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Drogas, prostitutas y fiestas millonarias: el oscuro drama de Charlie Sheen

El excéntrico actor, ídolo de Hollywood hace no tanto tiempo, descendió a los infiernos, pero ahora sueña con relanzar su carrera y fantasea con regresar a «Dos hombres y medio»

Charlie Sheen es uno de los intérpretes más reconocidos de la televisión - BBC
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Hace solo unos días, el mismísimo Charlie Sheen reconocía que estaría dispuesto a retornar a «Dos hombres y medio», la exitosa comedia de la que fue despedido en 2011 tras llamar «idiota» nada menos que al creador de la serie, Chuck Lorre, artífice también de «The Big Bang Theory». «Mientras todos los involucrados estén vivos, es una posibilidad. Por supuesto que quiero volver, porque hay una tendencia actual que plantea el retorno de series míticas. Y esta estoy seguro de que la gente la vería», afirmó hace unos días en el programa de televisión «Loose Women».

Los guionistas de «Dos hombres y medio» optaron por cortar por lo sano para hacer desaparecer a Charlie Harper, el personaje de Sheen. En la ficción, el protagonista fue atropellado por un vagón de metro y el peso de la serie cayó entonces sobre Ashton Kutcher, que fichó por el proyecto para dar vida a Walden Schmidt. Por entonces, Sheen vivía en una vorágine de alcohol, drogas, prostitutas y fiestas millonarias. Los medios de comunicación no escatimaban al asegurar que el intérprete se podía gastar más de 100.000 euros en chicas de compañía y de 20.000 en cocaína... en una sola noche.

En su entrevista en «Loose Women», Sheen, nacido hace 53 años en Nueva York e hijo del aclamado actor de Hollywood Martin Sheen afirmó, con su mayor sonrisa, que lleva 18 meses sin probar el alcohol ni las drogas. «Salía de fiesta y era como si estuviera poseído por un demonio. Todavía hoy, no sé cómo pude crear todo ese caos en mi cabeza. Es como si hubiera sido víctima de una posesión extraterrestre o demoniaca», señaló al respecto en el espacio de la ITV británica.

En noviembre de 2015, el intérprete afirmó que había contraído el VIH hacía cuatro años. «Estoy aquí para admitir que soy positivo en VIH. Son tres letras difíciles de asimilar», explicó entonces en «Today Show», el programa que presentaba Matt Lauer en la NBC. Tal y como relató en el programa, fue en ese instante cuando se dio cuenta de que su modo de tomarse su existencia debía cambiar. «Es un punto de inflexión en mi vida».

Adicciones, alcohol y cocaína

Tres palabras, «punto de inflexión», que volvió a repetir en «Loose Women» para asegurar que se encontraba «totalmente rehabilitado». Tal y como explicó, las fiestas millonarias y la cocaína ya pasaron a mejor vida. «Al final, te cansas de disculparte por cosas que no recuerdas haber hecho. El perdón no puede ser solo palabras, tiene que ser refrendado con acciones. Es difícil, pero no imposible». En el verano de 2014, con el reto «Ice Bucket Challenge» en boga –aquel que consistía en lanzarse por encima un cubo un cubo de hielo para apoyar a los enfermos de ELA–, se lanzó por encima un barreño repleto de billetes. «¡Esto es lo que realmente ayudará a la gente!», aseveró, antes de anunciar que donaría 10.000 dólares a investigar la enfermedad.

Una redención, la suya, que pretende llevar a cabo después de un sinfín de problemas con las drogas. Más allá de perder su trabajo, también le han llevado en reiteradas ocasiones a tener problemas con las autoridades e incluso a estar a punto de morir, como sucedió con otras estrellas de Hollywood, como su amiga Demi Moore. En 1998, hace dos décadas, Sheen miró a la muerte muy de cerca cuando se inyectó cocaína en vena. De eso, explica el actor ahora, ha pasado mucho tiempo, por lo que el artista espera volver a la meca del cine. Han pasado dos años desde su última película (la controvertida «9/11»), pero Sheen fantasea ahora con retornar a la primera línea.