ES NOTICIA EN ABC

Robert Pattinson: «No hice nada para hacerme famoso ni lo hago ahora por mantenerme en la fama»

El intérprete presenta «High Life» en San Sebastián, la nueva y personalísima obra de Claire Denis

Juliette Binoche y Robert Pattinson, con el bebé protagonista de «High Life», en San Sebastián
Juliette Binoche y Robert Pattinson, con el bebé protagonista de «High Life», en San Sebastián - AFP
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Eran poco más de las 12 del jueves y en la terraza del Hotel María Cristina Robert Pattinson, Claire Denis, Juliette Binoche, Mia Goth y Agata Buzek buscaban el sol de San Sebastián. A apenas 15 metros, detrás de una valla de seguridad, más de treinta personas los miraban como si fueran marcianos. Y en el otro lado del río, en el cine del Kursaal, varios centenares de personas habían visto esa mañana la marcianada que les trajo al Zinemaldia, «High Life». Los que aguantaron, porque un buen puñado de los espectadores abandonó el cine antes de que se cumpliera la hora de proyección.

Cuenta Oti R. Marchante que «"High Life" supuestamente es una peculiar entrada en el terreno de la ciencia ficción con una historia que transcurre en una nave viajera más allá de nuestro sistema solar. No vamos a entrar en lo paupérrimo de su propuesta visual y técnica, pero sí en su descacharre argumental y en lo simple de sus tesis y propuesta narrativa: dos viajeros, un hombre y un bebé, y la nociva desaparición de todos los demás que formaban parte del “experimento”. Todo es soporífero, salvo alguna escena ridícula y orgásmica del personaje de Juliette Binoche».

La decepción de dentro del cine -para algunos, porque para gustos, colores, e incluso algún crítico aplaudió la «colorimetría» a falta de argumento- se compensó con lo que se vio fuera. Un Robert Pattinson entregado a la causa de la prensa, algo digno de reseñar tras el paso de un Ryan Gosling que apenas hizo algún gesto expresivo en dos días en la ciudad. Comparar el paso de uno y otro por San Sebastián sería algo así como comparar «Solaris», de Andréi Tarkovski, con esta «High Life» de Claire Denis, algo que pasó en la rueda de prensa.

«Son prisioneros en una cárcel en el espacio, están condenados a muerte. El dolor es su condición y no tienen futuro. Aún así, son valientes. Si solo has visto dolor es porque quizá te has quedado dormido», espetó la cineasta a un periodista que le pidió explicaciones por la violencia cruda del filme. «High Life» transita entre la violencia y el sexo, aunque Claire Denis prefiere «hablar de deseo» -«Sexo me parece una palabra muy fea»- y hay momentos de soledad que explotan en una ferocidad explícita -intento incluido de violación- y donde la única brizna de humanidad en ese grupo de jóvenes enviados a morir a un agujero negro la pone un bebé que ya nació en el espacio.

Pero la historia es lo de menos. Los actores, de hecho, reconocieron que no entendían muy bien el guion ni en pleno rodaje. Aunque para algunos eso fue una ventaja: «Es muy refrescante hacer una película en la que no hay una expectativa específica por parte de la directora, ni siquiera del guion; trabajar en algo en lo que no puedes fracasar evita esa ansiedad», defendió Robert Pattinson.

La estrella del día

Después, por la tarde, comenzó el fetival de Robert Pattinson. En la suite del María Cristina parecía un adolescente tomándo uns patatas fritas y un zumo de naranja y se subía a la silla encogiendo y escondiendo las piernas. Divertía y se divertía con sus respuestas. Y no eludía ni su pasado cinematográficco en sagas juveniles, de «Crepúsculo» a «Harry Potter», a su presente en el cine más autorial, de «Z. La ciudad perdida», de James Gray, a «Maps to the Stars», de Cronenberg: «No hice nada para hacerme famoso ni lo hago ahora por mantenerme en la fama», reconocía.

Antes, en la rueda de prensa, ya había hablado de su pasado en la industria más comercial. «No tengo estigma [por haber hecho "Crepúsculo"], eso lo dicen los demás. Qué me cuentas», reprendía ante la prensa sin perder la amabilidad. «Todas las películas que he hecho desde que accidentalmente me convertí en actor han sido muy personales. No puedes decirle a tu público cómo ver algo. Es una marea: un año piensan una cosa y al otro, otra, no puedo controlar eso. Agradezco a todas las personas que he conocido para trabajar con ellos», reconocía. En realidad, daba igual lo que dijera, sino su actitud en un Festival en el que dio lo mejor de sí para defender su trabajo. Que no es poco.