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Chicote se rompe con la historia más dura de «¿Te lo vas a comer?»

El cocinero destapó el fraude alimentario en un centro de Educación Especial

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Alberto Chicote ha regresado esta semana a LaSexta con «¿Te lo vas a comer?», el programa de investigación que revolucionó las audiencias durante su primera temporada y en el que el cocinero indaga sobre el estado de la alimentación de determinados colectivos, a menudo vulnerables: ancianos, enfermos, niños... La primera entrega de esta segunda temporada versó sobre comedores infantiles y el equipo capitaneado por el popular rey de los fogones logró destapar el fraude nutricional de los menús para niños en un centro de Educación Especial, el Virgen del Amparo, ubicado en Guadalajara.

Una vez en el centro, la responsable del comedor aseguró ante Chicote que no quería que su rostro se mostrara ante las cámaras. La gobernanta ha trabajado durante 33 años en el colegio ocupándose de los menús: «Cada dos meses viene el inspector de Sanidad de Guadalajara y me da el visto bueno», afirma. Al cocinero, sin embargo, le llamó la atención que la valoración nutricional que aparece bajo cada menú se repita en numerosas ocasiones, lo que le hace pensar que es un «corta-pega»: «Las valoraciones nutricionales en un colegio son importantes, en un colegio de Educación Especial aún más, y que estén puestas (da la sensación) 'al tuntún' para rellenar un hueco, me parece grave». «No hay fichas de todos los menús, son de la fecha en que yo entré», se excusó la cocinera.

Tras denunciar el fraude, Alberto Chicote acudió a otro centro de Educación Especial para personas discapacitadas, esta vez en Galicia, donde familiares de varios menores denunciaron las carencias nutricionales de los alumnos. Allí se encontró con el abuelo de una menor con más de un 90% de discapacidad que cada día lleva a su nieta la comida elaborada desde su propia casa. «Mi nieta tiene 13 años. No hace ningún tipo de movimiento, ni habla. El grado de calidad de la comida es verdaderamente lamentable e indigno en una entidad pública. Hay que traerle una comida especial porque el interés de la familia es que la niña tenga un bienestar». Tras estas declaraciones, el cocinero no pudo contener la emoción. «No habla, pero se expresa y es feliz, así que tratamos de que no sufra y no lo pase mal, algo que con esa comida sería imposible».