La crisis económica afecta también gravemente a la salud de los griegos

La crisis económica afecta también gravemente a la salud de los griegos

Desde 2007 se han incrementado los suicidios y homicidios, las enfermedades mentales y han repuntado infecciones por VIH

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La crisis actual, la peor desde la gran depresión de los años 30, no sólo afecta al bolsillo. Desgraciadamente también afecta, y gravemente, a la salud. Así lo demuestra un estudio sobre la población griega que se publica en el último número del “ American Journal of Public Health. Se trata de uno de los más detallados de su clase y ha sido realizado por investigadores de Grecia y Estados Unidos.

Los datos sobre los efectos nocivos en salud pública provocados por las medidas de austeridad económica impuestas a la población de Grecia a raíz de la crisis económica mundial hablan por sí solos. Entre 2007 y 2009, las tasas de suicidio se han incrementado en el país heleno en un 22,7%. También han aumentado los homicidios en un porcentaje aún mayor entre las mismas fechas, un 27,6%. En conjunto ha aumentado la mortalidad en un 0,5%, en especial entre hombres menores de 65 años, los más castigados por el paro. Han repuntado las enfermedades infecciosas, como consecuencia de los recortes en medidas preventivas. Se registra también un aumento en el consumo de drogas y alcohol. Y las enfermedades mentales, como la depresión mayor, también van en alza.

Los presupuestos del Ministerio de Salud heleno cayeron en un 23,7% entre 2009 y 2011. Mientras tanto, debido al desempleo y pérdida de la renta personal, disminuyó el uso de servicios médicos privados, con un aumento paralelo de la utilización de la red pública de hospitales, ya de por sobrecargada, y de los servicios de atención primaria en un 6,2% y 21,9%, respectivamente, entre esos dos años.

Con estos datos, los investigadores, de las Universidades Aristóteles de Tesalónica, en Grecia, y Nuevo México, en Estados Unidos, muestran que la recesión económica y las políticas de austeridad en Grecia han provocado un brusco deterioro de los servicios de salud, y como consecuencia del bienestar de los griegos.

Las cifras, señalan los autores del estudio, son suficientes para dar la réplica a quienes favorecen las políticas restrictivas basándose en que "no se ha demostrado que la crisis financiera (en Grecia) se haya convertido en un peligro para la salud”.

Menos recursos, peor salud

Históricamente las crisis económicas se han asociado con el incremento de suicidios, homicidios y enfermedades cardiovasculares. También con un aumento de la morbilidad (personas que enferman) debido principalmente a una peor alimentación, a las enfermedades infecciosas y mentales y a un mayor uso de sustancias de abuso, como el alcohol y las drogas.

Por eso los resultados de este estudio eran en cierta medida predecibles, pero su alcance ha sido peor del esperado, como explica el autor principal del estudio, Elias Kondilis, de la Universidad de Aristóteles, que señala que esperaban que las políticas de austeridad afectaran negativamente a los servicios de salud, “pero los resultados han sido mucho peores de lo que imaginábamos".

Respecto al empeoramiento de la salud, el número de personas que declaran tener problemas se ha incrementado en un 14% entre 2007 y 2009, y el número de personas con depresión mayor se duplicó entre 2008 y 2009. A esto hay que añadir que ha habido una considerable disminución del número de pólizas de seguros médicos privados.

Repunte de las enfermedades infecciosas

El repunte de las enfermedades infecciosas es de particular relevancia, resaltan los autores del estudio. Grecia tuvo que hacer frente a tres brotes en menos de 18 meses entre julio de 2010 y diciembre de 2011. Primero fue el virus del Nilo, que afectó al norte del país entre julio y octubre de 2010 y se saldó con 35 muertes y 197 personas con secuelas graves. Luego fue la malaria, con 40 casos de personas que no habían viajado a lugares donde tradicionalmente se contrae esta enfermedad tropical.

Sin embargo, la peor subida la ha protagonizado el VIH-1 entre 2010 y 2011, con un 57% de casos nuevos. Un incremento que es mucho más acusado entre los consumidores de drogas inyectables, donde se ha pasado de 15 casos en 2010 a 241 en 2011, lo que supone un incremento del 1.500%.

Inicialmente, estos estallidos infecciosos se atribuyeron a factores de riesgo ambientales desconocido o a las poblaciones inmigrantes. Pero la realidad es bastante más concreta: el número de agujas y preservativos distribuidos entre los usuarios de drogas inyectables como medidas preventivas disminuyeron considerablemente en 2010 (aproximadamente 31% en comparación con 2009) justo antes del pico de nuevos casos de VIH-1. El control de los mosquitos llevado a cabo por las autoridades locales públicas también se retrasó en 2011 debido a problemas financieros.

Los autores auguran, que de no cambiar la tendencia a aplicar estas políticas de extremada autoridad, que obligan a descuidar los temas sanitarios, la salud de los ciudadanos afectados se resentirá cada vez más.

Cambio de rumbo

A la luz de estos datos no parece baldía la preocupación de la Organización Mundial de la Salud sobre el riesgo añadido que supondrían para la salud las restricciones de gasto en tiempos de recesión económica, especialmente en países que han requerido asistencia de emergencia del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En contraste con la experiencia griega, los autores señalan a varios países de América Latina, como Argentina, Venezuela, Ecuador, Uruguay o Bolivia, que han resistido a las demandas para reducir las inversiones públicas en servicios de salud. Tales políticas, argumentan, han llevado a mejoras económicas y de los indicadores de salud.

El doctor Howard Waitzkin, profesor emérito de Sociología y medicina en la Universidad de nuevo México, el otro autor del estudio, vaticina que "las políticas de recortes actualmente propuestas en los Estados Unidos para Medicare y la Seguridad Social conducirá a similares efectos devastadores sobre los servicios de salud y los resultados. En lugar de políticas de austeridad, necesitamos que se incremente el gasto en el sector público para estimular nuestras deterioradas economías y para proteger la salud de nuestro pueblo”.

Y mientras que la gente en Grecia se enfrenta a estas peligrosas condiciones no solo para su economía sino también para su salud, que los autores del estudio comparan con las de los países de América Latina y del bloque de la ex Unión Soviética durante la década de 1990, “los ciudadanos de Portugal, España, Italia e Irlanda están experimentando políticas similares. Las últimas previsiones de la Comisión Europea hacen referencia a tasas negativas de crecimiento de PIB en 2012 en al menos en 7 países dentro de la eurozona”, resaltan.