Aumenta la líbido femenina pero tiene algunos efectos secundarios
Aumenta la líbido femenina pero tiene algunos efectos secundarios - Pedro Ribeiro Simões

¿Funciona la «viagra femenina» o es solo puro marketing?

Un panel de expertos ha recomendado a la FDA que autorice en Estados Unidos la comercialización de la flibanserina tras rechazarla en dos ocasiones

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La «píldora rosa» está muy cerca de llegar a las farmacias de EE.UU. Un comité de asesores de la Administración para los Alimentos y Medicamentos (FDA, en sus siglas en inglés) votó a favor de que se apruebe la comercialización de la flibanserina, conocida como la «viagra femenina».

La viagra (sildenafilo) y otros medicamentos para combatir la disfunción eréctil masculina llevan en el mercado desde 1998. La «píldora azul» ha supuesto una revolución para la vida sexual de millones de hombres. Su versión femenina, sin embargo, lleva una batalla de años para conseguir su aprobación, todavía sin éxito. La FDA ya ha rechazado en dos ocasiones su autorización por los efectos secundarios del medicamento -desmayos, mareos, náusea, sueño o baja presión arterial- y su limitada efectividad.

La flibanserina persigue combatir la falta de deseo sexual en la población femenina. Mientras que la versión masculina aumenta el flujo sanguíneo para mejorar la capacidad sexual de los hombres, la «viagra femenina» actúa en el cerebro de las mujeres, elevando los niveles de dopamina. Está pensada para ser administrada cada día en mujeres premenopáusicas que sufren el llamado desorden de deseo sexual hipoactivo.

18 votos a favor y 6 en contra

El panel de expertos recomendó su aprobación con 18 votos a favor y 6 en contra. Las decisiones de este comité no son vinculantes para la FDA; lo habitual es que las respete, aunque, en este caso, con dos rechazos anteriores, podría ocurrir lo contrario.

El principal problema del nuevo medicamento es que los resultados que ha conseguido en ensayos clínicos no son apabullantes. Las mujeres que formaron parte de tres estudios científicos para evaluar su efectividad iniciaron las pruebas con entre dos y tres «actos sexuales satisfactorios» de media al mes. Cuando empezaron a tomar el medicamento, el número de esos actos aumentó pero solo uno más por mes que las mujeres a las que se les administró un placebo.

En un ensayo de 24 semanas presentado por la farmacéutica que ha desarrollado la fllibanserina, Sprout Pharmaceuticals, entre el 46 y el 60% de las pacientes había experimentado mejoras, según la propia compañía expuso durante la sesión del comité previa a la votación. Sin embargo, uno de los expertos del panel aseguró que, si se ajustaban esos resultados al efecto del placebo, el medicamento en realidad solo había ayudado al 10% de las mujeres.

Discriminación de sexo

Las autoridades de la FDA presentes en la reunión de la comisión de asesores hicieron hincapié en si esa efectividad limitada era suficiente frente a los efectos secundarios del fármacos. Su mayor preocupación estaba en la interacción del medicamento con el alcohol o con otros fármacos como la píldora anticonceptiva, que podría disparar el número de accidentes de coches o caídas.

Con los problemas que arrastra el medicamento, ¿por qué decidió recomendarlo el comité de asesores? En el trasfondo del asunto hay maniobras de marketing, guerra de sexos e intereses multimillonarios. Una campaña pública con el título «Even the Score» (‘Iguala el marcador’, en español) lleva tiempo luchando por la aprobación del fármaco como una cuestión de discriminación de sexos, después de que la FDA haya aprobado 26 medicamentos para mejorar la vida sexual de los hombres, y ninguno para las mujeres. «En 2015, la igualdad de género debería ser la barra de medir en lo que se refiere al acceso a tratamientos para las disfunciones sexuales», dice en su petición de firmas en Internet.

La farmacéutica Sprout es una de las organizaciones que respaldan la campaña. La FDA ha negado con dureza cualquier acusación de discriminación de género y ha asegurado que sus decisiones se han tomado en función de la relación riesgo-beneficio del medicamento.

La recomendación del panel de expertos podría ser una esperanza para muchas mujeres -y un negocio fabuloso para Sprout-, pero ha sido recibida con una montaña de críticas. Considerar la falta de apetito sexual como una enfermedad es, para algunos, una invención de la industria farmacéutica. En el caso de la flibanserina, Sprout «ha engañado a las mujeres con un fármaco que no ayuda más que tomarse una o dos copas de vino, y que puede acabar matándonos», protestó a «The Washington Post» Liz Canner, una cineasta que ha producido el documental «Orgasm, Inc.», sobre los esfuerzos por encontrar el «viagra femenino» y los interés económicos alrededor del medicamento.

Marketing y ciencia

«El marketing se impuso hoy a la ciencia», dijo a «Vox» Adriane Fugh-Berman, directora del proyecto PharmedOut de la Universidad de Georgetown. «Al panel le convencieron las muchas mujeres que trajo Sprout para que hablaran de la tragedia de su bajo libido y de cómo amenaza sus matrimonios». Fugh-Berman también compareció ante los expertos y calificó la flibanserina como «un afrodisiaco mediocre con efectos secundarios peligrosos».

La comisión asesora condicionó su aprobación a que se tomen precauciones especiales con el fármaco, como advertencias en el etiquetado sobre los efectos secundarios, programas educativos sobre su uso o formación y certificación de los médicos que pueden recetarlo. La decisión definitiva de la FDA sobre la ‘viagra femenina’ se espera para finales del verano.