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Alberto Chicote Los afectados por «Pesadilla en la cocina», a por todas: «Vejaciones e insultos en favor de la audiencia»

Los propietarios vuelve a la carga en un comunicado en el que acusan de estafa a la productora del programa

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Fue el pasado mes de enero cuando los propietarios de 14 restaurantes que, voluntariamente, optaron en su día por intervenir en «Pesadilla en la cocina», denunciaron públicamente «el engaño» al que habían sido sometidos así como la caída a pique de sus locales tras el paso del cocinero por sus cocinas. Los denunciantes, que optaron por crear la autodenominada Asociación de Afectados por Pesadilla en la Cocina, aseguraron que recurrirían a la justicia para ajustar cuentas con el programa de La Sexta cuya productora, por su parte, anunció ante los medios que también tomaría acciones legales.

Una vez finalizados los trámites para dar por constituida la asociación, el despacho de abogados de los denunciantes ha enviado un comunicado en el que explica los motivos de la denuncia contra el programa de Chicote. El reality de La Sexta, aseguran los afectados, promete la solución a sus problemas, algo que, dice el texto, «no hacen».

«En el 90% de los casos los locales no llaman al programa, sino que es el programa el que localiza anuncios de traspaso de restaurantes y llaman insistentemente para que participen. En los primeros contactos, la productora da a los propietarios las directrices de en qué consistirá su paso por el programa. Es entonces cuando les comentan que tendrán que dramatizar la situación de su local con el fin de que surja el caos y la polémica para que el programa “tenga tirón”. Les indican que tendrán que discutir en el programa, después hablan con los empleados, indicándoles también que tendrán que crear situaciones de conflicto».

Los propietarios, a tenor de lo que dice el comunicado, aceptan con preaviso las condiciones que la productora les ofrece y cuyo fin es el de crear un show televisivo. Las quejas, a tenor del texto, se producen cuando, a pesar de cumplir con dichas peticiones la productora «incumple su parte del trato», pues los locales no remontan.

«La pesadilla empieza tras firmar el contrato»

«La productora los primeros días les cuenta que solucionarán todos sus problemas y les garantizan que tendrán muchísimo más trabajo tras su paso por el programa. Nada más lejos de la realidad. Hasta que empiezan las grabaciones todo parece ir sobre ruedas, todo son amabilidad y buenas palabras… A la hora de la verdad cuando se ha firmado el contrato empieza la pesadilla.

Según miembros de la Asociación hay días que llegan a grabar hasta durante 18 horas seguidas. Algunas grabaciones son individuales, y en ellas, van indicando a cada uno lo que tiene que decir. Si se salen del guión, les hacen repetir la toma tantas veces como sea necesario hasta que encuentran la toma correcta. Una vez han firmado el contrato comienzan a darse cuenta de que no tienen ni voz ni voto. Sólo pueden ceñirse a lo que se les indica. Las llaves del local se entregan antes de comenzar a grabar y los propietarios no pueden entrar sin la productora hasta que acabe la grabación del programa».

El comunicado de la Asociación de Afectados es extenso con el fin de no dejar ningún cabo suelto sobre los motivos de la denuncia contra «Pesadilla en la Cocina». La productora, como no podía ser de otra forma, se convierte en el centro de la diana. Otra de las acusaciones se refiere al modo en que los propietarios son obligados a discutir entre ellos para generar tensión en favor del espectáculo. Los dueños, «a pesar de no querer pasar por el aro, están bajo la amenaza de que la productora abandone y les haga pagar una indemnización millonaria».

«La única finalidad es la audiencia»

El comunicado ofrece también una explicación a la suciedad de los locales que abren la puerta a Chictoe: «No podían limpiar absolutamente nada para que los restaurantes presentasen un aspecto lamentable de cara a las cámaras. A los camareros también se les veja en numerosas ocasiones. Los trabajadores de la productora les dicen que ellos son unos ineptos». El despacho de abogados a cargo del caso afirma, además, que todos los miembros de la Asociaicón coinciden en las mismas quejas.

«La pregunta es, ¿dónde se rompe la delgada línea entre el show televisivo y la estafa? 'Pesadilla en la Cocina' ha presentado a la audiencia durante cinco temporadas un programa que supuestamente promueve el buen hacer de la hostelería y el ayudar a los propietarios a que relanzando sus negocios tengan una vida mejor. Pues nada más lejos de la realidad. [...] El programa es un reality cuya única finalidad es captar audiencia. Las reformas son decoraciones acondicionadas como un plató de televisión que no cumplen con las normativas de licencia de actividad (ejecutadas por subcontratas que no están permitidas por la ley)».

«Todo lo que sale en el programa es real»

Una extrabajadora del Café Zamora, uno de los negocios más polémicos a los que acudió Alberto Chicote durante la pasada temporada, ha asegurado a ABC que, en lo que se refiere al restaurante, «todo lo que mostraron las cámaras del programa es absolutamente cierto».

Eva María Barrero, que es como se llama la empleada, afirma que «el Café Zamora es tal y como se mostró en el programa de Chicote. Incluso diría que es peor. La suciedad era real y la actitud de la dueña no estaba forzada, ella es así». De igual modo, la trabajadora afirma que «multitud de clientes pedían hojas de reclamaciones» y que, en varias ocasiones, sirvió a los comensales «comida en mal estado, pues la dueña decía que la comida tenía que salir aunque no estuviera bien». Sobre la suciedad del establecimiento, Barrero subraya que el local no fue ensuciado a propósito: «Es todo tal y como se vio en la cámara. El local estaba sucio, de hecho Sanidad ha pasado por allí muchísimas veces».