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El docu reality, un género venido a menos

Los formatos que combinan la realidad con el entretenimiento, tras vivir una época dorada, están pidiendo un descanso

Terelu y María Teresa Campos en un anuncio de su docu-reality, «Las Campos»
Terelu y María Teresa Campos en un anuncio de su docu-reality, «Las Campos» - MEDIASET ESPAÑA
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La televisión ha sido, históricamente, un medio de comunicación a través del cual informarse, obtener conocimiento y entretenerse. De los diferentes géneros de entretenimiento que han ido apareciendo con el paso de los años, destacan los de la telerrealidiad. En ellos, se pretende mostrar una visión, siempre generada y artificial, desde la objetividad para entretener a los espectadores con lo que suceda en esa especie de realidad paralela. En otro sentido, nació el género de los documentales, cuyo fin último es el de informar obteniendo datos objetivos de la realidad.

De la unión de la telerrealidad y los documentales nació el género del docu-reality: es decir, grabar las situaciones cotidianas de, habitualmente, una persona, que en ocasiones sufre cambios para generar más interés y cuyo objetivo es el de servir de entretenimiento para el espectador. Con esto, y a diferencia de un reality al uso, se intenta narrar al público desde el entorno propio de la persona protagonista, evitando intervenir en lo que sucede, mientras se es un simple espectador de la escena con el objetivo de entretenerse.

Hay cadenas que han apostado fuertemente por el género del docu-reality. Una de ellas fue, en sus comienzos sobre todo, Cuatro. Formatos como «Supernanny» o «Hermano mayor» nacían con el objetivo de entretener viendo a menores o adolescentes cuyo comportamiento dejaba mucho de desear. Sin embargo, con el paso de los años, hemos visto como estos formatos han ido pasando a mejor vida en televisión, salvo honrosas excepciones, dejando patente que el género del docu-reality necesita un descanso.

De igual forma, de los espacios de este género se pasó al de la docuserie, es decir, un docu-reality extenso que se divide en diferentes entregas, pero que tienen una continuidad en si mismos. Ejemplo de ellos serían los de «Alaska y Mario» para MTV o los de «Las Campos» en Telecinco. De igual forma, estos también están pasando a una mejor vida.

La época dorada del género del docurreality se podría situar en torno al año 2005. Con el nacimiento de Cuatro, la cadena empezó a apostar firmemente por este género, obteniendo buenos resultados. «Supernanny» fue un claro ejemplo de ello. Empezó a emitirse en el año 2004 en la actual cadena de Mediaset España, y estuvo incansable en emisión durante nueve temporadas, terminado en 2014.

Samantha Villar también ha sido una experta en el género, comenzando su andadura en Cuatro con «21 días», un programa en el que, durante tres semanas, cambiaba su realidad por otra con el objetivo de conocer todo lo que se escondía detrás de otras vidas. En esta ocasión, fueron siete las temporadas de las que gozó el formato, con menos de 50 episodios a sus espaldas. Samantha Villar y, posteriormente, Adela Úcar, se metieron en la piel de los adictos a los porros, de los sintecho, los inmigrantes ilegales o, incluso, de los que viven gracias a la industria del entretenimiento para adultos. Los temas en torno a los que se han ido generando los docu-realities son infinitos.

El éxito de las docuseries

En cambio, los que vivieron una época dorada algo menos larga han sido las docuseries. Uno de los primeros en llegar a las pantallas fue el de «Alaska y Mario», protagonizado por la artista Alaska y su, hasta entonces, bastante desconocido marido. A través de MTV España, consiguieron llegar muchas personas que se engancharon a sus tramas en el año 2011. Aunque la audiencia que obtuvieron no fue de récord (1,3% en su primera temporada), consiguieron estar en el candelero popular.

La apuesta de la cadena se consolidó, hasta el punto de haber superado ya la quinta temporada de «Alaska y Mario». Sin embargo, en 2015 el espacio ya notó el resentimiento de audiencia, situándose en apenas unos 50.000 espectadores. Por ello, decidieron descansar un par de años hasta ofrecer, hasta la fecha, la última temporada, emitida en 2018.

Otro caso de éxito, a otra escala, fue el de Telecinco con «Las Campos». El clan familiar compuesto por María Teresa Campos, Terelu Campos y Carmen Borrego —hasta entonces anónima— fue todo un descubrimiento para la audiencia de la cadena. A través de tres temporadas diferentes, se han ido conociendo los secretos que han ido escondiendo en su día a día estas tres televisivas mujeres.

Los dos primeros episodios se convirtieron en lo más visto de la noche, emitidos, además, en pleno agosto del año 2016. Además, después del episodio se acompañaba una tertulia con sus protagonistas para que comentaran lo emitido. Los hasta trece episodios que se han visto han tenido una acogida desigual por parte del público, seguramente no tan buena como se esperaba.

Pronto empezaron a caer por debajo de los dos millones de espectadores, y se acercaban peligrosamente al 10% de cuota de pantalla, olvidándose del liderato. Sin embargo, a modo de colofón final, Telecinco apostó por la operación estética de Carmen Borrego como reclamo para el público, recuperando, durante los dos últimos episodios, el liderato. Y, desde entonces, no se ha vuelto a saber más de «Las Campos».

Es posible que los espectadores estén cambiando sus gustos, pero para ejemplo, lo que está sucediendo también con «Los gipsy kings», en Cuatro. Aunque la primera temporada, en 2015, no fue un enorme éxito (8,9% de cuota), la segunda superó los dos millones de espectadores. Sin embargo, desde entonces no ha hecho más que perder seguidores: 1,6 millones en 2017, 1,4 en 2018 y algo por encima del millón este mismo año.

Uno de los últimos movimientos con respecto a este tipo de formatos lo ha realizado Atresmedia. Ha decidido lanzar un docu-reality protagonizado por el actor Enrique San Francisco, pero en lugar de emitirlo en abierto por alguno de sus canales, ha decidido colocarlo en su plataforma de contenido bajo demanda, Atresplayer y Flooxer, para que la gente lo pueda visionar cuando quiera.

¿Ha muerto el docu-reality en televisión? Seguramente no, pero lo poco gusta y lo mucho cansa. Es posible que encontremos ya un cierto hartazgo por parte del público en este tipo de formatos. El gusto de la audiencia ha cambiado, y lo seguirá haciendo de una manera todavía más rápida. Esto es porque la oferta que tiene a su disposición ha aumentado de forma exponencial en los últimos años: nuevos canales en abierto, plataformas de televisión bajo demanda y, más recientemente, las OTTs han puesto en aprietos a estos formatos, que sienten como su tiempo puede estar empezando a terminar.