euros, las cantidades que les abonan las clínicas por llevarles a parejas que no pueden tener hijos. Según explican algunos afectados, esta comisión no suele bajar de los 6.000 euros, por lo que, en total, se llevan 9.000 euros por caso.

El sector de la reproducción asistida se muestra a favor de la regulación de la gestación subrogada «siempre que se respeten los derechos de la gestante», asegura Antonio Requena, director general médico del grupo IVI, que reconoce que la contemplan como alternativa para sus pacientes cuando no funcionan los tratamientos de fertilidad. Aunque no colaboran con ninguna agencia, dice, considera que «son importantes y necesarias a la hora de ayudar a las parejas».