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La resistencia Así es el monólogo de «La resistencia» que Movistar+ ha eliminado

Movistar+ borró la intervención en «La resistencia» porque «no se ajusta a sus principios editoriales»

Broncano defiende a Iggy Rubín por su monólogo pero no convence a sus seguidores

Iggy Rubin, en La resistencia
Iggy Rubin, en La resistencia - MOVISTAR+
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El límite sobre los límites del humor volvió a golpear y esta vez lo hizo en la televisión de pago. Movistar+ decidió eliminar de su plataforma y Youtube un monólogo de Iggy Rubín, invitado a «La Resistencia» el pasado 2 de abril, por sus bromas relacionadas con el terrorismo de ETA porque «no se ajusta a sus principios editoriales», afirmaron en sus redes sociales. «En consecuencia se ha retirado de forma inmediata de todos los soportes de la plataforma. Lamentamos profundamente el daño que ha causado y pedimos disculpas por ello».

En el fragmento de la polémica el cómico, que también trabajó en «Late Motiv» (producido por El Terrat), bromeaba sobre ETA y «Operación Triunfo». «Que OT haya coincidido con la desaparición de ETA. Amaia, Aitana... Me imagino en backstage a Josu Ternera calentando la voz: 'Mmmm... Euskadi en los noventa sí que era una gala de eliminación», afirmó entre aplausos del público.

Ortega Lara, secuestrado por la banda terrorista entre 1996 y 1997, fue el siguiente blanco de sus chistes. «Nunca hay que infravalorar nunca el alcance de la crueldad humana ¿Cuál es el alcance de la crueldad humana? Ortega Lara. 532 días encerrado en un cubículo minúsculo. Años después funda un partido y lo llama VOX... Y nadie le dice lo que significa en inglés (box es caja en inglés)», añadió. «¡Mucho cuidado con darle un escaño a Ortega Lara, que se hace un loft!», terminaba.

Pero ¿quién es Iggy Rubín? Este cómico y guionista madrileño se inició en el mundo del humor en la universidad cuando, en 2009, ganó el concurso de monólogos que esta celebraba. Desde entonces ha formado parte de Paramount Comedy haciendo monólogos, y se ha convertido en guionista de programas como «Late motiv», «Yu: no te pierdas nada» o «Tres calaveras huecas». También ha desarrollado su faceta como actor apareciendo en diferentes cortos así como en la ópera prima de Clara Martínez-Lázaro, la hija del reconocido director Emilio Martínez-Lázaro («Ocho apellidos vascos»). Pero su aparición más destacada se produce en «El fin de la comedia», la ficción creada por Ignatius Farray, Miguel Esteban y Raúl Navarro que ha llegado a estar nominada a un Emmy.

Es decir, Iggy Rubín es un reputado cómico especialmente dentro del mundo humorístico español. Además, es activo en redes sociales, donde deja ver qué tipo de bromas son las que le gustan. «A una amiga se le ha caído su gato por la ventana y no se me ocurre cómo animarla a que se ligue las trompas», escribió en su perfil de Twitter.

Consciente del riesgo

Iggy Rubín era consciente del revuelo que iba a montar con el monólogo que tenía preparado para «La resistencia» y lo dejó claro una semana antes en «Comedia Perpetua», el espacio de la Cadena Ser que realiza Phi Beta Lambda (una formación cómica de la forma parte Rubín junto a Antonio Castelo y Miguel Campos Galán). «Si me necesitáis para algo en el mes de abril, no voy a estar en internet. Voy a grabar ese monólogo, voy a chapar mi internet y no voy a volveré hasta el mes de mayo. Tengo la mejor excusa del mundo para no entrar en esa remolacha, porque van a estar volando los puñales, y no pienso entrar ahí», aseguró.

Parece que habrá que esperar hasta que termine el mes para saber qué opina Iggy Rubín de todo el jaleo que ha montado. Quien sí que ha dado su opinión al respecto ha sido David Broncano, el director de «La Resistencia». «Me flipa el ímpetu y la furia con que se ataca y se juzga un chiste, incluso aunque te duela, cuando estamos escuchando a diario barbaridades en cada mitín, y esas van sin broma», dijo en defensa de su compañero. Pero el cómico también defendió la postura de Movistar: «Me consta que Movistar no ha actuado de esta forma por presiones de nadie. (...) Su posición en un debate sobre una presunta humillación a víctimas de terrorismo, aún sin entrar en más detalles, es cuestión de sus valores corporativos y ahí no me meto».