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Paco Cabezas: («Into the Badlands»): «En Hollywood intentan que tengas una voz propia y luego jodértela»

El director español firma cuatro capítulos de la nueva temporada de la serie de acción, que se estrena hoy (22.10) en AMC

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«La gente se piensa que hacer carrera en Hollywood consiste en ir a Los Ángeles y colgar una foto con las palmeras. Pero no es así, es un proceso larguísimo», bromea Paco Cabezas. El director español, que debutó en la pequeña pantalla con «Penny Dreadful» y «Dirk Gently», ha entrado a formar parte del selecto grupo de cineastas que trabaja en la meca de la televisión. Esta noche, AMC estrena la segunda temporada de «Into the badlands», que lleva su firma. Antes de viajar a Toronto para grabar la temporada final de «The Strain», Cabezas hizo una parada en Madrid para contarnos su experiencia al mando de la serie de acción protagonizada por Daniel Wu.

«Suena a tópico, pero se llega a Hollywood siendo fiel a uno mismo», explica Cabezas, que reveló que fichó por «Penny Dreadful» porque al productor ejecutivo John Logan le gustó una de sus películas, «Carne de Neón». «Ellos quieren que tengas una voz propia, y luego jodértela y convertirlo todo en plano masticable», cuenta entre risas. «Me parece maravilloso que las series apuesten por el riesgo y la creatividad. Si los productores de Hollywood pudieran harían películas como nuggets del McDonalds. Los directores somos un impedimento para ellos, les encantaría tener un robot que lo fuera sacando todo. Pero nos necesitan, y eso es lo bonito, que puedes intentar crear cosas diferentes», añade.

Viaje emocional

Precisamente eso, buscar una forma distinta de narrar las escenas de artes marciales y acción, es lo que ha tratado de hacer Cabezas en «Into the Badlands». «Lo primero que hago, antes incluso de llegar al set, es hablar con todos los actores y mandarles mis películas, porque es como una presentación, les cuento que eso es lo que hago», cuenta.

Esta segunda temporada, en la que los protagonistas salen de esa estética del Japón de entreguerras, está rodada en Irlanda, casi íntegramente en decorados y exteriores, «sin apenas pantallas verdes». «Te ibas al bosque a las 5.00 de la mañana y aunque hacía un frío de pelotas ves luego la belleza del primer rayo de sol y eso es muy bonito. Yo creo que el director es eso, un ladrón de momentos mágicos», revela Cabezas.

El cineasta español, prácticamente autodidacta -«la entrevista para trabajar en un videoclub fue la única que pasé en mi vida», bromea-, se empeñó en sacar el lado más dramático del protagonista. «Daniel es un gran actor, que se exige mucho físicamente, pero a nivel dramático yo quería que llegara también a determinados lugares, porque al final su personaje tiene un viaje emocional brutal», añade.

«Into the badlands» es una serie particular, al menos en opinión de uno de sus directores, por el tratamiento que se le da a la acción: cada personaje pelea de una forma distinta, y la cámara debe contarlo también de forma diferente. «Me gusta que haya personajes femeninos con mucha acción, eso mola mucho», cuenta el director. En teoría, Cabezas se encargaba de la unidad principal de grabación, la de drama, pero llegó a un acuerdo para poder rodar también muchas escenas de las coreografías de acción.

Poesía en la violencia

Pese a que la acción es un género ciertamente popular, Cabezas se obsesionó con rodarla de una manera que «no se haya grabado antes». «Estamos tan bien educados narrativa y dramáticamente que hay que pensar para hacer algo visualmente distinto», plantea. «Yo soy de la escuela de Kubrick, creo que hay poesía en la violencia, si se rueda de forma estética. Y eso que veo una gota de sangre real y me desmayo, pero sé diferenciarlo de la violencia estética», bromea.

Pese a tener referentes como Sergio Leone o el cine western, muy cercano al samurái, en el fondo el tiempo, como en cualquier producción televisiva, siempre apremiaba. «Quieren directores muy resolutivos, no un autor, a mí me encanta crear con esa tensión», añade.

El método

Con más o menos tensión, lo cierto es que Paco Cabezas tiene en las producciones americanas cierto margen para sugerir modificaciones a los guionistas. «Al fin y al cabo, los showrunner son guionistas, gente que escribe y tiene sensibilidad. Es un gustazo porque es gente que cuando le dices que visualmente harías cosas de otra manera te entienden», cuenta. «Los americanos son muy abiertos, al menos con los que yo trato, aunque pueda parecer lo contrario por la política».

Además, añade, nunca se deja de aprender. «La mejor escuela es ver cine y hacer cine. Incluso se aprende más del cine malo», bromea. ¿Y la fama? «La fama acentúa lo que ya eres, si eres un psicópata...», bromea.

El hándicap español

Aunque le ofrecieron dirigir un episodio de «El Ministerio del Tiempo», Cabezas no ha debutado aún en la televisión española. «Mis compañeros envidian el formato americano, en el que como hay menos tiempo, pasan cosas de verdad. Aquí hay muchas escenas de lavar los platos», cuenta.

De momento, como el feedback que ha recibido es bueno, parece que Cabezas seguirá creando al otro lado del Atlántico. «La televisión está florenciendo porque se le da poder al guionista, a la persona creativa, no al millonario loco. Es como si alguien hubiera descubierto la penicilina, hay que dar el poder a quien hace material de calidad, no al señor que busca dinero en China y solo le importa el poster. A la persona creativa le interesa hacer algo interesante, que enganche al espectador. No sé cuánto durará esta moda hasta que los productores malos recuperen el poder», contaba entre risas.