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Pretty Woman El asesinato que conmocionó a Hollywood: un acosador disparó a la actriz que iba a protagonizar «Pretty Woman»

La intérprete Rebecca Schaeffer precedía a Julia Robert en la lista de candidatas para interpretar a Vivian en la popular película

Rebecca Schaeffer, en una imagen de archivo
Rebecca Schaeffer, en una imagen de archivo - EW
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Aunque Julia Roberts protagonizó «Pretty Woman», no fue la primera actriz en la que se pensó para el papel de Vivian. Rebecca Schaeffer le precedía en la lista de candidatas para representar el icónico personaje. La intérprete de 21 años contaba con un carrera en plena ebullición y el filme de Garry Marshall parecía ser la oportunidad perfecta para ganarse el reconocimiento de Hollywood. Sin embargo, un acosador acabó con su vida de un disparo. Una tragedia que conmocionó a Hollywood.

Robert Bardo se había obsesionado con Rebecca Schaeffer en 1986, cuando se enganchó a «Mi hermana Sam». «Ella llegó a mi vida en el momento adecuado. Era brillante, bonita, extravagante, su inocencia me impresionó. Se convirtió en una diosa para mí, un ídolo. Desde entonces, me convertí en ateo y solo la adoraba a ella», contó en su día, según recoge «Cinemanía». Con el tiempo, fue construyendo su propio santuario.

Un día, Robert Bardo decidió contactar con la joven actriz. Parecía un acercamiento amistoso. Le envió una carta de admirador aparentemente inocente a su dirección de trabajo, la única que conocía. El asistente de Schaeffer le respondió, como a cualquier admirador, con una foto autografiada de la actriz. Pero Bardo malinterpretó la respuesta y se la tomó como una prueba de amor correspondido.

La fotografía firmada fue suficiente para el acosador, pero solo por un tiempo. Quería más así que decidió contratar a un detective privado -al que pagó de 250 dólares- para que averiguase el lugar de residencia de Rebecca Schaeffer. Mientras este hacía su trabajo, Bardo, cansado de enviar correspondencia a la actriz, se presentó en su lugar de trabajo con un oso de peluche y un ramo de flores. El guardia de seguridad del estudio no le dejó pasar. La impotencia y rabia que acumuló ese día hizo que quisiera volver, pero con malas intenciones. Lo hizo con un cuchillo, aunque por suerte tampoco logró entrar.

Un peligroso acosador

A esta frustración se le sumó la decepción que le supuso la actuación de Rebecca Schaeffer en «Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills» (1990). Tras ver el filme, Bardo aseguraba que la actriz «había perdido su inocencia», que se había convertido en «una zorra más de Hollywood». Su asesino estaba convencido de que debía recibir un castigo por esa inmoralidad, y él estaba dispuesto a ser quien se lo hiciera pagar. Para ello, le pidió a su hermano que le comprase una pistola.

El 18 de julio de 1989 Bardo se trasladó a primera hora de la mañana al barrio de West Hollywood (Los Ángeles), donde vivía la actriz. Varios vecinos aseguraron haberle visto con una camiseta amarilla y una voluminosa carpeta. Llamó la atención de muchos porque se dedicó a preguntar a los viandantes si conocían a la joven de la foto que llevaba en su carpeta; obviamente, era una imagen de Rebecca Schaeffer.

Ante la pasividad de los habitantes de la zona, decidió llamar directamente al telefonillo de la casa de Rebecca Schaeffer. Como estaba averiado, la joven tuvo que salir personalmente hasta la puerta para ver quién era. Se identificó como un gran admirador y acto seguido comenzó a acusarle de haber perdido su inocencia. Sin dudarlo, la actriz le echó de su casa y le pidió que no volviera más. Bardo pasó unos instantes en una cafetería cercana y regresó a la vivienda de Schaeffer. La intérprete volvió a pedirle que se marchara y este, al sentirse ofendido, sacó su revólver y asesinó a la joven actriz.

Bardo huyó del escenario del crimen. Se escondió, pero por suerte un amigo le delató. Este le contó a la Policía que Bardo estaba obsesionado con la actriz y que tenía intención de hacerle daño. Fue detenido y acusado de asesinato en primer grado en 1991. Meses después, en octubre, le condenaron a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Mientras cumplía condena, un compañero de la prisión de California estuvo a punto de matarlo después de apuñalarle.